Cómo ser innovador (el difícil arte de no copiar)

como ser innovador

«¿Qué narices estás haciendo?», me pregunté con la mano suspendida sobre el teclado, a punto de pulsar la primera tecla. El plan era escribir un post sobre cómo preparar un media kit. Lo tenía programado desde hacía semanas en mi calendario de contenidos y, por alguna extraña razón (falta de oxígeno, caídas accidentales, golpes en la cabeza y demasiadas horas de Gameboy durante mi infancia), no me había dado por pensar que era una idea más trillada que una cita de Pablo Coelho.

¡Me niego a hablar de lo mismo otra vez! No quiero hacerlo si no voy a aportar algo nuevo o mejorar lo que ya se ha escrito sobre el tema. Y como en este caso es imposible, creo que es un acto de respeto irme a pastar a otra pradera. Que una cosa es repetirse por inconsciencia y otra es hacerlo con nocturnidad y alevosía.

Seamos realistas: repetirse es fácil. Contextos similares generan ideas parecidas. Esto es una verdad tan grande como el bolsillo de un político. Pero también es cierto que a todos nos cuesta un poco hacer ese ejercicio de reflexión y, cuando sospechamos estar inspirando demasiado a alguien, no podemos evitar ser poseídos por Satán un rato. Sin ir más lejos, no hace mucho me topé por la red con el título de un artículo que abordaba un tema sobre el que yo había escrito unos meses antes y que usaba comparaciones con una construcción muy similar a las que yo suelo emplear. Pero lo que hizo que ardiera Mordor fue que ¡hablaban de Brad Pitt! Y, claro, por ahí no estaba dispuesta a pasar: una cosa es que te copien y otra que te levanten al maromo platónico y virtual, al padre imaginario de mis embarazos psicológicos, a la musa de todos mis posts. Y ahí estaba, a punto de decir algo como «Perdona, bonita, pero Brad Pitt es mío», abriendo mucho los ojos, chasqueando los dedos y haciendo movimientos circulares con la cabeza.

Por suerte, la posesión satánica duró sólo un rato y, con la sesera ya lejos de las colinas de Mordor una cae en cosas como que Brad Pitt es un icono mundial, que usar comparaciones para dar intensidad a los textos ya lo hacía Homero con mucho más arte y poderío, y que sobre marketing de contenidos escribe medio planeta. Vamos, lo que viene siendo reconvertirse de orco peleón a hobbit.

Muy relacionado con esto, el otro día leía una reflexión de una fotógrafa en Facebook. Decía que últimamente le costaba diferenciar el trabajo de sus compañeros de profesión: en las bodas, todos repetían el mismo encuadre (los novios mirándose de frente, sobre una roca, con mucho aire por arriba), la misma edición, la misma pose… Las modas, el beber de las mismas fuentes, la universalización de los códigos estéticos gracias a Internet… favorecen que, aún sin quererlo, todos terminemos encontrándonos en ciertos lugares comunes.

En ese caso, ¿cómo podemos evitar caer en las repeticiones? No hay una fórmula infalible, pero está comprobado que las probabilidades disminuyen cuando intentamos ser creativos e innovamos continuamente en nuestros negocios. La buena noticia es que, aunque suene a ciencia ficción y a chino cantonés, todos podemos introducir innovación en nuestros productos o servicios, da igual si tienes una empresa tecnológica o vendes boquerones en el mercado del barrio. Sólo tienes que seguir alguno de estos 3 consejos:

1. Desafiar una convención. Durante muchos años, todos los móviles tenían una pantalla y un teclado, por separado. ¿Qué sucedió el día que alguien pensó que ambos elementos podían unirse con la tecnología táctil ? Ya nada volvió a ser igual. Cambió nuestra forma de trabajar y de relacionarnos, y la industria de la telefonía móvil, que creía haber tocado techo, experimentó el mayor crecimiento de su historia.

Todo producto o servicio se basa, al menos, en una convención, en algo que asumimos que es de un determinado modo y nunca nos hemos cuestionado. Por eso, si quieres innovar, debes empezar por hacerte preguntas, cuestionar lo obvio y desmontar convenciones. Pero ojo con esto, que una empieza cuestionándose pequeñeces en su negocio y termina dando boleto al pariente y pidiendo el divorcio exprés.

2. Mezclar conceptos. Los emprendedores somos locos obsesivos. Lo digo desde el cariño. Pero lo digo. Estamos tan obsesionados con lo que nos traemos entre manos que muchas veces no vemos más allá. Y no hay nada peor que la miopía mental para matar nuestra creatividad. Muchas de las ideas más innovadoras surgen precisamente de la mezcla de conceptos, sectores, mercados, materiales… que nada tienen que ver. Así fue cómo concebí el servicio que anuncié la semana pasada: mezclando el concepto de fast food con el diseño de webs.

