La crema más asquerosa del mundo y mejor vendida de la historia (4 lecciones de marketing)

Planeta Tierra. Fecha indeterminada a principios del siglo XXI. Un ejemplar de la raza humana dice: qué tal si me unto toda la cara con baba de caracol, a lo loco, a ver qué pasa. Dicho y hecho. Una vez comprobado que el experimento no produce la muerte del sujeto, otro espécimen, aún más osado que el anterior, en una suerte de revelación mariana comenta: ¿por qué no convencemos a toda la humanidad de que se enguarrinen las caras con este mejunje y lo comercializamos?

Un estudio científico que justifique las bondades del invento, una campaña de publicidad y ¡magia! Espécimen 1 y espécimen 2 forrados hasta decir basta, living la vida loca y aprovechando la existencia más que un tubo de pasta de dientes.

¡Pero si es baba de caracol, que eso apetece menos que una colonoscopia! Ya, pero resulta que todo puede venderse (menos la dignidad, una madre y el carnet del Betis). Probablemente lo de la baba de caracol como ungüento para la cara sea la peor idea comercial de la historia. Porque cuando uno va por la calle y se encuentra un buen montón de baba de caracol en el suelo, la esquiva, no se lanza de cabeza para aterrizar con la cara sobre ella. Y sin embargo, nos la ponen en un tarro parecido al del resto de cremas del mercado, nos la aderezan con un par de pegatinas de la Universidad de Wisconsin y el Massachusetts Institute of Technology, nos enseñan unos cuantos testimonios y terminamos pensando que en realidad no es tan asqueroso (porque está en un bote, oiga) y que tal vez sea efectivo.

Milagros más grandes se han visto. ¿Qué me dices de todos esos que triunfan en Nochevieja y comienzan una relación fruto del alcohol?

¿De qué vamos a espantarnos a estas alturas? Todos hemos sido seducidos alguna vez por la magia del marketing. Aquí el que más y el que menos ha pagado el doble por un paquete de patatas fritas porque llevaba «sal de Formentera», que, como todo el mundo sabe, es detectada y agradecida por nuestro paladar muy por encima de la sal común.

Con esto no te estoy animando a vender la moto. Lo que quiero decir es que el mercado está lleno de ejemplos comerciales absurdos que triunfan gracias a un buen marketing, así que si tienes un buen producto o servicio, ¿qué no podrás conseguir con la promoción adecuada? Por lo pronto, puedes empezar a aplicarte el cuento con las 4 lecciones que aprendí viendo el anuncio de la baba de caracol:

1. Véndelo bonito. El contenido es importante, pero el continente es decisivo. Hasta un producto repugnante como la baba de caracol puede resultar una buena idea dentro de un tarro atractivo. Si estás dispuesto a pagar el doble por un champú porque el bote es más bonito, ¿qué no hará por tu empresa un buen packaging o una web bien diseñada?

2. Busca un valor diferencial. Todas las patatas fritas son saladas, pero no todas llevan sal de Formentera. A veces el valor diferencial es un simple detalle fácil de implementar. Busca el tuyo y explótalo porque es infalible.

3. Fabrica sueños. Una de las primeras cosas que oí nada más entrar en la facultad de Publicidad y Relaciones Públicas fue que «los publicistas somos fabricantes de sueños». Y así es. No hay más que ver un anuncio de perfume para comprobarlo. Oler bien es un objetivo totalmente ensombrecido tras el bañador blanco del macizo de Dolce & Gabbana. No estás comprando un olor, estás comprando juventud y belleza, el eterno verano, las vacaciones perfectas, un amor apasionado, una vida de película… Piensa qué pueden comprar tus clientes cuando contratan una sesión de fotos (ve más allá de lo obvio, de los recuerdos), un masaje, un programa de coaching… o cuando compran un bolso, unos zapatos o un pañuelo. Construye una historia alrededor de esos valores y véndela.

4. El valor de los testimonios. Hace unos años esto de los testimonios me parecía algo muy americano, algo más propio de los anuncios de teletienda que pueden verse en noches de insomnio y encefalograma plano. Pero lo cierto es que con el tiempo he podido comprobar tanto por mí misma como por la experiencia de mis clientes que funciona, sobre todo  con determinados productos y servicios que suponen un gran desembolso, que se están introduciendo en el mercado o que son consumidos por «imitación» (lo quiero porque lo tiene otro). Deja que tus clientes hablen de ti.

 

Hasta aquí mis consejos sobre marketing. Pero si quieres un consejo de belleza infalible, apaga la luz. ¡Eso sí que funciona siempre!

¡Hasta la semana que viene!


