Cómo ganar confianza delante de la cámara

Las hogueras de San Juan no eran nada comparado con mi cara. Lo supe la primera vez que fui a Madrid. Me llamaron para que fuera a recoger el primer premio de un certamen nacional de relato corto. Y entre la emoción y la incredulidad, cogí un AVE y me planté en la capital sin mapa, ni wifis ni leches. Y sobre todo, sin haber reparado en el momento discurso ante una cantidad considerable de público ni en su correspondiente entrevista, grabada para que quedase en los anales de la historia. Me quise morir. En mi cara no cabían más grados centígrados ni fahrenheit. Aquello era digno de una intervención en toda regla del cuerpo de bomberos. No se recuerda algo así desde el rodaje del Coloso en llamas.

Lo he dicho muchas veces y a día de hoy nadie me cree. Yo era tímida, muy tímida. Me quedaba mortimer si tenía que hablar con un desconocido, ir a un sitio nuevo o simplemente tener algún tipo de interacción con un ser vivo. En mis orejas se podía fundir el acero suficiente para construir una flota de barcos, 3 rascacielos y hasta la estructura completa de la Estrella de la Muerte.

Por suerte, es algo que he logrado superar bastante. O del todo. Porque si no, a cuento de qué me iba yo a abrir un canal en Youtube. Creo que sobra decir lo increíblemente poderosa que es esta plataforma para todo aquel que tenga un negocio online. Pero cada vez que saco el tema con mis clientes, se mueren solo con plantearse la idea de salir en video. Por eso, hoy quiero contarte cómo ganar confianza delante de la cámara.

 

Como digo en el video, si yo he podido hacerlo, ¡tú también puedes! Así que espero que muy pronto te pongas manos a la obra, ¡que a la vida hay que echarle rostro! ¡Y yo quiero vértelo! Y sí, además de ver tu cara bonita, también quiero que me des un like si te ha gustado este video porque así me ayudas enormemente a que pueda seguir generando contenido gratuito y de calidad cada semana. ¿Le das al icono de la manita hacia arriba? ¡Gracias mil!

 

¡Hasta la semana que viene!

 

 

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  • Lourdes - Yo no sé si eres tímida, lo que sí sé es que tu arte lo tiene muy poca gente. Yo me quedo por aquí a ver si se me pega un pocoResponderCancelar

  • Anna - Yo estoy con Lourdes. Eres una fakin artista de la pista y me encanta leerte, pero verte en vídeo me chiflaResponderCancelar

  • Laura Zalve - Menudo arte y menudos consejos tan tan geniales. La verdad es que tengo ganas de abrirme un canal en Youtube… pero lo que más me hecha para atrás (a parte del hecho de la vergüenza perenne, que con tu vídeo voy a intentar solucionar) es el equipo para grabar. Para que la luz se vea bonita y todo bien blanco y brillante 😀

    ¿Algún consejo? oh gran Susana, reina de las tarimas de Youtube 😛 ¿Qué es lo que utilizas para grabar así de bonito?

    ¡Un abrazo bien fuerte!ResponderCancelar

  • Elena | Detallinos - Aysss, Susana de mis amores… ¡Si es que no puedes tener más arte! Qué bien nos ha venido también el Snapchat para perder un poco la vergüencilla ¿verdad?
    Me encanta poder verte un poco en vídeo, porque: ejem, ejem… El Snapchat, aunque digas al final del vídeo que tienes, en realidad, está el pobre con algunas cuantas bolas rodantes del oeste jajaja.
    ¡Un besote, chulinaaaa!ResponderCancelar

  • Sarah - Me ha encantado, pero yo soy mucho mucho mucho más tímida jajajajaja me M U E R O jajajajaResponderCancelar

  • Valentina - Qué bien me vienen estos consejos Susana! Yo para superar mi timidez directamente me he tirado a la piscina, sin preparación ni na!!!!!!

    Y el resultado ahí está: me muero de la vergüenza, no consigo mirar la cámara, en fin… Poco a poco! 😛

    Un super abrazo guapaResponderCancelar

  • Sofía - Susana, eres maravillosa!!!! tienes tan buena energía, eres tan curranta y tan auténtica!!!! dan ganas de lanzarse y todo eh !!!ResponderCancelar

  • Glòria - Voy a seguir TOOOODOS tus consejos a ver si me atrevo por fin!!! ResponderCancelar

  • Aleja Marin - ¡Hola Susana!

    Gracias por estos tips.

    Soy la más parlanchina, simpática, animosa, risueña, pero ante la camarita me hago un nudo y nomás no puedo.

    Verte con esa frescura me hizo pensar que sí se puede dar ese salto al vacío…y divertirse en el intento.

    Un abrazoResponderCancelar

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