Cómo detectar una buena oportunidad

Cómo detectar una buena oportunidad

 

Emprender me ha enseñado dos grandes verdades. La primera es que puedo mirar el ordenador sin parpadear el tiempo necesario para acumular las dioptrías de un topo somnoliento perdido en la niebla. La segunda es que, con el tiempo, esa ceguera física se compensa con una especie de visión intelectual ultrasónica de toma y traca.

Pero no nos apresuremos. Antes de que esto suceda hay que picar mucha piedra. Lo cierto es que cuando se empieza uno transita peligrosamente sobre la delgada línea que separa el melón de la merluza. Vamos, lo que de toda la vida se ha conocido como ser tonto de remate, de capirote y de manual. Pero no es porque lo seas realmente: es el miedo y la incertidumbre, que te dominan y te llevan a  hacer cosas que en tus cabales no harías (o sí, pero por el doble o el triple).

Aquí servidora habla como si fuera la mismísima voz de la experiencia, pero que conste que, aunque a estas alturas haya picado piedra como para salir por el otro hemisferio, de vez en cuando todavía necesita un poco de ayuda para pensar si de verdad lo que tiene ante sí es una buena oportunidad. Por eso, hoy quiero compartir contigo mi método para separar el grano del trigo:

Cómo detectar una buena oportunidad

¡Ahora ya sabes qué suelo tener delante mientras respondo emails! Cuando veo aparecer estos monos en el horizonte, me enrollo al cuello unas ristras de ajos, saco la cubertería de plata de mi abuela y duermo con una estaca y una estampita de San Lázaro debajo del colchón. Después de tropezar muchas veces con la misma piedra, sé que debo decir que no y evitar a toda costa dejarme llevar por los mecanismos del miedo. Por experiencia te digo que si ese proyecto ha llegado a ti, otros también lo harán. No dejes que el temor y la incertidumbre te nublen la sesera.

Por otro lado, estoy firmemente convencida de que no todas las decisiones se pueden tomar mirando el bolsillo. Como responsable de tu propio negocio o proyecto, uno de tus grandes desafíos debe ser mantenerte más motivado que Donald Trump con un bote de autobronceador. Y esto es algo que depende mucho más de hacer lo que te gusta que de ganar mucho con ello. La motivación se alquila por un rato, pero no se compra. Recuerda que no emprendemos para sentir la misma desidia que cuando trabajábamos para otro. Tampoco lo hacemos para currar el doble de horas lo que nos queda de existencia, así que si no nos llegan proyectos en modo aparición mariana que nos motiven y a la vez nos permitan tener una vida acomodada, intentemos buscar el equilibrio. Y seguir trabajando para que esas oportunidades sean cada vez mejores.

Antes de despedirme, la anciana del visillo que habita en mi interior quiere preguntarte cómo manejaste (o estás manejando) el miedo a decir que no en tus comienzos. ¿También te llevó a tomar malas decisiones? ¿Lo has superado completamente? ¿Como lo conseguiste?

 

¡Nos vemos el próximo miércoles!

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  • Elisa - Jajjaja a susana que miedo esos monos asomando por el horizonte, me imagino la estampa. Jajajajjaa
    Se lo he leído a Hernán porque tampoco sabe decir que no, precisamente ahora tiene un proyecto y a mi me ha venido bien para mis temas.
    MuaaaaResponderCancelar

    • Susana - ¡Parece mentira! Con lo bien que se nos da de pequeños decir que no cuando nos ponen delante un plato de acelgas y el trabajito que nos cuesta ahora… ¡No hay quien nos entienda! ¡Un beso grande para los dos!ResponderCancelar

