5 lecciones de marketing que aprendí viendo la gala de los Oscar

marketing para emprendedores

 

Moñaco a lo grande, traje de los domingos, braga-faja hasta las cejas… De esta guisa me tienes para hablarte de la gala de los Oscar. Al fondo, el público grita: ¡no puede ser! ¿Desde cuándo es esto un blog sobre cine? ¿O sobre moda? ¿O un blog decente? ¡Ay, alma de cántaro! Que ni lo uno ni lo otro. Yo te hablo de esto porque me viene a las mil maravillas para enseñarte algunas cosas que te ayudarán con tu negocio o proyecto. Llámame loca, pero hoy te traigo 5 lecciones de marketing que aprendí viendo la gala de los Oscar. Ajústate la pajarita o píntate los labios con furia de diva, que empezamos:

1. El momento perfecto para vender tu producto o servicio existe.

¡Sí, existe! Siempre hay un momento mejor que otro para promocionar algo. No me refiero a productos claramente estacionales, ya sabemos que a nadie le apetece comprar bañadores en enero, no en este hemisferio. Para que te hagas una idea, te voy a contar los detalles del momento de venta mejor aprovechado de todos los tiempos. Cierra los ojos (bueno, sólo engurrúñalos, que quiero que me sigas leyendo). Imagina a todas esas estrellas del cine buscando durante meses el vestido perfecto para desfilar por la alfombra roja. Y después imagina la cantidad de dietas a las que se someten para que esos vestidos les queden impecables, la montaña de acelgas y lechuga que consumen un tiempo antes, mientras les ponen ojitos tiernos a los chuletones del congelador y a las tartas de los escaparates. Corre el rumor de que una práctica habitual durante el día de la gala es ingerir sólo líquido para evitar cualquier atisbo de barriguita que pueda hacerles rodar cuesta abajo desde la cima del Olimpo. Lo que es seguro es que llegan al Teatro Dolby con más hambre que un león cojo. Conocedor de este hecho, el presentador de este año, tuvo la genial idea de sacar a mitad de la gala a un grupo de girls scouts para ayudarlas a vender sus famosas galletas. ¿Quién iba a resistirse después de tantas horas de ayuno?

Si descubres cuándo tiene “hambre” tu cliente potencial, serás tú el que no vuelva a pasar hambre nunca.

 

2. Si quieres pegar un pelotazo, el camino más seguro es la constancia.

Después de morir agarrado a una tabla en las gélidas aguas del Ártico, Leonardo DiCaprio ha tenido una próspera carrera en el mundo del cine. Tanto es así, que ha estado nominado a un Oscar en 5 ocasiones. Este año, a la quinta, al fin lo ha conseguido. Lo curioso es que ha sido más alabado por sus anteriores papeles que por el de la película con la que ha ganado la estatuilla. Y es que al final la trayectoria y la constancia es lo que cuenta. En el mundo de los negocios sucede igual: de nada sirve dejarse un pastón en una súper campaña de manera puntual, es mucho mejor coleccionar una ristra de pequeños aciertos que se den de forma constante y continuada en el tiempo. Una buena identidad de marca, un buen storytelling y ser constante en redes sociales te traerá grandes satisfacciones sin invertir cifras prohibitivas.

 

3. El factor sorpresa puede convertirte en el centro de las miradas.

Apriétate la faja, que volvemos a la alfombra roja. Imagínate de nuevo todos esos cuerpos, esculpidos a base de bisturí, dietas y billetes, sobre todo, muchos billetes. A un lado, los pechos de Beyoncé, jugando a ser funambulistas en un escote más generoso que mi madre llenando tuppers. Al otro lado, el festival de brillos, transparencias y ausencia de ropa interior de la Kardashian. La hipnosis parece asegurada. ¡Pero no! En esta última gala hubo alguien que acaparó todas las miradas: Guillermo. ¡Hombre, por favor, cómo me puedes decir que no conoces a Guillermo! ¡Con lo famoso que es en su casa! Guillermo es reportero de un programa de televisión americano. Es bajito, regordete, no ha visto nunca un bisturí y tiene la costumbre de ir vestido por la vida. Hasta ahí todo normal, ¿verdad? Lo extraordinario es que instaló un puesto de chupitos de tequila y se dedicó a invitar a los actores cuando pasaban por la alfombra roja. El público terminó aclamándole a él en lugar de a las celebrities.

No importa lo imponente o grande que sea tu competencia. Siempre puedes idear algo realmente sorprendente que desvíe las miradas hacia a ti. Sólo necesitas un poco de creatividad.

