Considera esto antes de colaborar con un influencer

colaborar con un influencer

La vida del artesano y de las marcas pequeñitas están salpimentadas con múltiples movimientos sísmicos. Es como ir por el mundo con una minipimer cosida al cerebelo, una baticao que te sacude cuando menos lo esperas. Un algo que te inquieta, te confunde y te agita día si día también y que te deja con la sensación de no enterarte de nada. Hoy una trimestral, mañana una inspección, pasado una caída del servidor de la tienda online… Basta ya de incertidumbres, por dios, que se nos va a quedar el corazón como una partida caducada de papas arrugás.

En mitad de este clima generalizado de confusión y mojo picón, a veces es complicado tomar ciertas decisiones. Por ejemplo, la de colaborar o no con un influencer cuando se pone en contacto contigo directamente.  Personalmente, me llevan los demonios cada vez que alguien me cuenta que a menudo recibe emails pidiendo productos gratis, by the face, sólo porque el que escribe tiene un buen número de seguidores. Tal cual, sin más argumentos, sin una propuesta concreta.

Hace poco lo comenté en Instagram Stories y recibí una cantidad asombrosa de mensajes directos de pequeñas marcas contándome su caso. La mayoría había recibido este tipo de emails y no había tenido una buena experiencia. Pensaban que esto les serviría para darse a conocer, pero no habían conseguido más visibilidad, ni seguidores ni likes ni ventas. Nada de nada. De hecho, la mayoría tenía la sensación de haber regalado su trabajo sin más.

Pero en el otro de la balanza las cosas no están mejor. Son innumerables la cantidad de veces que se da la misma situación a la inversa: marcas que contactan con influencers para conseguir fotos gratis a cambio de productos cuyo coste no es equiparable a las horas de trabajo que supone pensar una buena foto, componerla (con todo lo que esto conlleva de atrezzo, localización y vestuario), editarla y escribir un texto de calidad. Por no hablar del acumulado de horas, creatividad y energías que han invertido hasta conseguir una comunidad así de grande.

Por eso, a la hora de plantear una colaboración, con independencia de quién tome la iniciativa, lo primero que hay que tener en cuenta es que debe compensar a todos. No podemos caer en la trampa de pensar que a una marca le compensa salir en nuestro perfil de cualquier manera, ni en la de creer que hacer una foto y publicarla es cuestión de un par de clicks (el proceso completo puede llevar 8 horas perfectamente). Tenemos que valorar y respetar el trabajo y el esfuerzo por ambas partes. Y además, es necesario establecer unas pautas claras de cómo se va a desarrollar esa colaboración para que no haya malentendidos y todas las partes puedan sopesar a priori si les compensa o no.

Y como sé que en estas cuestiones son las marcas pequeñitas las que andan más perdidas, me gustaría darles una serie de pautas que les vendrán de perlas a la hora de plantearse una colaboración:

 

1. El número de seguidores no es algo determinante.

A menudo valoramos si nos conviene colaborar con un determinado perfil por su número de seguidores. Y no nos paramos a pensar en que hay cuentas que simplemente los compran. O no caemos en que cuando se recurre a estos métodos de crecimiento masivo lo que se consigue es un perfil de seguidores muy dispar: gente que no habla tu idioma, de edades muy diferentes, con intereses absolutamente contrarios… ¿Para qué queremos llegar a perfiles así? Por supuesto, hay muchísimos influencers que no compran seguidores. Hay una cantidad enorme de cuentas que han crecido de forma orgánica y gracias a la calidad de su contenido. Pero en estos casos, además de tener un número alto de seguidores, también tienen un buen engagement. Y es en esto en lo que debemos fijarnos.

El engagement suele generar más ventas. A veces no necesitamos llegar a un público tan amplio, pero sí necesitamos llegar bien. Por eso, antes de dejarnos deslumbrar por el número de seguidores, debemos analizar su engagement, mirar cuántos comentarios y likes suele tener. Quizás nos interesa más una cuenta de 10.000 seguidores con una media de 500 likes que una de 20.000 seguidores con una media de 200 likes.

 

2. Lee los comentarios.

Los likes son datos a tener en cuenta, pero lo que realmente nos interesa es la calidad de los comentarios, mas allá del típico “qué guapa estás”. Analízalos en busca de algo que te haga ver que la gente oye su voz, que realmente interesa lo que dice, lo que lleva, lo que muestra…

 

3. Calidad de su contenido.

¿Se curra las fotos? ¿Y los textos? Si consideramos a los influencers como un canal de comunicación más, entonces lo razonable sería juzgar la calidad de su trabajo por el de su contenido: textos bien escritos e hilados, originalidad, fotos de calidad… Es lo mismo que pediríamos a una revista en la que consideráramos anunciarnos. Pero, por supuesto, esto hay que contextualizarlo dentro de las posibilidades de cada uno. No podemos comparar una publicación en la que tienes que pagar 12.000 euros por anunciarte con un intercambio de productos. Quédate con la idea de que se tiene que ver cierto amor y mimo en lo que hace. Pero no olvides que tú, como marca, debes recompensar ese amor y ese mimo. A más calidad, mayor debe ser el coste o la cantidad de productos que ofrezcas.

