Embarazada y autónoma… ¿y ahora qué? (III)

 

¡Al fin llegamos a la última parte de esta trilogía! Te recuerdo que en los 2 posts anteriores te conté cómo afronté la noticia de mi futura maternidad siendo autónoma y fui poniendo orden al caos, así como la decisión que tomé con respecto a mi baja y el modo en que he ido preparándome durante los últimos meses para que ésta tenga el menor impacto posible en mi negocio. Hoy me gustaría avanzar un poco más en el tiempo y hablarte sobre mi plan de acción para la fase en la que mi criatura ya esté en este mundo.

Básicamente, para esta etapa, he intentado responder a 2 preguntas:

  1. ¿Mi fórmula de negocio y mis servicios podrán seguir existiendo tal cual están ahora o no tendrán cabida después de la llegada del bebé?
  2. ¿De dónde voy a sacar el tiempo para trabajar? ¿Cómo me voy a organizar, si soy yo la que se va a quedar a cargo del bebé, para conseguir trabajar 8 horas al día?

¡Empecemos por la segunda! ¡Viva la anarquía! Jajajaja. Bueno, en realidad tiene su lógica porque dependiendo del tiempo del que voy a disponer, la respuesta a la primera pregunta se orientará de un modo un otro.

Para comenzar, he de decir que tengo la suerte de que mi pareja sea maestro y la niña vaya a nacer en agosto. Porque eso nos da un mes de vacaciones extra aparte de las 8 semanas de permiso por paternidad. De este modo, cuando a Manel le tocara reincorporarse a su trabajo, el bebé ya tendría 3 meses de vida. Pero aún hay más: dado que trabajo desde casa, no tiene mucho sentido que sea yo la que disfrute de las horas de lactancia, así que ese permiso lo solicitará Manel de forma acumulada, con lo que tendremos algunas semanas más para compartir ambos esta experiencia con la misma intensidad. ¡Bien!

A partir de este momento, tocaría surfear la ola y ver cómo podemos seguir organizándonos porque finalizaríamos nuestras bajas prácticamente a la vez. ¿Cuáles son las opciones?

a) Uno trabaja y el otro se hace cargo del bebé.

b) Guardería / ayuda externa contratada.

c) Ayuda familiar.

Quizás te parezca extraño, pero nosotros empezamos barajando la primera opción antes que ninguna otra. Ambos amamos nuestras profesiones y ninguno de los 2 quiere dejar de trabajar de forma indefinida, pero, como solución temporal, al menos hasta que el bebé tenga algunos meses más y pensando en su bienestar (y, para qué vamos a engañarnos, en lo mucho que nos va a costar separarnos de nuestra criatura) es lo que más nos convence. Y dado que el trabajo de Manel sí que va a seguir estando ahí, tal cual, aunque haga un parón, hemos estado valorando la posibilidad de que solicite una reducción de jornada y la compacte. De este modo, sumando todo lo anterior, se incorporaría cuando el bebé tenga 9 meses, haya pasado el invierno y esté bien avanzada la primavera. En nuestras mentes, es una fecha con la que nos sentimos un poco más cómodos para barajar las opciones b y c.

Por otro lado, sabemos que vamos a contar con ayuda familiar un día a la semana. Ese día se llevarán a nuestra pequeña sandía a primera hora de la mañana y nos la traerán de vuelta cuando finalice nuestra jornada laboral. El resto de días, tocará tirar de guardería, aunque, de momento, no contemplamos que esté más de 4 horas al día. Así que, recapitulando, contaré con media jornada 4 días a la semana y 1 jornada completa 1 día a la semana. Quizás pueda rascar algo más cuando Manel vuelva del colegio, pero ¡ya se verá! En principio, prefiero no contar con ello 😉

¡Vayamos ahora con la primera pregunta! Como ya te adelanté al final del último post, la respuesta es NO. Un no que en su día me sacó de una patada de mi zona de confort y me lanzó a años luz de la estratosfera terrestre. Tras años de ajustes y mejoras continuas en mi negocio, y de escucha activa a las necesidades de mis clientes, al fin sentía que había encontrado mi sitio, que mis servicios no sólo se ajustaban a la perfección a mi cliente ideal, sino que había encontrado la fórmula perfecta para dar valor y aportar un 200%, justo desde donde mejor se me da aportarlo. Y resulta que de repente nada de eso servía. Al menos no tal cual lo había estado planteando hasta ahora.

