Detalles que cuentan: cómo y por qué personalizar tu email de bienvenida

email de bienvenida

 

Lo más importante que nos ha enseñado el cine es que desayunar en la cama es posible. Lo más importante que nos ha enseñado la vida real es que parecer un pollo en pepitoria después de desayunar en la cama también lo es. Porque uno empieza haciendo equilibrios con la taza, la bandeja, las tostadas y termina con más ingredientes encima que un ave de corral a la cazuela. Desayunar en la cama es sólo comparable a pasar un día de levante en la playa con todos los orificios de tu cuerpo apuntando al este. El peligro de taponamiento es más que evidente, sobre todo si tenemos en cuenta que la capacidad de la miga de pan para hacer masa es mucho mayor que la del grano de arena. De hecho, aunque se produjera una colisión cósmica mientras desayunas y tu cuerpo fuera encontrado millones de siglos después, más seco que el esparto, seguirías teniendo migas de pan.

Pero en asuntos del corazón, sobre todo al comienzo de una relación, los detalles puntúan mucho más que el sentido práctico de la vida y el blanco inmaculado de tus sábanas. Por eso, si a tu chati le da el siroco y decide plantarse en la habitación con media cocina haciendo equilibrio sobre una bandeja, tú ignoras el peligro de muerte por obstrucción de orificios aleatorios con miga de pan y te centras en lo importante: te quiere.

Los detalles hablan por nosotros y comunican de una forma sutil y a la vez efectiva. Es un error no dedicar parte de nuestro tiempo a cuidarlos. Este es el caso, por ejemplo, del email de bienvenida.

Lo veo muy a menudo cuando hago webs para mis clientes. El 99% quiere que le integre un formulario de suscripción y se preocupan mucho por el diseño del mismo. Quieren un banner atractivo, bien situado, con un mensaje potente que anime a los usuarios de la web a suscribirse… ¡Y hasta ahí todo perfecto! El problema es que se despreocupan del resto (¡y no será porque no les advierto!). Cuando un cliente potencial decide que va a dejar que entres regularmente en su bandeja de entrada y se suscribe, es importante cuidar esa relación. Ser respetuoso, no bombardear, ofrecer contenido de valor… son puntos que todos tenemos más o menos claros. Pero a menudo se nos escapa justo el primer detalle importante: el email de bienvenida.

¿Qué cosas debemos tener en cuenta?

 

1. Tener un email de bienvenida.

Porque en la mayoría de los casos brilla por su ausencia. Si no tienes la opción de crear un autoresponder, prueba a personalizar el email de confirmación de la suscripción que se envía de forma automática. Si usas Mailchimp, lo encontrarás en Listas > Seleccionas la lista que te interese > Signup forms > General forms > Forms and response emails > Confirmation thank you page y Final welcome email.

 

2. En la personalización está la clave.

Por eso, es importante incluir etiquetas para personalizar el nombre y poder dirigirte a cada suscriptor de forma individual. También es importante escribir en un tono cercano, que vaya en línea con la identidad de tu marca. Por ejemplo, en mi caso, he sustituido la frase por defecto “se ha completado tu suscripción” por la de “¡confeti para todos!”, mucho más en línea con mi forma habitual de expresarme.

 

3. ¿Y ahora qué?

Es lo primero que se va a preguntar alguien que se suscribe a tu newsletter. Ya se ha suscrito, pero ¿y ahora qué? ¿Cuándo recibirá el primer email? ¿Hay algo que pueda o deba hacer mientras tanto? ¿Qué puede esperar del hecho de haberse suscrito? Sería bueno que informaras a tu nuevo suscriptor sobre la periodicidad con la que recibirá emails, qué encontrará en ellos, qué apartados de tu web le pueden resultar útiles, cómo es tu comunidad de suscriptores, animarle a que interactúe… Vamos, lo que viene siendo una bienvenida de toda la vida. Es lo mismo que hacemos en el 1.0 cuando alguien llega por primera vez a un sitio.

 

4. ¿Te apetece tomar algo?

Y sí, esto también es algo que solemos hacer cuando ejercemos de anfitriones: ofrecer una bebida, un aperitivo, alguna cosa para agradecer la visita… A no ser que seas de la hermandad del puño o de los que aprovechan para sacar una bandeja con mantecados y polvorones de la Navidad del 89 que sólo pueden ingerirse con ayuda de cincel y martillo. Pero lo normal es ser cortés y dadivoso en la medida de nuestras posibilidades.

