Embarazada y autónoma… ¿y ahora qué? (II)

 

En el post anterior de esta serie nos habíamos quedado en un punto muy interesante de la historia, ¿recuerdas? El momento en que por fin empecé a ver la luz. ¡Mi salida mental de las cavernas!

Como te adelanté, lo que provocó el milagro fue darme cuenta de que el problema tenía varias partes y que no iba a poder deshacer la madeja si antes no separa bien todos esos elementos. Tenía que dar respuesta de forma independiente a 3 preguntas diferentes:

  1. ¿Voy a darme de baja por maternidad?
  2. ¿Mi fórmula de negocio y mis servicios podrán seguir existiendo tal cual están ahora o no tendrán cabida después de la llegada del bebé?
  3. ¿De dónde voy a sacar el tiempo para trabajar? ¿Cómo me voy a organizar, si soy yo la que se va a quedar a cargo del bebé, para conseguir trabajar 8 horas al día?

Empecemos por la primera cuestión: la baja por maternidad. Un break impepinable para el común de las mortales pero que no todas las autónomas se permiten (o pueden permitir) tomar. Ya lo hablamos en el post anterior: la sola idea de parar un proyecto en seco en el que has puesto tanto tiempo y esfuerzo, dejarlo languidecer y resignarte a tener que empezar de cero a tu vuelta (con el trabajo que te ha costado llegar al punto en el que estás) duele, duele mucho.

Pero, personalmente, el otro lado de la moneda me dolía un poco más. Tengo claro que la experiencia de la maternidad sólo se me va a presentar una vez en la vida. En mi caso, no habrá más bebés después de éste. ¿De verdad me voy a pasar los primeros meses de esta experiencia única trabajando? La respuesta se dibujó automáticamente en mi mente: ¡No! ¡Me niego! En la vida hay muchas etapas y ahora toca (y quiero) vivir esta. Ya viví con toda la intensidad posible los inicios de mi negocio y le dediqué más tiempo y exclusividad que a nada en este mundo. ¿Cómo no voy a hacerlo con mi bebé?

Además, tenía que ser realista: ni siquiera sé si es posible trabajar durante el postparto. He vivido muy de cerca la crianza de mis sobrinos. Ambos han sido bebés de alta demanda que durante los primeros meses de su vida parecían no estar cómodos de ninguna manera, sumiendo no sólo a su madre, sino a todo su entorno, en un círculo vicioso de llantos, brazos y pañales. Recuerdo ir desesperada por la casa con uno de mis sobrinos en brazos, enseñándole todas las cortinas, ventana por ventana, porque ya no sabía qué hacer con él. ¡Ojalá mi experiencia sea más relajada! Pero aún así un recién nacido sigue siendo una personita que requiere mucho tiempo y atenciones. Y quiero al menos tener esas 16 semanas disponibles para poder dárselas.

Ojo, sé que dentro del mundo de las autónomas soy una privilegiada por poder tomar esta decisión. El caso de aquellas que tienen un local y tienen que seguir pagándolo cada mes es mucho peor porque el coste de tener un negocio cerrado 4 meses (con un alquiler) es realmente alto. Al tener un negocio digital, el tema gastos se suaviza bastante. Hay otros costes fijos que van a seguir estando ahí (hosting, correo, almacenamiento en la nube, apps y programas informáticos, gestoría, amortización de equipos…), pero el simple hecho de no tener que pagar el alquiler de un local cambia mucho las cosas.

Al final, hay tantas decisiones válidas como situaciones diferentes y personas en el mundo. ¡Todo es absolutamente respetable! Y desde aquí toda mi admiración y cariño para aquellas personas que han salido del hospital y se han puesto a trabajar. Creo que no soy ni siquiera capaz de imaginar lo duro que habrá sido…