Hay una gran parte de mis servicios que se centran en el tú a tú con el cliente. Ya sea de forma presencial (durante mis loft sessions) o en formato online (con las sesiones de asesoramiento), debo estar con mis clientes en cuerpo y alma a horas muy concretas en las que no puedo ser interrumpida y no puede haber un bebé presente. Jummm, ¡complicado en mi caso! ¡Muy complicado! Si me conoces, ya sabes que vivo y trabajo en un loft en el que las paredes brillan por su ausencia. De hecho, mis loft sessions, que son mentorías presenciales personalizadas de 8 horas de duración, transcurren justo aquí. Es el espacio perfecto para hacerlas porque además de que es el sitio más inspirador y agradable que puedas imaginar, aquí tengo todo lo que necesito a nivel logístico para estas mentorías en las que lo mismo trazamos una estrategia de comunicación que analizamos una web que hacemos fotos. Pero, claro, ¡imposible hacer todo esto y sin interrupciones con un bebé en el mismo espacio! Tenía que buscar una solución…

 

La disyuntiva estaba clara: dejo de prestar este servicio o busco la manera de que no haya un bebé aquí cuando lo haga. Esta segunda opción no es viable actualmente, al menos no para el ritmo al que he estado haciendo loft sessions en los últimos tiempos, ya que implicaría mantener al bebé fuera de casa durante 8 horas varias veces a la semana. Así que esto me lleva a reducir drásticamente el número de loft sessions que voy a poder realizar y, por tanto, el número de personas a las que puedo ayudar.

Pero, como buena inconformista, esta idea no me ha seducido en ningún momento. Si en circunstancias normales ya tengo una lista de espera la mar de graciosa, imagina si reduzco aún más las fechas posibles. Por eso, después de darle vueltas a la sesera, di con la solución perfecta: ¿y si aprovechaba algunos de esos días disponibles para hacer loft sessions grupales? Si en vez de venir una sola persona al loft, vienen varias a la vez, podré aprovechar mucho mejor el poco tiempo «libre de bebé» del que voy a disponer a la semana.

Y así, con nocturnidad y alevosía, aparecieron en mi horizonte las loft sessions grupales. En 2020, el loft se llenará aún más de vida y tendremos reuniones en petit comité a las que ya he empezado a dar forma y me tienen absolutamente emocionada. No quiero adelantar demasiados detalles porque aún quedan meses para lanzarlas y abrir agenda, pero estoy tan ilusionada con la idea de organizar estos encuentros que no tardaré mucho en empezar a soltar información sin control 😉

Por cierto, esto no implica que puntualmente no siga haciendo loft sessions individuales. Seguiré adelante con ellas, ¡por supuesto!, pero la disponibilidad será menor.

Por otro lado, te hablaba de mis sesiones de asesoramiento. Son menos complejas de adaptar que las loft sessions porque tienen una hora de duración y son online. Pero durante esa hora necesito tener los 5 sentidos puestos en mi cliente: no puede haber llantos de fondo (ni del bebé ni del padre), ni cambios de pañales ni emergencias. Es decir, que de nuevo necesito que el bebé no esté presente (muy a mi pesar). Por suerte, la guardería sí es una opción en estos casos, así que lo único que he de hacer es trabajar por bloques y agendar estos asesoramientos online todos seguidos durante esas horas.

