Cuándo lanzarse: el salto al vacío de lo emprendedores

Cuando emprender

En el colegio me llamaban comelibros. Los niños de mi clase, en su infinita sabiduría y delicadeza, decidieron dar muestras así de su gran creatividad. Podría haberles dado por la música o la pintura, pero parece que yo, musa accidental de pandilleros, les inspiraba más. La cuestión es que no les faltaba razón, metafóricamente hablando, porque no me alimentaba de celulosa, pero me pasaba el día leyendo. Leí tanto y tan seguido que hay libros que ni siquiera recuerdo o he mezclado sus argumentos con otros. Sin embargo,  jamás he olvidado algunos fragmentos y tarde o temprano me han ayudado a tomar una decisión importante. Así es como Isabel Allende vino a rescatarme, justo en el instante en que me planteé que quería emprender pero no sabía si lanzarme de cabeza o esperar a no tener ni un sólo cabo suelto.

Cuando decidí emprender, sentí un miedo inmenso que me paralizaba por completo. Si hay algún perfeccionista en la sala, me entenderá. De repente sientes que lo tienes que hacer todo perfecto desde el principio y que no puedes permitirte ni un sólo fallo o paso en falso en algo tan importante. Querer hacerlo bien desde el principio es muy bueno hasta que se convierte en una excusa para aplazar tus sueños continuamente, en aras de una perfección que no existe. Por eso yo decidí hacer justo lo contrario: hacerlo regular.

¿Habéis leído Paula, de Isabel Allende? Yo lo leí cuando era una niña y, aunque apenas recuerdo la historia, hay un detalle que se me quedó grabado y que fue justo lo que me animó a dar el salto sólo con lo que llevaba puesto en aquel momento. En ese libro, la escritora cuenta que, tras el éxito de su primera novela, se sentía abrumada y aterrada. Era incapaz de volver a escribir porque sentía la obligación de deslumbrar con su segunda novela. El peso del éxito estaba consumiendo su creatividad, así que alguien cercano le dio un consejo brillante: escribe una novela mediocre. Con este objetivo, se sentó a escribir de nuevo y se sintió tan liviana que poco a poco su segunda novela fue tomando forma y finalmente se convirtió en un nuevo éxito.

Esta anécdota de Isabel Allende me sirvió para lanzarme sin red (sin un logo decente, una web bien diseñada, una estrategia clara…). Podría pensarse que esto me ha perjudicado en algún momento, sobre todo, en un sector en el que la competencia es feroz y surgen en todas las esquinas vendedores de humo, charlatanes y telepredicadores del marketing 2.0 que jamás han pisado la facultad de Comunicación. En cierto modo, es posible que así sea. Pero si lo hubiera hecho de otra forma sé que jamás me habría lanzado y no habría tenido la oportunidad de aprender de los errores e ir mejorando algo que existe más allá de mi mente. Porque lo importante no es planificarlo perfecto, sino hacerlo.

Cuando emprender

Para responder a esta cuestión, antes te haría otra pregunta: ¿qué tipo de persona eres?

a) Si eres muy perfeccionista, mi consejo es que te lances ya. Todo es mejorable con el tiempo. Lo importante es empezar y hacer el camino mientras andas.

Como publicista, negaré siempre haber dicho esto. ¿Lanzarse sin un logo perfecto, una web perfecta, un plan de comunicación como El Libro Gordo de Petete? El mundo académico se me va a echar encima, lo sé. Pero me baso en mi experiencia como emprendedora al decir que todo eso es importante y llegará el momento en que sea absolutamente imprescindible, pero no desde el comienzo. Se trata de empezar a navegar y ver hacia dónde sopla el viento antes de hacer un plan de navegación.

b) Si eres de los que relativizan bien y no te paraliza el miedo, mi consejo es que esperes un poco antes de lanzarte. Ve tejiendo la red, poco a poco, y lo mejor que sepas antes de dar el salto. Y cuando tengas lo imprescindible para no pegarte el gran tortazo, ¡salta! Por suerte, ya tienes red.

Yo ya te he contado que soy de los del tipo A. ¿Y tú? ¿Qué tipo de persona eres?

¡Nos vemos en los comentarios!

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  • Asun - Hola, eres una gran inspiradora. Este post,leerlo yo precisamente ahora, no sé si es pura casualidad o simplemente sabías que me hacía falta leerlo. Yo creo que soy del tipo A y por ello estamos dando forma a un nuevo proyecto personal familiar, espero que salga bien y ya te digo que uno de mis grandes referentes y apoyos en este proyecto eres tu! Así que gracias.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Asun! ¡Muchísimas gracias! Hacía tiempo que quería hablar sobre este tema, así que me alegra haber llegado en el momento adecuado 😉
      Disfruta mucho de este paso que estás dando. Cuando hay ilusión, el resto de cosas llegan solas, no por arte de magia, sino porque con ilusión se trabaja más y mejor, que es la mayor garantía para que un proyecto funcione. ¡Un beso!ResponderCancelar

  • Lourdes López - Coincido contigo, Susana! Yo soy del A. Si no fuera por mi familia que continuamente me empuja para que avance me eternizaría planificando las cosas y nunca haría nada. Gracias por el consejo!ResponderCancelar

  • Pilar - Me muero con el principio de tus posts. Da gusto leerte. ¡Que tengas un buen día!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Pilar! Yo me muero con piropos así de buena mañana. Ya sólo puedo sonreír lo que queda de día 😉ResponderCancelar

