Cómo redactar tu propio eslogan
Un ladrillazo en la sién, dejarte comer la cara por la carcoma, galopar a lomos de un cerdo vietnamita, maquillarte a hachazos, hacer el helicóptero en bolas, implantarte pelo en las córneas… Hay un millón de formas diferentes de conseguir que no te olviden fácilmente. Pero como las córneas son muy delicadas y un cerdo exótico no lo tiene cualquiera, hoy quiero centrarme en una mucho más sencillita para una publicista de a pie: el eslogan. Bassat dice que si la publicidad es el arte de convencer consumidores, el eslogan es la quintaesencia de dicho arte. Un buen eslogan limpia, fija y da esplendor a cualquier campaña, es un fondo de armario indispensable para todo negocio que se precie. Por eso hoy vamos a aprender a redactarlo. ¡Empezamos! ¿Eslogan específico o simbólico? ¡Buena pregunta! Cuando te enfrentas a la creación de un eslogan puedes escoger entre 2 caminos: A) Optar por una frase específica, que aluda a una ventaja competitiva: Caro pero el mejor (Grundig). Y duran y duran y duran… (Duracell). Rexona no te abandona (Rexona). Ni gota ni gota (Dodotis). Bic naranja escribe fino, Bic cristal escribe normal, Bic, Bic, Bic Bic Bic (Bic, obviamente). Probablemente, la mejor cerveza del mundo