¿Sabes qué es lo mejor que puedes hacer para mezclar conceptos? Vivir. Cuanto más, mejor. Mézclate tú con la vida, sal, relaciónate con gente que no tenga nada que ver contigo, haz cosas nuevas… Tu cerebro te lo agradecerá en forma de buenas ideas.

3. Busca los huecos que nadie ha llenado. Te pondré un ejemplo: en los últimos años, la fotografía de recién nacidos ha crecido desorbitadamente en nuestro país. No podía ser de otra manera, tenía todos los ingredientes a su favor, sobre todo porque está dirigida a un público objetivo de mediana edad (es decir, con cierto poder adquisitivo) en el momento que más les interesa recordar de sus vidas. Sin embargo, en estos años el índice de natalidad es realmente bajo: la crisis, la inestabilidad laboral, los obstáculos para acceder a una vivienda son algunos de los factores que hacen que cada vez retrasemos más la edad para tener hijos y, en muchos casos, ni siquiera nos planteemos tenerlos (o descubramos que ya es demasiado tarde). ¿Qué hacemos entonces con todos esos adultos que pueden permitirse pagar una sesión pero que no tienen hijos? ¿Cómo llegamos a ese mercado? ¿Cómo llenamos ese hueco? ¿Boudoirs? ¿Sesiones de pareja? No necesariamente… Estoy convencida que hay otras fórmulas aún por explorar (al menos en nuestro país) que pueden explotarse mucho más, sobre todo si te especializas.

 

Y sobre todo, calma. Respira y tira un poco de confeti sobre tu teclado. Que no serás Steve Jobs, pero tú en lo tuyo vas a ser la leche. Y lo sabes. Que ahí donde te ves, eres capaz de hacer un trabajo cojonudo sin dejar de darte con el látigo. Así que hoy (sí, hoy, un miércoles cualquiera) vas a mandar la fusta a paseo, vas a apagar el ordenador cuando te dé la gana y le vas a dar una alegría a tu cuerpo. Porque hoy es tu día, Macarena.

Y que salga el sol por Antequera.

 

¡Hasta la semana que viene!

24 comentarios
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  • Paula R

    Dedo en la llaga, Susana. Como fotógrafa me frustra muchisimo ver que todos y yo la primera hacemos las mismas fotosy el mismo tipo de sesiones. Es algo que llevo pensando un tiempo pero nunca me he atrevido comentar con nadie. Gracias por arrojar un poco de luz sobre el tema. Y sí, Brad Pitt es tuyo y eso lo sabemos todas…ResponderCancelar

    • Susana

      Gracias a ti, no ya por el comentario, sino por respetarme a Brad Pitt, jajajaja.

  • Justo sobre esto hablaba el otro día con una amiga: que vemos que se lleva una cosa, todos a hacer esa cosa, que vemos que se lleva otra, todos en manada. Y es eso, que no lo hacemos queriendo copiar conscientemente, simplemente es que es muy dificíl salir de un entorno o descontaminarse. ¡Me ha encantado este post!ResponderCancelar

    • Susana

      Totalmente de acuerdo. No se trata de acusar a nadie, es algo que nos pasa a todos y tiene unas causas lógicas y razonables. La clave está en ser consciente de ello y saber canalizar esa «contaminación».

  • Bego

    Comparaciones graciosas + marketing + brad pit = susana torralbo y no se hable más, hombre.ResponderCancelar

    • Susana

      Jajajaja, ¡me parto! Cómo me gusta esa fórmula 😉

  • Renzo

    Buen artículo Susana, llena de verdades incomodas y que no he visto todavía en otros blogs. Pero…. ¿y la semana que viene? ¿seguirás en esta línea de contenido original? Espero que si. Si no es así, lo entenderé, a mi también me pasa.ResponderCancelar

    • Susana

      ¡Muchas gracias, Renzo! Se intenta, siempre se intenta. Algunas veces con más acierto que otro. En general mi filtro es este: si es un contenido que ya se ha tratado, pero en el que puedo aportar un punto de vista diferente, lo abordo. Si no puedo aportar nada nuevo, ni siquiera mi punto de vista (como en el caso del media kit, que se trataba de un paso a paso), no lo hago. ¡Al menos si soy consciente de ello! Jajajaja.