  • Ana - Yo estoy en lucha continua con “mi lado A”, por eso me siento súuuuuuper identificada con lo que cuentas hoy. Me gusta mucho que nos expliques cómo es esta parte de emprender de la que nadie habla porque hace que me sienta menos sola.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Dale duro a ese lado A! ¡Que se entere de quién manda aquí! JajajajaResponderCancelar

  • Celia - Es algo que tengo presente desde hace tiempo. Y mi madre siempre me lo ha dicho así. Desde pequeña he sido A. Con la madurez….me he vuelto un poco B porque la pasión la llevo dentro…y ahora me falta un C…en el que teniendolo listo para empezar, no perfecto, pero si a punto para ir mejorando en el camino….te enredas…¿miedo? se acabó….OVNI está más en marcha que nunca, ahora mismo tejiendo lo último de la tienda ON-LINE. Muy buen POST, Susana!!

    GraciasResponderCancelar

    • Susana - Yo siempre digo que esto de emprender es un proceso más interno que externo porque te hace enfrentarte a muchos obstáculos que te pones tú misma: el exceso de perfeccionismo, el no saber llevar bien la incertidumbre, el miedo al fracaso… No importa el punto de partida, al final, hay que aprender a aparcar todas estas cosas aunque sea en doble fila, coger lo positivo, las ganas, la ilusión, la capacidad de trabajo y lanzarte de cabeza a por tus objetivos. ¡Yo estoy segura de que OVNI llegará lejos!ResponderCancelar

  • Beatriz - Magnífico post y geniales tus consejos, como siempre. Muchas gracias, Susana, no dejes de escribir nunca.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Beatriz! Un placer escribir para gente como tú 🙂ResponderCancelar

  • carolina - Lo primero, antes de que se me olvide, es felicitarte por la última foto que has puesto en Facebook. Me dejas siempre con la boca abierta. No sé como puedes hacer todo eso que haces, algún día nos tendrás que contar el secreto. El post de hoy perfecto, como todos. ¿Para cuándo un taller para emprendedores? Piénsatelo, en Valencia tienes mucha gente a la que le encantaría escucharte.ResponderCancelar

    • Susana - Muchas gracias, Carolina, jajajaja. Realmente no hay más secreto que estar todo el día activa y maquinando 😉ResponderCancelar

  • Estibaliz - Hola Susana, me ha gustado mucho el post y creo que tienes toda la razón. Para las que somos súper perfeccionistas nunca va a llegar el momento perfecto por que lo que hacemos nunca es lo suficientemente bueno. Pero al final lo mejor es poner una mordaza a nuestros miedos y lanzarnos a la piscina, nadie dice que lo vayamos hacer a la perfección a la primera, pero es que somos humanos, no robots y al final eso es parte de nuestro encanto personal no? lo que nos hace especiales.
    Un abrazo!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Estíbaliz! Totalmente de acuerdo contigo, tenemos que dejar de vernos como robots y asumir que la perfección no existe y que aspirar a eso sólo nos va a generar una insatisfacción constante. ¡Un abrazo!ResponderCancelar

  • Manel Gómez - Voy a reconocer que yo soy del tipo B, ya me gustaría tener el tesón y la voluntad de mejorar cada día como lo tienes tú.ResponderCancelar

  • Patri - Hola Susana!, madre mía que identificada me siento con el A, perfeccionista a mas no poder, que miedo me dio dejar mi anterior trabajo fijo y con futuro para emprender en este mundo de la fotografía. Me encanta leerte y eres una fuente de inspiración, al menos los miércoles me siento menos sola en este camino. Gracias por tus consejos!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias a ti, Patri! Tienes razón en que esto de emprender es un poco solitario, a mí también me pasa, hay días que hablo con las paredes, así que recibir comentarios como el tuyo es genial.ResponderCancelar

  • Lola Lomas - Me encanta seguirte ¡¡¡¡¡ Llevo un tiempo siguiendo tus post y todos me parecen super interesantes. Muchisimas gracias por tu ayuda, estoy dispuesta a lanzarme, te informare de el resultado. Un abrazo ¡¡¡¡ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchísimas gracias, Lola! Será un placer verte por aquí. ¡Espero que vaya genial ese lanzamiento!ResponderCancelar

  • Rosa - Hola Susana, me encanta todos tus post, te leo siempre aunque no en el día exacto, estoy ayudando a mi hermano a publicitar su tienda, y esto me sirve de inspiración. Gracias por compartir, eres fantástica.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Rosa! No sé por qué motivo no había visto este comentario. Muchas gracias por tus palabras y ¡mucha suerte con la tienda!ResponderCancelar

  • mercedes - Qué identificada me sentí!!! Yo definitivamente soy del tipo A. Muchas gracias por el post, es un buen empujón para saltar!ResponderCancelar

    • Susana - Me alegra haberte dado ánimos a través de este post, Mercedes. ¡La vida es de los valientes! Y si te sirve de algo mi experiencia, te contaré que, desde que emprendí, no hay día que no me pregunté por qué no lo hice antes. El miedo a la incertidumbre es muy muy paralizante, pero cuando le pones ganas y esfuerzo a un proyecto personal pronto termina andando por sí mismo. Sin embargo, no hay nada tan drenante como dedicar tus fuerzas a algo que no te llena.ResponderCancelar

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