3 lecciones sobre emprender que aprendí de mi madre

Julio Iglesias, el hombre con el moreno más intenso de la galaxia (tan intenso tan intenso que se rumorea que su piel es reversible y que por dentro ya está igual de moreno que por fuera), le compuso a su primera hija una canción para celebrar su paso de niña a mujer. Conmovidas por el detalle, en plena década de los 80, las señoras morían de amor y querían pernoctar sin parar con el cantante y hacerle muchos hijos. Años más tarde (muchos años más tarde), llegó el día de mi propio tránsito de niña a mujer y mi madre se lo contó a media escalera. Durante semanas, tuve que soportar que las vecinas me miraran con cara de saber más de mí que yo misma. Con cara de rayos X. Con cara de “sé lo que está pasando ahí dentro”. Y quien dice ahí dentro, dice en mi ropa interior…

Mamá, sé que vas a leer esto en algún momento y que ahora mismo sólo podrás pensar en una cosa: RESIDENCIA DE ANCIANOS EN LA CONCHINCHINA. Pero como aún eres joven (y guapa y buena y la mejor madre del mundo) y yo no soy nada vengativa, he decidido que en este post voy a contar las 3 lecciones sobre emprender que, sin saberlo, me has enseñado tú. ¡Allá vamos!

 

1. Un estropajo en la ducha.

La primera vez que vi a mi madre meterse con un estropajo en la ducha pensé que el tema exfoliación se le estaba yendo de las manos. Pero resulta que tenía otros planes: aprovechar que se estaba duchando para fregar bien la mampara por dentro. Mi madre era una experta en gestión del tiempo. Era capaz de coser un abrigo entero mientras mecía un carrito de bebé con un pie o poner la lavadora mientras me repasaba los deberes. Ella me enseñó que el tiempo se estira si te organizas bien. Y ahora soy yo la que aprovecha las duchas, aunque prefiero llevarme el móvil en vez del estropajo. Le doy al botón de grabar una nota de voz y para cuando me estoy secando, ya tengo un post narrado de principio a fin. Después no tardo nada en ponerlo por escrito.

La vida del autónomo no es fácil: sobran tareas y faltan horas. Pero en los 80, la vida de las amas de casa que no tenían ayuda de ningún tipo tampoco lo era. Así que cada vez que me agobio, me acuerdo de mi madre y pienso: ¿cómo puedo aprovechar mejor el tiempo? Y entonces se me pasa.

 

2. El amor primero se da y después se recibe. Nunca es al revés.

¿Que qué tiene que ver esto con emprender? ¡Pues mucho! Porque cuando uno se lanza está faltito de amor. No te conoce ni el tato. Publicas cosas y sólo te comenta tu familia. Eres invisible, transparente y un poquito inexistente. Y a veces nos desesperamos porque esperamos que sucedan cosas que no llegan solas. Pero cuando aportas valor, te interesas en los proyectos de los demás y das sin pensar en un beneficio inmediato, todo llega. Pasa lo mismo que con el amor del bueno: quieres y te das sin reservas, como hacen las madres. Y entonces el amor te llega de vuelta. Siempre. ¡Porque así quién no te va a querer!

 

3. No tengas pudor de contar lo bueno que eres.

A mí de toda la vida de dios me ha dado un apuro enorme hablar sobre las cosas buenas que conseguía. Cuando recogía las notas en el colegio, las guardaba corriendo en la maleta. Si de repente ganaba un certamen de literatura y me tenía que ir a Madrid a recoger el premio, decía que me iba a visitar a alguien. Cuando salía a bailar con mis amigas, ellas parecían recién sacadas de un video de la MTV y yo fingía que no sabía bailar y me limitaba a hacer el robot… Pero mi madre hacía exactamente todo lo contrario. ¿Que venía un amigo a casa? Lo primero que le preguntaba era: “¿a qué es guapa mi niña?”, forzando el piropo hasta el infinito y más allá. ¿Que ganaba un premio? Al día siguiente se lo había contado a un número de personas suficiente para llenar un campo de fútbol… Así con todo. Siempre. ¿Y sabes qué pasaba? Nada. No se abría una falla tectónica ni me tragaba la Tierra. No llovía una plaga de langostas. Y mi cara no era devorada por un cráter de fuego. Lo único que sucedía es que los demás se alegraban sinceramente por mí. Punto.