 

4. ¿Con qué frecuencia hace colaboraciones? Es decir:

a) ¿Todas sus publicaciones son siempre colaboraciones? Si se trata de un perfil que no dosifica, en el que todas las publicaciones son fruto de una colaboración, tienes que valorarlo. Porque no es lo mismo aparecer en un perfil con cierta credibilidad que en uno que parece una teletienda. Por muchos seguidores que tenga, si todo su contenido se basa siempre en colaboraciones, lo que recomienda deja de ser relevante. Es decir, su capacidad para influir cae en picado.

b) ¿Cuántas marcas menciona o etiqueta en una misma foto? No es lo mismo aparecer con varias marcas más que hacerlo en solitario, de forma exclusiva. Son 2 opciones diferentes y deben tener un coste diferente. Piensa qué te conviene más según tus objetivos y tu bolsillo.

 

5. La propuesta.

He aquí uno de los puntos clave sin lugar a dudas. Detrás de cualquier toma de contacto debe haber una propuesta concreta. Es decir, como marca, debes saber con exactitud a qué se compromete esa persona a cambio de tu/s producto/s. Y, por supuesto, el influencer también debe saber a qué se compromete la marca a cambio de su trabajo. ¿Qué cosas debería especificar una propuesta seria y profesional?

-Cuántas veces se va a mencionar a la marca y cómo. ¿La van a etiquetar sólo en la foto o van a hablar sobre ella también en el texto? ¿Harán mención directa y hablarán del producto o se limitarán a añadir una coletilla al final en plan “Bolso de @pepitaperez”? ¿Habrá más marcas o será una publicación exclusiva sólo para la tuya?

-¿El contenido anterior y posterior también serán colaboraciones o se dejará aire entre una y otra para que respiren y tengan más protagonismo?

¿Qué se recibirá a cambio de este trabajo?

Parece que todo esto de los influencers es muy nuevo, pero realmente es algo que las cadenas de televisión, por ejemplo, llevan haciendo muchos años. Cuando lanzan propuestas a las marcas te cuentan en qué bloque publicitario vas a salir, en qué posición del bloque, si habrá empresas del mismo sector en el mismo bloque o no, si es una acción especial y sólo aparecerá tu anuncio o se ligará a algún tipo de contenido de una forma creativa para que esté mejor integrado… Hay gente muy pro que ya lo hace así. E imagino que otros se irán profesionalizando con el tiempo si realmente quieren crecer y hacer de esto un medio de vida sostenible a largo plazo. Así que, como artesano o marca pequeñita, no debes tener apuro alguno en preguntar todas estas cosas si no te las especifican. Se trata de que ambos estéis cómodos con la colaboración y, por qué no, de que crezcáis juntos como profesionales.

 

Dicho esto, a la pregunta de: ¿colaborar con influencers sirve para algo? La respuesta es sí. Pero siempre con profesionales. ¿Y colaborar con marcas tiene sentido? Por supuesto, pero sólo con aquellas que valoren la calidad de tu contenido. Al final se trata de apoyarnos y reforzarnos unos a otros, que para que nos atraquen y atropellen siempre tendremos la cuota de autónomos y los autobuses de 2 pisos.

 

¡Hasta la semana que viene!

 

7 comentarios
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  • Qué bien explicado! He aprendido cosas, mira tú… La verdad es que cuesta poner “condiciones concretas” por escrito, parece un poco frío, pero es súper necesario, porque luego hay sorpresas… Nada como dejar las cosas bien claras desde el principio. Al final es más cómodo para todos.
    Aún así, cuando una foto depende de la creatividad del que la hace, a veces ocurre que el resultado no es el esperado, que justo esa foto no es de las más bonitas que hace, que esperabas otra cosa… Ése es un riesgo que siempre hay que asumir. Y lo digo porque lo he vivido desde los dos lados 😉
    Un post genial =)
    Besos! ResponderCancelar

  • ¡Gracias Susana por este artículo!
    Mi marca y yo estamos aún lejos de poder buscar este tipo de colaboraciones, pero me ha resultado muy útil lo que cuentas para cuando vaya a hacerlo. Lo has explicado alto y claro, como siempre 😉
    Un abrazoResponderCancelar