En el email de bienvenida, debemos hacer lo mismo. Puedes ofrecer un descargable, un descuento, e incluso una playlist… Es simplemente un detalle de bienvenida y ni siquiera es necesario usarlo para incentivar la suscripción, puedes ofrecerlo después. En mi caso, en ese email de bienvenida doy por sorpresa un descuento exclusivo que en ningún momento anuncio en mi web como reclamo para la suscripción. Pero esto ya depende de la estrategia y del negocio de cada uno, lo importante es que en cualquier caso seas agradecido y tengas un detalle extra con tus suscriptores, lo avises de antemano a modo de reclamo o no.

 

Venga, anímate, ¿qué te cuesta cuidar los detalles? Te aseguro que vas a tardar menos en esto que en exprimir un zumo y hacer unas tostadas. Y además, tendrás tus sábanas como una patena y a tus suscriptores la mar contentos. Y oye, contar con unos orificios libres de migas de pan y nada obstruidos es algo que se agradece mucho. ¡Son todo ventajas!

Para terminar de darte un empujoncito, te dejo tarea para estos días:

  • Revisa cómo es tu email de confirmación de suscripción.
  • Incluye una etiqueta para personalizar el nombre si aún no la tienes (puedes ver cómo se hace aquí).
  • Revisa el modo en que está redactado ese email. ¿Crees que es cálido y personal o más bien parece un mensaje automático, igual para todo el mundo?
  • Añade información útil en ese email: cada cuánto les escribirás, con qué motivo, qué posts que hayas escrito recientemente o qué apartados de tu web le pueden interesar…
  • Piensa en un detallito e inclúyelo (una ilustración, una playlist, un pequeño manual, un servicio o descuento exclusivo…).

 

Y ahora a practicar. ¡Hasta la semana que viene!

 

 

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y no volverás a tener un miércoles aburrido

  • Anna - Muchas felicidades por esa cifra redonda que estás a punto de alcanzar. Te mereces eso y mucho más y yo espero estar aquí para verlo. El post, como siempre, brillante y desternillante. La intro es apoteósica, chiqilla.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Anna! La verdad es que no suelo echar mucha cuenta de los números, pero esta cifra me hace especial ilución. ¡Muac!ResponderCancelar

  • Laura - ¡Me ha encantado, lo que me he reido! Pienso ponerme manos a la obra a la de ya, muchas gracias por ponernos deberes tan claritos, así sí, jajajaja. Por cierto, muchas felicidades por tu cumpleaños, alegría de las redes :*ResponderCancelar

  • Mar - Por dios, qué risa con la miga de pan. Eres una genia, Susana.ResponderCancelar

  • Caperu - Susana! Mil gracias por compartir tu experiencia, en serio. Conforme iba leyendo el post se me iban ocurriendo cosas. Mira que no quería activar yo el tema del mail automático… De hecho ni siquiera sé si puedo, pero me has creado hasta ganas!ResponderCancelar

    • Susana - Te animo a que lo hagas. Siempre es bueno tener palabras de agradecimiento y un detalle con aquellos que dedican parte de nuestro tiempo a leerlo. Si lo haces, ya verás que no te arrepientes 😉ResponderCancelar

  • Silvia - ¡Gracias linda!

    Me has inspirado y movido a la acción. He rehecho la página de bienvenida, detallito incluído. http://www.silviaalegria.com/ya-terminamos

    Un beso grande!ResponderCancelar

    • Susana - Silvia, ¡te ha quedado genial! Me ha encantado ver in situ cómo has aplicado los consejos del email. ¡Un beso gigante!ResponderCancelar

  • Anastasia - Hola Susana! Como siempre me quedo encantada con tus palabras. 🙂 Muchas gracias! Soy una fiel seguidora tuya y estoy enamorada de las fotografías de tu blog. Seguro que ya te lo habían dicho, me gustaría saber que cámara usas y si es la misma para los videos y fotografías que haces? Muchas gracias por el precioso, útil e innovador contenido que compartes!!!!! 😀ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias, Anastasia! No hay nada que me guste más que saber que mis posts y mis fotos gustan. Es la mejor recompensa al trabajo que conllevan. Tanto para mis fotos como para mis video uso la misma cámara: una Nikon D600. ¡Un saludo!ResponderCancelar

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