Vivimos con tal exceso de pudor que nos perdemos muchas cosas. Y esto se agrava aún más cuando tenemos un negocio y no queda otra que vendernos a nosotros mismos. Porque en este caso, además de perderte cosas también pierdes oportunidades. Si tú no cuentas lo bien que lo haces, ¿cómo me voy a enterar? ¿Cómo voy a pensar que es una buena opción contratarte? No esperes que tu trabajo hable por ti. Hay demasiada gente y demasiado ruido para que sea suficiente con eso. Intenta ponerte en la piel de tu madre y decirle al mundo lo increíble que eres. Los demás están deseando saberlo.


Hace unos días, una chica en Instagram tiró de exceso de entusiasmo y me dijo que quería una camiseta con la cara de mi madre. Si he escrito bien este post, a estas alturas tú deberías estar pidiendo lo mismo. Bueno, igual lo de la camiseta es un poco desproporcionado a la par que perturbador, pero unas estampitas seguro que sí quieres. No dudes en pedírmelo abajo en los comentarios. Mi madre lee todos mis posts y me muero por ver la cara que pone mientras os lee. Porque yo no soy vengativa, pero lo de contar lo de mi menstruación no estuvo bien. No estuvo bien, mamá.

 

¡Hasta la semana que viene!

27 comentarios
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  • Que grande y bonita es tu madre Susana!! Te admiro, enserio que no es peloteo, cuentas todo de una manera que hace que todo parezca fácil, que en tu vida no existan problemas, das paz y esperanza para conseguir todo lo que uno se propone, y sí, tu madre sin quererlo te lo ha enseñado muy muy bien!!
    Mmmm… una docena de estampitas por favor?
    Un abrazo!ResponderCancelar

  • jajajaj, conozco a la que te pidió la camiseta de tu madre (concretamente, lo dijo al ver el vídeo en el que haces de tu madre)  Reirse de una misma tendría que ser ley. Y más cuando somos autónomas-mujeres-orquesta… hay que encontrarle el lado cómico a la vida!!! Un abrazo!!! ResponderCancelar

  • ¡Que viva la madre que te parió!
    Me he identificado muchísimo con tu post, me dedico a hacer tartas y mi madre cada vez que publico una tarta, comparte en su Facebook y se la pasa por WhatsApp a todos los grupos, tíos, primos, vecinos… (lo único que le falta es poner en el pie de la foto: si no compartes esta foto a 10 amigos, te caerán 10 años de mala suerte
    Gracias por alegrarme la mañana ¡feliz día!ResponderCancelar

  • Grande tu madre y grande tú por haber sabido extraer todo ese maravilloso aprendizaje. Me ha encantado el post, me has puesto una sonrisa en la cara ya para todo el día. ¡Abrazo!ResponderCancelar

  • Me encantas y me reencantas !!! Cuando sacas un post me dejó las tareas a un ladito y me siento a leerte por qué se que es interesante con seguridad. Me voy a aplicar las tres lecciones por qué me viene requetebien todas, más y más la última. Como decían “viva la madre que te parió” 
    Muaka!!!!!!ResponderCancelar

  • Belén

    Qué post más bueno Susana, me ha tocado la fibra sensible y me ha alegrado la mañana. Gracias!ResponderCancelar

  • Ay! Cuánta sabiduría, junta me apunto lo de los post en la ducha y lo de hablar bien de mí, que es mi talón de aquiles y así no pasaré de transparente… aún estoy a tiempo de ponerme con los propósitos de año nuevo no? 😛
    Gracias por compartir tanta sabiduría depurada por tu experiencia, si es que eres un solete y así ¿cómo no te vamos a querer?ResponderCancelar

  • Qué grande tu madre Susana! Está claro que ella tiene algo que ver en que tú seas tan estupenda! ResponderCancelar

  • Me encanto este post Susana !! Que cierto lo de las madres contando a todos lo ‘ buenas y talentosas’ que somos! Hay que aprender a hacerlo uno mismo, coincido. A poner en practica los consejos ! Saludos a ti y a tu mami desde Viena 🙂ResponderCancelar

  • Me ha encantado! Y cuanta verdad… Por cierto me has hecho pensar por esa manía de madre de contar cuando te venía la regla, ¡la mía hizo lo mismo! (Y yo me quería morir) ¿lo siguen haciendo las madres de ahora?
    Ciao! BesosResponderCancelar

  • Buenísimo Susana! Me ha encantado el post. Muy buenos consejos y además totalmente de acuerdo. Ah! y tu viste a tu madre con el estropajo y yo a la mía con la rasqueta jajajajaja. BssResponderCancelar

  • Identificada total .. ayyy , eso es lo que pasa cuando eres madre , tus éxitos no los divulgas pero los de tus hijos sí , qué le vamos hacer orgullo de madre…. Pero eso de venderse a uno mismos no esta mal , debo de empezar a ponerlo en práctica !!! Un saludo  P.D: Yo no le conté a medio vecindario lo de la menstruación de mi hija , sólo a sus tías y abuelas jiji.. ResponderCancelar

  • Marianella

    Grande susana me encantó esa relación que haces de aprendizaje de casa al emprendimiento.