  • elena - Me encanta ! Me ha quedado mucho más claro :), gracias Susana! En mis comienzos (que es dónde estoy), lo que me resulta más dificil es encontrar proyectos distintos a los que he venido haciendo hasta ahora; atraer otro tipo de oportunidades y clientes. Me encuentro diciendo que sí a cositas pequeñas, por si por allí pudiera haber una luz ..; y no sabiendo decir que no, a los proyectos de siempre por no caer en el vacío interestelar ;)!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias, Elena! Es importante tomar conciencia de que los trabajos que hacemos siempre van a atraer a proyectos de ese mismo tipo. Así que cuanto antes podamos salir de ese bucle mucho mejor. Para atraer otro tipo de trabajos y de clientes, es bueno pensar en acciones y estrategias completamente diferentes a las actuales, ya que con esas lo que hemos conseguido es atraer justamente lo que no nos interesa. Es complejo, sobre todo porque parar el bucle da miedo. Pero hay que ser valientes y hacerlo. ¡Mucho ánimo!ResponderCancelar

  • Miriam - Ainsssss!!! Yo tengo épocas en las que me veo rodeada de monos y ni estampita ni agüita de lejía!!!se me pegan y encima les cojo hasta cariño. Muy iluminador tu post! Un abrazoResponderCancelar

    • Susana - Jajajajajaja, el clásico síndrome de Estocolmo. Yo también peco mucho de eso… ¡Pero algún día aprenderemos! ¡Un abrazo!ResponderCancelar

  • Silvia - La mejor infografía en tiempos! Clara y divertida 🙂ResponderCancelar

  • Marta - Muy interesante Susana.
    Yo he empezado hace poco a decir que no a ciertos proyectos. Antes, decía a todo que sí, si decía que no me sentía muy pues pensaba: es decirle que no a dinero, si han llegado a mí es que valgo, esto me sube la autoestima…
    Aún me cuesta rechazar proyectos pero cuando veo que son demasiado largo, que van a requerir de mí mucho esfuerzo porque tengo que aprender mucho antes, que me van a quitar muchas horas para dedicárselo a otras cosas que ahora son más beneficiosas (por ejemplo formarme) pues digo que no. Y me autoconvenzo pensando que si ha llegado ése porqué no van a llegar otros.

    Pero si dispones de pocos proyectos, facturas que pagar, seguro…pues a veces no te queda más remedio que decir que sí.
    Saludos!ResponderCancelar

  • Vero - Eres muy crack!!ResponderCancelar

  • Noelia - ME HA ENCANTADO. Te juro que voy a imprimir este croquis es buenísimo jajaja qué manera de comunicar! tienes un don para esto 🙂ResponderCancelar

    • Susana - Me alegra un montón de que te resulte útil, Noelia. Imprímelo, ¡claro que sí! Ojalá te ayude mucho. ¡Un besote!ResponderCancelar

  • María - La verdad es que cuando empecé, era cierto que no había donde rascar, y algo era algo. Ahora me llegan proyectos de más dinero y que me gustan más, pero tengo que admitir que espero que pronto se abata sobre mí la sombra de antiguos clientes pagando poco y pidiendo mucho… las webs no duran mucho “a la mode” y habrá que hacer rediseños.
    Supongo que tendré que sentarme a meditar y pedirle al mismísimo Buda que me oriente por el camino de la iluminación. Sé que hay que decir que no, y lo haré, pero la cosa está en ser elegante con gente que tiene muy poca idem…ResponderCancelar

    • Susana - En ese caso, María, piensa en lo que ya has aprendido. Ya sabes mucho sobre esos clientes, ya conoces cuáles son las piedras que te puedes encontrar a la hora de volver a trabajar con ellos. Esto te va a servir para valorar el trabajo mucho mejor y pasarles un presupuesto que se ajuste a lo tedioso / trabajoso que va a ser cada uno de esos proyectos. Si decides volver a trabajar con ellos, al menos que económicamente te merezca la pena… ¡Un beso grande!ResponderCancelar

  • ana.m.velandia - Ay madre! necesito tatuarme “Por experiencia te digo que si ese proyecto ha llegado a ti, otros también lo harán” que yo aún tropiezo una y otra vez en la misma piedra. Quiero pensar que es que no la veo por las dioptrías y no por mi sesera. Gracias por la infografia, creo que pediré presupuesto para un tatuaje 2×1 😉ResponderCancelar