 

4. Tu marketing te ayudará a incrementar el valor de tu producto o servicio.

¿Sabes cuánto cuesta una estatuilla? 1 $. ¡1 mísero $! Sin embargo, ¿cuánto estaría dispuesto a pagar un fan por ella? ¿Un riñón? ¿Los dos? ¿La vida de su primogénito? El valor simbólico de la estatuilla y no su coste real es lo que hace que paguemos gustosamente cierta cantidad. Un buen marketing puede hacer que el valor simbólico de lo que ofreces aumente mucho y, por tanto, te permitas subir tus precios, con independencia del coste.

 

5. No basta con ser, también hay que parecer.

La gala de los Oscar es un evento multitudinario. Sin embargo, desde que los asistentes llegan al teatro hasta que acaba la ceremonia pueden llegar a transcurrir más de 5 horas. Esto hace difícil mantener a todo el mundo sentado en su sitio. (Increíble, pero cierto: las estrellas también tienen vejiga). Para evitar que durante la retransmisión de la gala por televisión se vean butacas vacías, la Academia de Hollywood tiene listo un ejército de figurantes. Vestidos como si fueran famosos, ocupan los asientos vacíos cuando las celebrities acuden a la llamada de la selva o la nicotina. El teatro no está vacío y no quieren que lo parezca.

En la vida real sucede lo mismo. No se trata de aparentar algo diferente de lo que se es. Las empresas que no son genuinas y cuya imagen está basada en una mentira tienen los días contados. Sin embargo, no basta con ser auténtico, hay que parecerlo. No basta con que hagas un trabajo de calidad: todo cuanto te rodea (tu marca, tu web, tus textos, tus fotos, tu packaging) tienen que transmitirlo. No sólo dirijas tus esfuerzos a hacer un buen trabajo: mima tu marketing.

 

Y hasta aquí mis conclusiones y mi aportación de glamour a este miércoles cualquiera. Con tu permiso, voy a ir quitándome las horquillas del moño, que se me han clavado cual espadas legendarias y a ver dónde encuentro ahora un rey Arturo que me ayude. Nos vemos la semana que viene. Hasta entonces, que la fuerza, la laca y la faja te acompañen. 

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  • Anna - Eres una crack! Me ha encantado este paseito por la alfombra roja. Si lo sé, me peino un poco más jijijiji. Súper original, sacas tesoros de cualquier parte. Que tengas un buen día!ResponderCancelar

  • Lourdes - Cómo que esto es un blog decente? Decentísimo, si no haces otra cosa que alegrarnos la vida y ser generosa. Los miércoles siempre me arrancas una sonrisa, me encanta desayunar leyéndote. Si necesitas ayuda con el moño, silba 😉ResponderCancelar

  • Mar - Ay, no puedo contigo, jajajaja. Me voy a apropiar de lo de pintarse los labios con furia de diva jajajajaja. Buenísimo el post!!!!ResponderCancelar

  • VERO - Eres muy crack!!que buen simil y que buenas lecciones!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Vero! Qué bien que te haya gustado el post :*ResponderCancelar

  • QualityStudio - Siempre tienes artículos geniales, pero este creo que es de los mejores que te he leído… ¡Bravo, bravísimo, Susana!
    (pd… Adoro tus metáforas y envidio tu imaginación)ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hala, qué subidón! Muchas gracias, me alegra muchísimo que te haya gustado :))ResponderCancelar

  • Juana - Lo que me encanta de los miércoles es que además de aprender un montón, me lo paso pipa haciéndolo. Tienes un don para transmitir. Enhorabuena por el post!ResponderCancelar

    • Susana - Jolín, Juana, menudo piropazo! Muchas gracias, guapetona :*ResponderCancelar

  • Violeta Rodríguez Fotografía - Qué buena eres!!!
    Qué humor tienes y que bien lo cuentas. Me tienes enganchada 🙂ResponderCancelar

  • Ana GR - Como siempre, genial, oportuna, acertada, y además superdivertida!ResponderCancelar

    • Susana - Muchísimas gracias, Ana, qué contenta estoy con la acogida de este post :*ResponderCancelar

  • Rocío - Lo único que me apena de que seas tan buena es que algún día te harán una oferta millonaria y perderé la capacidad de tenerte al alcance de un click.
    BesosResponderCancelar

    • Susana - Jajajajaja, ¡qué cosas tienes! Yo soy pa siempre, como un diamante (en bruto, eso sí).ResponderCancelar

  • Mercedes - ¡Ay Susana!, como me gusta como escribes y como eres. Aportas un valor increíble a esta selva cotidiana. No sabes como te admiro. Eres de esas personas con las que me tomaría un café en la cocina deseando que durara horas. ¡Te felicito!ResponderCancelar

    • Susana - Jajajajaja, Mercedes, me ha encantado lo de esta selva cotidiana. ¡Nos tomamos ese café cuando quieras!ResponderCancelar

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