Y en este punto me encantaría hacer un alto para reflexionar en voz alta sobre lo necesario que es respetar todas y cada una de las decisiones ajenas. Personalmente, se me ponen los vellos de punta cada vez que veo a una madre juzgando a otra, que es algo que lamentablemente se da mucho en las redes últimamente. Hace unos días, en una noche de insomnio, móvil en mano, me encontré de repente mirando el perfil de Instagram de una cuenta dedicada a la maternidad. Parecía una chica honesta y sensata, escribía bien y no contaba ninguna barbaridad. Me enganchó. Y como ahora estoy receptiva con el tema, me puse a leer con detenimiento sus pies de fotos y los comentarios que recibía. ¡Fue horrible! Críticas por llevar a su hija a la guardería, críticas por interrumpir la lactancia cuando su cuerpo le pedía que parara, críticas por hacer el proceso de destete de un modo y no de otro… Madres criticando a madres. Madres dando lecciones de vida a otras. Mujeres lastimando y minando a otras mujeres. Un espectáculo lamentable. ¿Quiénes somos para juzgar las circunstancias y decisiones de los demás? ¿Dónde queda la prudencia? ¿Y la empatía o el respeto o el amor? Dios me libre de caer en eso…

Aclarado este punto, sigamos con mi experiencia particular. Una vez que tuve claro que iba a parar durante 16 semanas, mi cabeza se puso en modo estratégico. Sabemos que viene una ola gigante, así que como poco, tendremos que ponernos un chubasquero para mojarnos lo menos posible, ¿no? ¿Qué puedo hacer ahora, que aún tengo unos meses, para minimizar las consecuencias negativas de ese parón?

 

A nivel económico: generar ahorros. Tanto en los meses de baja maternal como en los posteriores, los ingresos siempre disminuyen, así que, para compensar, lo ideal es generar un volumen de ingresos mayor al habitual antes de esa baja. Esto implica centrarse y dar más prioridad a los servicios más rentables, hacer más lanzamientos, y, en definitiva, analizar muy bien tu negocio para ver cómo sacar más rendimiento durante estos meses.

 

-A nivel orden: solucionar problemas técnicos, analizar procesos internos y automatizar todo lo automatizable. Yo ya llevo varias semanas con esto. Por ejemplo, he cambiado el servidor de correo por uno mejor para evitar el trabajo extra que me genera la gestión de emails míos que no llegan o se van a la bandeja se spam (parece una tontería, pero cuando manejas un volumen de 230 alumnos aprox. por edición de Insta & Roll este detallito técnico tan nimio puede suponer días y días de trabajo).

También he cambiado el método de clasificación de emails y ahora es mucho más fácil localizar cualquier correo antiguo o hacer frente cada día a la bandeja de entrada sin querer salir huyendo.

Aunque ya tenía automatizados muchos procesos, ahora lo he hecho aún más. El embarazo ha sido un detonante maravilloso para volver a mirar mi negocio con lupa y ver en qué tipo de tareas podía ahorrar tiempo.

Y no sólo eso, he aprovechado para buscar proveedores, hacer nuevos contactos que me van a resultar muy útiles y solucionar todo aquello con lo que no me sentía cómoda en mi negocio en estos momentos. Por poner sólo un ejemplo, desde hace algún tiempo siento que por diversas razones (más externas que internas) necesito hacer un rebranding. No es algo urgente, pero mejor hacerlo ahora que dejarlo para cuando mi tiempo sea más limitado.

 

-A nivel estratégico: conviértete en un auténtico Napoleón y no muevas ficha sin analizar todas las posibilidades. Muchas personas se plantean la contratación de personal que pueda cubrir su puesto durante los meses de su baja. Pero yo he decidido contratar ayuda antes, para los meses previos a mi baja. ¿Por qué? Por lo que te decía en el primer punto: si voy a necesitar ahorros e incrementar mi rentabilidad, lo lógico es centrarme con mis 5 sentidos en las áreas de mi negocio que me van a permitir generar un mayor volumen de ingresos y olvidarme de aquellas en las que no soy tan necesaria ni productiva ni rentable.

He buscado ayuda para todas aquellas tareas que no tengo por qué hacer necesariamente yo. Desde hace unas semanas, Ana forma parte de mi equipo y no puedo estar más contenta.