Aún así, en previsión de que esta parte de servicios flojee en mi negocio por la falta de «tiempo sin bebé», en 2020 quiero apostar aún más por la formación online. La experiencia de este año con mis cursos Insta & Roll y Happy Video me ha hecho darme cuenta de lo muchísimo que me gusta el mundo de la enseñanza. Jamás imaginé que me llenaría tanto compartir conocimiento y que esta experiencia sacaría lo mejor de mí. Pero he descubierto que soy inmensamente feliz tratando con los alumnos y encontrando la manera de darle forma a lo que sé del modo más inspirador posible. He tomado conciencia de que lo mío es crear cursos como una experiencia completa para los sentidos, como un proceso transformador que va mucho más allá de la profundidad y la cantidad del contenido (cosa en la que también hago especial hincapié). Por eso el año que viene saldrán a la luz 2 experiencias formativas nuevas. De una ya he hablado: un curso sobre storytelling para negocios, lleno de ejercicios prácticos para enseñar a crear y contar historias de marca. Después de meses de investigación, el contenido está muy avanzado (prácticamente ya está escrito), pero aún faltaría terminar de diseñar las hojas de ejercicios (que desde ya te adelanto que van a ser preciosas, maravillosas e hipnóticas) y grabar algunos videos (me debato entre hacerlo embarazada y salir con barriga hasta la posteridad o esperar unos meses). El otro curso me lo guardo para mi vuelta, pero desde ya te aviso que te va a sorprender, que no hay nada así ahora mismo (al menos en español) y que te va a resultar tan práctico, tan necesario y tan deseable que te preguntarás por qué nadie había hecho algo así antes.

 

Y de momento, ¡esto sería todo! Sé que hay muchas cosas que no se pueden planificar y ya me han repetido por activa y por pasiva que los bebés te desmontan la vida y que es mejor fluir, ser flexible y no hacer planes. Pero personalmente me siento más cómoda con una hoja de ruta en las manos, aunque después tenga que ir haciéndole retoques sobre la marcha. ¡Mi salud mental lo agradece y encanezco a un ritmo más lento! Espero que mi experiencia te sirva de ayuda si estás en circunstancias similares. Como ves, al final se trata de valorar todas las opciones para saber del modo más exacto posible de cuánto tiempo real de trabajo vas a disponer a la semana y analizar qué puedes hacer (de lo que haces actualmente) en ese tiempo. A partir de ahí, toca reformular, agrupar o inventar cosas nuevas, dependiendo de tu modelo de negocio.

 

Será muy interesante echar la vista atrás con el paso del tiempo y ver dentro de un año en qué ha quedado todo esto. ¡Pero para eso aún queda! Así que de momento me despido hasta la semana que viene. ¡Gracias por leerme! ♥

9 comentarios
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  • Ana Miralles

    Hola Susana,
    Yo creo que lo tienes todo súper bien planificado para poder compaginar tu maternidad con tu negocio. Lo de Manel es toda una suerte!.  Poder compartir los primeros meses del bebé juntos es algo que pocas parejas tienen. Así que enhorabuena a los dos!!! lo podréis disfrutar mucho.
    En cuanto a la hoja de ruta, yo soy como tú. Aunque la vida luego te desbarajusta todos tus planes y tienes que reorganizar e improvisar muchas cosas, yo también necesito partir de una hoja de ruta. Me hace sentir segura y con cierto control sobre la incertidumbre.
    Tomo nota de toda la sabiduría que has compartido en estos 3 post por si un día me animo a esto de la maternidad. Creo que es súper útil para las futuras mamás autónomas conocer todos tus razonamientos, divagares y decisiones finales. Cada cual tendrá sus circunstancias y prioridades pero al final nadie quiere sacrificar ni su negocio ni su bebé.
    Te deseo lo mejor en la recta final de tu embarazo y en el comienzo de vuestra nueva vida de 3!
    Un abrazo grande! Disfruta!
    P.D: lo de las loft sessions grupales suena genial 😉ResponderCancelar

  • Tener un profe en casa es lo mejor, mi marido es profesor de música y tener esos horarios ayuda muchísimo a organizase y no depender de guarderías que da mucha penita dejarlos allí.  Y madre mía cuantas novedades, Susana, yo termino comprando siempre todo lo que haces, me encanta aprender de ti. El de storytelling promete y lo necesito, así que seando verlo.
    Felicidades por todo lo que ha venido y por lo que estar por venir. Un abrazo!ResponderCancelar