    Vivan las madres que hacen para enseñar!!Soy madre y espero que mis hijos algún dia escriban algo asi, asi sea en una servilleta!!Lindisima e inteligente susana. Me encanta leerte.Besos desde Miami❤ResponderCancelar

  • Charlène

    Jajaa… Que grande Susana!! Y que grandes son las madres! Este chute de buen humor los miercoles son mi nueva adicciòn … Gracias !ResponderCancelar

  • Ana GR

    Susana Torralbo, pedazo de gurú de las redes, reina del mambo y mi ídolo parasiemprejamás. ¿Cómo consigues no bajar nunca el listón? Sabes sacar enseñanzas hasta de una piedra. Olé, olé y olé. ResponderCancelar

  • Jajaja no me lo vas a creer pero lo de lavar el baño y bañarse al mismo tiempo lo hacía mi mamá también.ResponderCancelar

  • Ahora lo entiendo todo! Cómo no vas a ser tu tan maja, lista y graciosa? Si tienes a una de las madres más sabias del mundo!! Ale a disfrutaos mucho y a seguir contando posts a tu grabadora en la ducha, que te quedan estupendos!ResponderCancelar

  • MARAVILLOSO! Joder, cuando leo estas entradas tuyas tan copadas termino corriendo a mi ebook de Palabras con efectos secundarios, para practicar y practicar. Porque tus post son de los que se quedan en la sonrisa pintada al iniciar el día leyéndote.

    Genia tú y tu santa madre, Susana! ResponderCancelar

  • Ay Susana querida, soy tu fan y por supuesto de  tu madre! Esq somos las mamás las mejores representantes de nuestras hijas! 
    Que mira, la señora hizo un gran trabajo digno de aplaudirse de pie! ResponderCancelar

  • ¡Que maravilla de post! Como todos. Yo ya empiezo a decir que no me organizo bien. Y lo de venderme, pues está claro que me da un poco de corte. pero vamos a ver si pierdo el pudor ¡que ya tengo una edad! ¡Gracias!ResponderCancelar

  • Jajaja, qué grande, me ha encantado el post, eres genial. Soy fan de tu madre, igual una estampita no, pero, ¿un cameo en un vídeo? XDResponderCancelar

  • Susana

    Yo tb hago lo de la ducha porque mi madre lo hacía . Gracias por tus consejos.ResponderCancelar

  • Me ha encantado tu post Susana! Ole tú y tu madre!! Un besito grande ResponderCancelar

  • […] otro día leía las lecciones sobre emprender que Susana Torralbo había aprendido de su madre. Hablaba de amor. Y de amor […]ResponderCancelar

  • Mayte

    Que sepas que me he emocionado y  me he inspirado a partes iguales. Soy madre de un bebé de 18 meses y siento que no me llega el tiempo para todo lo que quiero hacer. Es bonito ver que no soy la única loca que se mete con el cacharrito de limpiar ventanas en la ducha para dejar bien escamondada la mampara al acabar, que hay alguien más que araña minutos como arañamos el fondo del bote de base de maquillaje cuando nos dice “ahí te quedas”…Yo añadiría una cosa más: la ley de Pareto. La que dice que el 80% de lo que conseguimos viene del 20% que hacemos. El buscar lo que nos cunde, lo que nos da rendimiento, lo que realmente aporta a nuestra vida. Quitar mucha cáscara y quedarnos con el grano.ResponderCancelar

  • Irene

    Y yo que pensé que era la única que andaba pregonando los logros de mis hijos (dos varones de 22 y 28 años) y que lavaba el puchero mientras me bañaba! Te escribo desde Uruguay y por vía paterna soy descendiente de catalanes, será por eso que empaticé tanto con tu madre. Buenísimo tu post, Susana! Te mando un beso y otro enorme para tu madre!ResponderCancelar

Si es la primera vez que vienes por aquí, me presento: soy Susana, una publicista con una cámara pegada en la mano. Éste es el lugar desde el que comparto todo lo que sé sobre comunicación, marketing y publicidad (y sobre donuts, mi madre, lo divino, lo humano…). Quédate un rato conmigo; ¡las risas están aseguradas!




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