¡Ni que fuéramos una fábrica!

Querida amiga, en los últimos años he asistido en primera fila a algo que me genera mucha tristeza.

La pérdida paulatina de la ilusión por crear.

Lo veo en los mensajes que me llegan, en las conversaciones que tengo con otras emprendedoras, en lo que me transmiten las alumnas… El fondo de la cuestión siempre es el mismo: hace unos años publicaban con una mezcla preciosa de nervios y entusiasmo, pensaban ideas en la ducha, se divertían imaginando el próximo post… Y ahora… nada.

Es un trámite, una obligación.

Lo viven casi casi como una condena. Y, claro, es algo que no apetece. ¿A quién le va a apetecer así?

Pero no puedo evitar pensar que si tu proyecto necesita del crecimiento orgánico en redes, a no ser que puedas delegarla, es una tarea que te va a acompañar mucho tiempo. No importa si eres diseñadora, artesana, psicóloga o ilustradora, si tienes una cuenta activa en Instagram, también eres creadora.

El rol de crear contenido no es un rol del que te puedas deshacer. Así que tienes dos opciones: vivirlo como una condena o vivirlo como algo bonito.

Puedes rechazar un rol que vas a tener que seguir ejerciendo o puedes abrazarlo.

Porque crear es intentar expresar algo que antes no estaba.

Cada vez que te sientas a pensar cómo explicar tu producto… estás creando.

Cada vez que buscas una forma de contar tu historia… estás creando.

Cada vez que intentas que alguien entienda lo que haces y por qué debería importarle… estás creando.

Y cuando tienes un negocio visible, eso pasa todo el tiempo.

Porque tener un negocio hoy significa muchas cosas.

Significa ofrecer un servicio, atender a tus clientes, mejorar tu producto, entenderte con Hacienda…

Pero también significa comunicar lo que haces.

Significa entrar en el terreno de la creación de contenido.

Da igual si vendes velas, si diseñas joyas, si elaboras planes nutricionales, si diseñas marcas o si tienes una pequeña tienda online.

Si estás intentando expresar algo en el mundo, si estás buscando palabras, imágenes o ideas para hacerlo, entonces también estás creando.

Igual que una panadera hace pan, quien tiene un negocio visible en redes también crea mensajes. Crea formas de explicar su trabajo. Crea pequeñas piezas de comunicación que ayudan a que ese negocio exista en el mundo. Crea contenido.

Y sí, eso te convierte en creadora de contenido, aunque también seas otras cosas.

Por eso, cuanto antes aceptes ese rol, mejor lo vivirás.

Pero ¿a qué me refiero con abrazar ese rol?

A darte cuenta de que es precioso encontrar formas de expresar quiénes somos, qué hacemos y por qué lo que hacemos importa.

Vivir la creación de contenido desde la sensación de condena te genera mucha fricción en tu negocio, porque te estás continuamente obligando a hacer algo que no quieres. Pero en realidad podría ser otra cosa.

Podría ser una forma de explorar ideas.

Una forma de expresarte.

Una forma de poner en el mundo lo que llevas dentro.

Una forma de poner tu mensaje y lo que has venido a hacer en el centro…

No hace falta ser artista para crear ni tener un estudio lleno de pinceles. A veces crear es simplemente intentar decir algo que todavía no existe, encontrar una forma de explicar las cosas. Compartir lo que te hace cosquillas para que les haga cosquillas a otros.

Así que quizá la pregunta no es si quieres crear contenido o no. Porque de una forma u otra ya lo estás haciendo.

La pregunta es: ¿Desde qué lugar quieres hacerlo?

¿Desde la condena o el disfrute?

Ojo, que entiendo perfectamente la sensación de condena. Esto no lo estás sintiendo por casualidad ni te está pasando solo a ti. Esto lo estás sintiendo porque te han empujado a ello con un sistema que progresivamente te ha ido quitando visibilidad, con un entorno que se ha saturado cada vez más, en el que cada vez es más fácil compararse y la presión es más fuerte.

Antes daba igual si publicabas mucho o poco: tu contenido le aparecía a la gente que te seguía, sin más. Y ahora parece que estamos en una carrera permanente en la que, a poco que te despistes, te quedas atrás. Parece que tenemos que competir con calendarios de contenidos de locos, con calendarios que solo pueden sostener personas que no tienen otras obligaciones, que viven por y para crear contenido, por y para crecer en Instagram.

Nos hemos metido en una rueda que no tiene fin. Y nos sentimos como el engranaje de una máquina que está agotada.

Para colmo, de repente surge la inteligencia artificial, muchas personas empiezan a usarla para crear contenido en masa, el ruido crece, muchas cuentas publican varias veces al día… Y definitivamente crear contenido empieza a tener mucho más de producción industrial sin alma que de creación.

Personalmente, me niego a vivir el contenido de esa manera. No quiero vivirlo ni como una condena ni como una esclavitud industrial.

Soy consciente de lo mucho que ayuda el contenido a mi negocio.

Pero soy aún más consciente de lo mucho que yo ayudo a mi contenido (y, por tanto, a mi negocio) cuando lo vivo como un acto de creación gozoso, cuando me olvido de esos calendarios de contenido de locos y pongo en el centro mi creatividad y mi disfrute.

Fíjate qué curioso: mientras escribía la frase anterior, me ha saltado en pantalla un mensaje directo de Instagram, de una chica, Paloma, que me dice: “qué maravilla todo lo que haces, tengo una admiración profunda por la belleza que creas a nivel visual y narrativo”.