Gracias a esta ayuda en los meses previos a mi baja, no sólo he podido agendar más proyectos rentables, sino que además estoy consiguiendo adelantar proyectos que me gustaría tener listos de cara a mi vuelta al trabajo porque me consta que se van a adaptar mucho mejor a la vida con un bebé. Pero te hablaré de esa parte más adelante…

 

-A nivel marketing de contenidos: generar contenido extra para no desaparecer del todo. Fotos, posts, vídeos… Hay una gran diferencia entre no prestar tus servicios durante algún tiempo y desaparecer de la faz de la Tierra. No hace falta vivir en los extremos. Es posible adelantarse un poco a las circunstancias y hacer fotos y posts extras que ir dosificando a lo largo de tu baja y seguir teniendo presencia digital. Un buen calendario de contenidos es el aliado perfecto en estos momentos. Con ayuda de mis plantillas y mis apps de programación (mis alumnos de Insta & Roll saben bien de los que hablo) no hay Apocalipsis que se interponga en mi camino 😉

 

¡Madre mía del amor hermoso lo que da de sí este tema! Aún me queda contarte cómo di respuesta a las cuestiones 2 y 3, pero este post va camino de convertirse en enciclopedia. Si te parece, lo dejamos aquí por hoy. Pero te adelanto que la respuesta inicial a la pregunta 2  (¿mi fórmula de negocio y mis servicios podrán seguir existiendo tal cual están ahora o no tendrán cabida después de la llegada del bebé?) fue no. Un no rotundo y muy doloroso. Un no que, para mi sorpresa, me llevó a descubrir nuevos caminos que a día de hoy considero mejores que la plácida zona de confort en la que me hallaba.

 

¡No puedo esperar a la semana que viene para seguir contándote! ♥

 

6 comentarios
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  • Ana

    Yo no te voy a desear una horita corta, sino que un buen posparto te acompañe y que se mantenga la claridad de tus ideas. ¡¡Ya verás que es mucho más importante!! Un abrazo y al lío, valiente!ResponderCancelar

  • Mayte

    Susana, me ha encantado este post, tanto por el respeto que transmites como por la claridad con la que hablas del mundo del emprendimiento y de dar solución a tus problemas. Mira, yo no soy autónoma, pero soy de la opinión de que de todo se aprende  y leyendo tu experiencia he podido tomar algunas notitas de cosas útiles que puedo extrapolar a mi profesión. Espero los siguientes posts con ganas 🙂
    Te deseo un buen puerperio y que tu bebé no sea de alta demanda. Y si lo es, que las fuerzas no te fallen. Un abrazo.ResponderCancelar

  • Impresionante tu nivel de organización Susana, te auguro una baja maternal muy tranquila, puede que surja algún imprevisto pero estoy casi segura que vas a disfrutar de tu niña y mantener vivo a tu otro bebé (tu negocio). Creo que has dado pasos muy meditados e inteligentes. Espero que todo te vaya muy bien. 😉ResponderCancelar

  • Mucho ánimo Susana y gracias por este post tan bueno, me ha ayudado mucho a entender como hacer frente a esta nueva situación. ResponderCancelar

  • Chiquilla, algún día me gustaría tener la cabeza la mitad de amueblada que tú :)Te leo y pienso que la mitad de lo que dices, no deberíamos esperar a que llegue un embarazo (o a que llegue algo que nos mueva los cimientos). Creo que cuando vuelvas de tu baja maternal, tu negocio habrá pasado de la locura juvenil a la sosegada madurez, con toda su estabilidad y temple ¡ole!ResponderCancelar

  • Sinceramente, admiro tu planificación hasta límites insospechados y la visión a largo plazo. Por ahora (nunca se sabe) es un tema que no nos tocará, pero poniendome en situación muchas son las preguntas que nos haríamos y poderlo gestionar desde el punto de vista que lo enfocas es para quitarse el sombrero. 
    Yo sinceramente conociendo a Sara la veo de 8 meses encima de una silla haciendo una boda y disparando 100 fotos por segundo ResponderCancelar

Si es la primera vez que vienes por aquí, me presento: soy Susana, una publicista con una cámara pegada en la mano. Éste es el lugar desde el que comparto todo lo que sé sobre comunicación, marketing y publicidad (y sobre donuts, mi madre, lo divino, lo humano…). Quédate un rato conmigo; ¡las risas están aseguradas!




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