 

Por cierto, hoy se cierra el plazo de recepción de preguntas vía email (hola@susanatorralbo.com) relacionadas con mi sector (el marketing, la publicidad, el diseño, los blogs, las redes sociales, el SEO, el mundo de los pequeños negocios…). Todas las respuestas serán publicadas en el post de la semana que viene. ¡Atentos todos!

 

20 comentarios
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  • Manel

    Como siempre, sacas conclusiones de cualquier sitio y siempre útiles. Qué bien sienta empezar un miércoles leyéndote.ResponderCancelar

  • Lourdes

    Qué fácil, qué divertido y qué bien lo explicas. Pienso aplicarme esos 4 consejos pero ya. Que tengas un buen día, Susana! Y como siempre, gracias.ResponderCancelar

    • Susana

      ¿Sí? Pues cuéntame qué tal cuando lo hagas, que me muero de curiosidad.

  • Clara Ruiz

    Jajajaja, me ha encatado lo de exprimir la vida como el tubo de pasta de dientes, me parto. Que grande eres, Susana! Tienes el blog profesional mas divertido del mundo!!ResponderCancelar

    • Susana

      ¡Muchas gracias, Clara! Me vas a sacar los colores…

  • Lucía

    Recibir tu email y sonreír va unido. Siempre te leo con ganas y nunca defraudas. Bonita!ResponderCancelar

    • Susana

      <3 <3 <3 ¡Mil gracias, Lucía!

  • diana

    Suspiros infinitos por el macizo de Dolce y Gabbana… Me ha encantado el post y lo de la sal de Formentera estoy deseando ponerlo en práctica. Nunca había pensado que ese tipo de cosas simples son las que te permiten subir el precio, pero ahora lo veo clarísimo. Gracias por iluminarme! Eres una crack!!ResponderCancelar

    • Susana

      Jajajajaja, ¡doble ración de suspiros! Por tu parte y por la mía…

  • Marta Párraga

    Me ha encantado Susana!ResponderCancelar

    • Susana

      ¡Muchas gracias, Marta! ¡Un beso!

  • Teresa Millán

    Jajajajaja, no puedo contigo! Qué risa! Y qué útil también. Que sepas que siempre intento poner en práctica todo lo que nos cuentas y estoy súper motivada. Desde que te descubrí afronto el trabajo como con más ilusión, eres pura inspiración.ResponderCancelar

    • Susana

      Pues sólo por eso ya me merecen la pena todas las horas que invierto en este blog. Para mí, no hay mayor motivación que leer mensajes como éste.

  • marina

    Una madre y el carnet del Betis…. jajajajaja. Qué arte tienes, jamía. La dignidad es verdad que últimamente la venden muchos. ¿Ya se termina el plazo? Se me ha pasado la semana volando, ¡ahora mismo te mando un mail, que tengo una cosilla que preguntarte! Gracias, bonita!ResponderCancelar

  • jajajajajaja me ha encantado, toda la razón, el márketing es fundamental, de hecho es muy triste ver productos maravillosos que caen en el olvido precisamente porque falla el marketing , un abrazoResponderCancelar

    • Susana

      Síiii, es una pena, es como no rematar la faena y al final hace que todo el trabajo anterior se desluzca por completo. ¡Gracias por pasarte y comentar, Sarah!

  • Eres la mejor!!! que risa, con la baba de caracol, yo no me la daría…
    y tienes toda la razón con «Oler bien es un objetivo totalmente ensombrecido tras el bañador blanco del macizo de Dolce & Gabbana» ayyy que cuerpo serrano madreeee
    me encantan tus consejos
    muaaaaaResponderCancelar

    • Susana

      Jajajaja, yo creo que tampoco, aunque lo mismo a la desesperada dentro de unos años cuando se me caigan los mofletes… ¡quién sabe!

  • Ja, pense que esta entrada seria sobre las bondades de las cremas para la cara hechas con baba de caracol, que en verdad existen y dicen que son muy efectivas!
    Muy Buena entrada y muy bien explicados los puntos a tomar para vender todo, siempre alguien busca justo lo que tenemos, pero si lo presentamos como una respuesta hecha justo a la medida de su sueno, hecho esta, tenemos una venta.
    Muchas gracias, como siempre una entrada con valor para pararse y disfrutar de una Buena lectura.
    Suerte!ResponderCancelar

    • Susana

      ¡Gracias a ti, Alejandra! Aún no he hecho el máster sobre cremas antiarrugas, pero todo se andará, que ya empiezan a hacerme falta, jajajaja.

Si es la primera vez que vienes por aquí, me presento: soy Susana, una publicista con una cámara pegada en la mano. Éste es el lugar desde el que comparto todo lo que sé sobre comunicación, marketing y publicidad (y sobre donuts, mi madre, lo divino, lo humano…). Quédate un rato conmigo; ¡las risas están aseguradas!




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