Pelitos de punta por el momento justo en el que me llega este mensaje.

Porque esto es lo que pasa cuando alguien crea desde un lugar vivo.

Por eso te animo inmensamente a hacer lo mismo, a intentar conectarte en lo más profundo con tu mensaje interno de marca, y ponerlo en el centro. Te invito a que eso sea mucho más importante que el algoritmo, la competencia, y cuánto publican los demás.

Muchas de las mujeres que me escuchan son personas altamente creativas. Pero, al sentir el contenido como una obligación, lo dejan fuera del reino de su creatividad.

Yo te animo a que tomes cada una de tus piezas de contenido como un proyecto creativo más con el que puedas crecer por dentro. Ojo, no me refiero a crecer en número de seguidores. Me refiero a crecer como creadoras, como persona creativa. Me refiero a poner tu mensaje y tu creatividad en el centro de todo.

Porque crear no consiste solo en sentarte delante del ordenador y sacar una publicación de donde sea. Crear también es relacionarte con tus propias ideas.

Notarlas cuando aparecen. Reconocer cuáles tienen algo. Cuáles te encienden un poco por dentro. Cuáles todavía no están listas. Cuáles necesitan más tiempo. Cuáles te apetece seguir explorando aunque todavía no sepas muy bien a dónde llevan…

Hace poco leí una reflexión preciosa en El acto de crear, de Rick Rubin, que habla precisamente de esto.

De las ideas como semillas.

De cómo no todas están destinadas a crecer enseguida.

De cómo algunas necesitan esperar una estación más propicia y se guarda para más adelante.

Y me gusta mucho esa imagen porque siento que describe muy bien lo que pasa cuando creamos.

No todas las ideas llegan igual. Hay algunas que aparecen y enseguida sientes ganas de seguirlas. Otras se quedan quietas. Otras parecen que no van a ningún lado al principio y, de repente, meses después, florecen.

Y muchas veces, cuando una idea está viva, lo sabemos antes con el corazón que con la cabeza. Lo sabemos porque aparece una pequeña emoción. O una curiosidad. Un placer difícil de explicar. Una especie de tirón interno que te dice: sigue por aquí, sigue un poco más, mira a ver qué pasa…

Y lo que pasa es que casi siempre llegas a un lugar maravilloso.

O lo que pasaba… Porque quizá una de las cosas más tristes que están ocurriendo en la forma en la que muchas personas crean contenido hoy es que hemos ido perdiendo ese esperar a ver qué pasa, ese darle tiempo a las cosas.

También hemos perdido ese barómetro que es la emoción.

Porque no hay emoción ni placer en algo que estás viviendo como una condena.

Y, claro, si no hay placer, ni curiosidad ni esas cosquillas bonitas que te empujan hacia una idea porque todos son prisas, todo es publicar ahora ya porque toca… ¿cómo vamos a darnos cuenta de que una idea es buena?

Cada vez hay más personas que no se preguntan qué idea les despierta algo, sino qué idea será más útil, o más rápida o más estratégica. Cuál tendrá más posibilidades de funcionar. Cuál merece la pena producir porque el tiempo es oro y hay que publicar mucho y más.

Y entiendo por qué pasa.

Pero también creo que, cuando ese criterio se vuelve el único, hay algo precioso que se rompe.

Porque la creación no siempre puede prometer resultados antes de existir. O al menos no los resultados que nos marcan las métricas de Instagram. Lo que sí nos puede prometer es gozo, es crecimiento interior, es el sentimiento de estar poniendo el corazón en lo que haces… Eso sí nos lo puede prometer.

Y es esa promesa la que te trae mensajes como el de Paloma, que vale mucho más que cualquier métrica.

Amiga, necesitamos un poco de juego, un poco de escucha y un poco de tiempo.

Y si solo nos damos permiso para desarrollar lo que parece seguro desde el principio, entonces dejamos fuera una parte esencial del proceso creativo.

La parte en la que una idea todavía está descubriéndose.

Y, sobre todo, la parte en la que nosotras también nos descubrimos a través de ella.

Recuerda que también tienes la opción de escuchar estos episodios en mi podcast en vez de leerlos. ¡De hecho, te lo recomiendo porque la experiencia es mucho más potente!

Si quieres estar al día cuando haya episodios nuevos, inscríbete en mi newsletter «Hay un oso panda en mi ensalada». Al inscribirte, descubrirás por qué se llama así 😉. Y tendrás acceso a una montaña de consejos e información extra que no encontrarás aquí.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

susana_torralbo_baja-106

¡Hola, caracola!

Si es la primera vez que vienes por aquí, me presento: soy Susana, una publicista con una cámara pegada en la mano. Éste es el lugar desde el que comparto todo lo que sé sobre comunicación, marketing y publicidad (y sobre donuts, mi madre, lo divino, lo humano…). Quédate un rato conmigo; ¡las risas están aseguradas!

Suscríbete

Y consigue mi guía gratuita para aumentar tu audiencia en Instagram y convertir seguidores en clientes.

Categorías

Vente a mi escuela comunicación y marketing online y aprende sobre Instagram, storytelling, lanzamientos… con los cursos más completos y cuidados que hayas visto jamás.

¿Conoces mi curso Up & Roll?

Es el único curso en castellano que aborda el proceso completo en Instagram de principio a fin. Branding, fotografía, redacción de textos, estrategias de crecimiento…