    • Susana - Jajajajaja, dile que nos hagan precio por ir las 2, que yo todavía lo sigo necesitando y lo tengo desgastadito ya de tanto mirarlo. ¡Confía en ti, Ana!ResponderCancelar

  • delPrado - ¡En la diana Susana! Saber CUÁNDO DECIR NO habría que aprenderlo según se empieza a andar porque viene a ser lo mismo: aprender a avanzar sin estampillarse ( sin estamparse ni quedarse pillao – el diccionario no indica esta dual acepción a estampillarse, cachi… pero igual me vale-). De haber aprendido “cuándo decir que no” de serie yo haría ahora menos el tonto porque mi instinto de supervivencia sí lo sabe y actúa ¿Y qué hace? yo le llamao autosabotaje. Esa es la explicación que le doy cuando me he encontrado últimamente en pruebas de trabajo diciendo cosas y comportándome como si tuviera otra persona dentro. Mientras estoy dándome cuenta, pienso “¡Pero qué haces! ¡Pero qué dices!” ¡Pero no puedo parar de ponerme en un brete!. Y cuando -claro está- no me cogen y siento alivio… Ahí es cuando reflexiono: “tranquila, no eres tonta. Es autosabotaje instintivo para salvarme de trabajar donde no quiero”. Pero de tranquila nada ¡Que me doy miedo! Mejor para la próxima con un NO a tiempo me ahorro sofoquinas en casa, noches en vela autoanalizándome y unas cuantas horas de skype a mi madre en modo terapia.ResponderCancelar

    • Susana - Jajajajaja, ¡me encanta lo del autosabotaje! Tu subconsciente es muy sabio. No lo he probado nunca, pero igual me hago la loca psicópata para la próxima, jajajajaja.ResponderCancelar

  • Caribay - Susana! Me ha gustado tanto que no he podido evitar el pinearlo a mi Pinterest, como para que nunca de me olvide, creo que mi escritorio tendrá nueva lámina!
    Gracias!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Qué genial Caribay! Muchas gracias por pinearlo. Yo lo tengo desgastadito de tanto mirarlo. Me ayuda mucho… ¡Un besote!ResponderCancelar

  • Imma - ¡Magnífico post! Creo que me lo voy a imprimir, también para tenerlo bien presente, ya que me cuesta bastante decir que no. Lo voy superando a base de evaluar al finalizar cada proyecto si ha valido la pena o no. Así que la experiencia es un grado y vamos mejorando poco a poco.

    Me ha encantado la frase de “La motivación se alquila por un rato, pero no se compra”. Me la apunto también! 😉ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias, Inma! Me parece muy buena idea lo de hacer una post-evaluación al final de cada proyecto. Muchas veces creemos que nos vale con una conclusión rápida, pero me da que tendemos a olvidar fácilmente y tropezar con la misma piedra en el futuro. Igual si lo evaluáramos con más calma y a conciencia, aprendíamos la lección más rápido.ResponderCancelar

  • Silvia - Tienes un don para transmitir información importante y que el receptor sonría a la vez que asimile lo que explicas.
    Al principio decía sí a todo lo que me proponían por miedo a no tener nada pero desde diciembre he empezado a decir no a cosas que no me van a aportar nada y he ganado en salud mental.
    Un saludo!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Silvia! Estoy completamente de acuerdo: creo que lo primero que ganamos es salud mental. ¡Y eso se agradece muchísimo!ResponderCancelar

  • Xènia Roca - Me peto con los monitos, mejor descrito imposible.

    Pues como toda hija de vecino, he hecho trabajos desagradables y mal pagados por pensar, venga que este te traerá otro mejor, etc…Pero ahora ya he aprendido a mantener la cabeza fría y meditar el trabajo antes de aceptar…creo, ja,ja

    Un AbrazoResponderCancelar

    • Susana - ¡Eso es, Xènia! Un trabajo malo sólo te trae otro trabajo malo. Por eso, aunque dé miedo y sea difícil, cuanto antes salgamos del bucle, mucho mejor. ¡Otro abrazo para ti!ResponderCancelar

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