  • Hola Susana,genial tu post… estoy escribiendo algo que se relaciona, si no te importa te vincularé en mi próximo post.Como ex-publicista, el tema de la ubicación es algo que creo que es de vital importancia… todavía recuerdo las cantidades que pagaban las marcas de coches por la publicidad en medio de los partidos de la selección española en Sudáfrica 2010… y eso que tantos ceros eran difíciles de imaginar.Pero lo más importante lo has recalcado varias veces y, como dice Pat, nada como dejar las cosas bien claras desde el principio. Al final, con un contrato todos estamos más cómodos. Sabemos a lo que atenernos… es como la disciplina con los niños: no les gusta pero están deseando tener alguien disciplinado al lado!Yo ya no olvido nunca firmar un contrato supercalifragilisticoexpialidosamente bien detallado… y recuerdo de vez al cliente lo que se incluye y lo que no, pues tienen una tendencia a amnesia temporal (y/o a no leer lo que firman) pasmosa. La mejor forma de no sufrir tortícolis debido a las tensiones de tratar con clientes que siempre piden más y no tienen claro lo que quieren!
    Muchísimas gracias por todo lo que nos aportas: ideas claras y bien organizadas!ResponderCancelar

  • Nada más que añadir porque está perfectamente expuesto y explicado. ResponderCancelar

  • Hola Susana, te sigo desde hace tiempo y adoro tu marca, tus rrss y lo que transmites. Necesito saber donde encuentras tantos jerseys tan chulos de colores mint, etc, jajajajja.
    Bueno al lío, yo, como pequeña marca, me voy a pronunciar
    He tenido muchas experiencias, buenas y malas.
    Curiosamente las malas han sido con las influencers más gordas habiéndome contactado ellas. Hasta el punto de decirle que no puede pedir 4 productos por la cara (obviamente no con esas palabras, jajaaj, aunque sí por dentro) y ni contestar a la propuesta que le has hecho. Y luego ver que todo el cumple de su peque lo ha hecho buscando “colaboraciones” a cambio de un mísero stories rápido.
    Yo me guío del feeling con la persona, de como me entre, más allá claro de todos los factores que has mencionado en el post.
    Ahora ya tengo una respuesta standarizada con los productos que se pueden pedir y la acciones que a cambio pedimos.
    A quien no le parece bien, no la hacemos.
    ¿Tiene sentido? Mi opinión es no, no a lo loco. Sí controlando tú lo que quieres ofrecer y bajo que condiciones. Al fin y al cabo te han venido a buscar 😉
    Sigue compartiendo tanta alegría!!ResponderCancelar

  • Bufffffffffffff, pues anda que no me han pedido marcas pequeñas, medianas y grandes que les haga publicidad a cambio de “un paquete de galletas”, “un brick de caldo”, “un tarrito de sal”… Cuando era solo blogger, a veces picaba cuando la marca era de mi gusto; ahora exijo mucho más.

    Yo creo, Susana, que en este mundillo hay una subestimación generalizada del otro. Las marcas subestiman a los bloggers/influencers y los influencers subestiman a los artesanos, cocineros, marcas pequeñas, etc. Para mí el problema está en creerse por encima de los demás y, muy importante, en la falta de profesionalización de todo este galimatías que es internet. Explico este segundo problema.

    Hablas de la diferencia entre tener muchos seguidores y “llegar adonde se debe llegar” y has dado en el clavo, pero la ignorancia y tacañería de muchos gestores de marca llegan al punto de que lo confunden porque les conviene. Encuentran a un blogger con muchos seguidores y le proponen que les haga publicidad (e incluso trabajos, porque conozco casos para echarse a llorar) a cambio de… ¡Nada! Bueno, vale, a cambio de “te van a conocer” o “te regalo una caja de polvorones”. Y, claro, aceptan. ¿En qué lugar quedamos los que nos dedicamos a ello de modo profesional, cobrando, claro está? Ahí, ahí. Ahí donde estás pensando.

    Ambas sabemos de qué va esta tela. A mí se me llevan los demonios y no sé si esto parará, porque, además, en España ya sabes que somos campeones de “aquí todo es gratis, cójalo usted”. En fin… Magnífico post, Susana, como siempre.

    BesitosResponderCancelar

  • Un post genial Susana, la verdad que a veces da un poco de miedito eso de ponerse seria y establecer condiciones, porque parece que estamos pidiendo un favor, y claro, aún por encima que nos ayudan… Así que sí, tomo nota y me pongo las pilas.Un abrazo y gracias por compartir!!ResponderCancelar

Si es la primera vez que vienes por aquí, me presento: soy Susana, una publicista con una cámara pegada en la mano. Éste es el lugar desde el que comparto todo lo que sé sobre comunicación, marketing y publicidad (y sobre donuts, mi madre, lo divino, lo humano…). Quédate un rato conmigo; ¡las risas están aseguradas!




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