  • Carmen Gonzalez

    Hola guapa!! Me encanta la energia que transmites, el entusiasmo que le pones. Genial. Un abrazoResponderCancelar

  • Vane

     Me encanta tu planning. La maternidad es preciosa pero también tiene momentos duros. Ya sabes que yo emprendido un negocio con una bebé recién nacida. Me estaba montando el estudio y yo estaba apunto de parir. Me deja maternal fue de risa pero sin embargo no me arrepiento para nada de cómo están las cosas. Y pude disfrutar de todo y se que tú también lo vas a conseguir. Un beso ResponderCancelar

  • ¡Eres más «apañá» que un jarrillo de lata!. Vamos, que vales para un roto y para un descosido… Podría tirar de refranero hasta aburrir, pero es que lo tuyo es muy fuerte querida. Como analizas, reajustas y recompones. Tu no lo sabes, pero yo ya tengo en el carrito de la compra añadido el curso de storytelling, una loft session grupal y una individual. Vamos, que cuando vuelvas me vas a tener hasta en la sopa. Aunque todo será, la verdad, para conocer a la sandía que va a ser tan bonica y adorable como sus papis.
    Un abrazote enorme para los 3!ResponderCancelar

  • Yolanda

    Me encanta leerte y ver que te estás organizando genial. Yo soy fotógrafa, con estudio en casa y una peque de 6 años y lo llevamos bastante bien, sobre todo porque mi prioridad es ella y después me organizo el trabajo en función del tiempo que me deja libre.
    Eso sí, esta semana está mala y ahí ni guardería, ni cole, ni nada. Tenlo en cuenta, porque los primeros años estará más en casa enferma que en la guardería. Pídete una de abuelos extras para estos casos.
    Lo vas a hacer de maravillaResponderCancelar

  • Mayte

    Hola Susana,
    no soy autónoma, pero creo que de todo se aprende y parte de lo que cuentas lo puedo adaptar a mi trabajo y la vuelta al trabajo 🙂
    Ya te han dicho que los dos primeros años de vida, los niños se ponen malitos con facilidad, venga mocos, venga fiebre…Para esos casos no viene mal tener un plan B. Ahí te lanzo una sugerencia: que dejes «libres» a la semana tantos huecos para loft session por la tarde como sesiones tengas por la mañana, para que cuando Manel llegue a casa se pueda quedar con la niña mientras tú te dedicas a las sesiones. Se comunica a los clientes el cambio de horario por ese imprevisto y adelante. La otra opción, tener a algún familiar disponible para esos casos o una canguro que pueda estar en la casa con la sandía mientras tú das las sesiones, tiene a la niña a la vista pero con otra adulta pendiente de ella.

    Ojalá todo vaya bien y las dificultades para ti sean pocas 🙂ResponderCancelar

  • Hola Susana!
    Menuda planificación brutal que tienes
    Esperamos con ganas las novedades del año que viene que por ahí nos tendrás seguro

    Un abrazacoResponderCancelar

  • Ana

    Con esa planificación da gusto, yo también soy de tener la ruta aunque luego haya que ir cambiando. En nuestro caso de momento es un imposible, ya se descuadra el planning en la parte de Manel, los dos somos autónomos jajajaja y mi marido encima viajando por trabajo, se complica todo mucho. Suerte en estos meses que os esperan, seguro que acabas prendiendo fuego a la ruta y no puedes dejar de mirar tu sandía ☺️ResponderCancelar

Si es la primera vez que vienes por aquí, me presento: soy Susana, una publicista con una cámara pegada en la mano. Éste es el lugar desde el que comparto todo lo que sé sobre comunicación, marketing y publicidad (y sobre donuts, mi madre, lo divino, lo humano…). Quédate un rato conmigo; ¡las risas están aseguradas!




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