  • Siempre dando en el clavo, Susana. Aunque yo soy de las que precisamente intenta hacer lo contrario, jajajaja… Las modas me ponen un poco nerviosita, por eso, porque son modas y no dependen de un gusto más o menos definido, sino de lo que es mainstream en cada momento. Y al final, acabamos como soldados imperiales, todos clonaditos. No sé si me explico: quiero decir que a veces no es tan necesaria la «novedad» como mantenerte en tu esencia. Pero claro, todo depende de en qué sector y cuáles sean tus objetivos. Si lo que deseas es sonar en los 40 principales, no creo que haciendo música regional lo consigas. ¿Se me entiende o estoy muy espesa hoy?ResponderCancelar

    • Susana

      Se la entiende perfectamente, madre vintage. Es cierto que si eres fiel a tu esencia con independencia de las modas, al final no necesitas ser innovador para ser original. Otra cosa es que la mayoría seamos conscientes de nuestra propia esencia, jajajaja, pero eso es harina de otro costal :*

  • Eso es Susana, así estamos todos intentando innovar y yo en estos días intentando «desafiar una convención» con uno de mis clientes. Resulta que guarda primorosamente una vitrina de caoba y cristal heredada de sus antepasados, aunque no le gusta estéticamente si le tiene un gran cariño y no quiere desprenderse de ella, he oído unas 100 veces esta pregunta ¿Dónde la pongo? En el comedor no casa con nada de lo que tienes (le digo cordialmente) mejor la ponemos en el baño para guardar toallas y frascos de colonia, me mira como si hubiera visto caer un meteorito sobre la faz de la tierra, ¿Cómo voy a poner una vitrina del siglo pasado en un baño? Respondo: y ¿por qué no? Va a quedar genial !!!!! A lo mejor hasta consigo convencerlo….ResponderCancelar

    • Susana

      Jajajaja, ya tengo curiosidad por saber dónde termina esa vitrina, ¡me lo tienes que contar!

  • vanessa

    Me ha encantado tu post de hoy, he odio Brad y he ido demoniaca a leerlo, peque. Y cuan cierto es! Está todo inventado pero siempre hay formas de conseguir hacer algo un mijita especialito… algo tuyo, que sea tuyo propio, y aunque lo imiten siempre tendrá ese sello tuyo. Y aunque haya mil escribiendo y haciendo blog, etc, tu lo haces más molón que nadie, y lo sabes, y si no, pues aquí está la Vane para decírtelo cansinamente.ResponderCancelar

    • Susana

      Jajajajaja, comentarios así nunca son cansinos!

  • Me encantas! me inspiras y me haces reir. qué más se puede pedir? que sigas así forever. ♥ResponderCancelar

    • Susana

      ¡Súper comentario! Muchas gracias, Ana, qué bonito lo que me dices…

  • Muchas gracias Susana por contestar muuuucho mas ampliamente a la pregunta que te formulé… Primero; me has abierto la mente y conforme iba leyendo se me iban ocurriendo cosas. Segundo: me he venido arriba, ahora mismo apago el ordenador y me voy a pasear con mi perro!!!ResponderCancelar

    • Susana

      Por lo primero me alegro enormemente, pero por lo segundo ya ni te cuento. Si he conseguido eso, ¡ya soy feliz!

  • Susana, como me río contigo, que hasta he despertado a la peque… Tienes mucha razón, si todos nos inspiramos en el mismo sitio, todo lo que creemos será parecido Más copas con amigos y menos pinterest!!ResponderCancelar

    • Susana

      Jajajaja, debería hacer de esa frase mi filosofía de vida. Es muy complicado no contaminarse de lo que nos rodea. Yo creo que la clave no está en sí en evitar esa contaminación (yo creo que es buena), sino en aprender a canalizarla para dar a luz algo genuino. Vamos, básicamente lo que haces tú :*

  • Bravo Susana!, lo has clavado!,.. sobre todo con lo de rellenar huecos, ahí está! y lo difícil es encontrar esos vacíos que están por llenar. Que haberlos haylos…ande andarán?
    dicen! un abrazo!ResponderCancelar

    • Susana

      ¡Seguro que los hay! Estoy segura de las ideas están en el camino. A medida que vamos conociendo mejor nuestros negocios y a nuestros clientes es mucho más fácil generar ideas nuevas e innovar pensando solo en ellos, sin que nos contamine qué hacen los demás. ¡Un abrazo!

  • Hola Susana, siento mucho que hayas tenido que vivir esta experiencia. Debe de dar mucha rabia. Pero por otro lado se dice que cuando alguien te copia es porque lo estás haciendo bien. Y yo añado, ¡todos sabemos cual es el original!
    Creo como tu bien dices que el secreto para ser auténtico es ultra especializarse para centrarse en un segmento muy concreto, producir ideas y servicios solo para ellos. Yo estoy empezando. He elegido enfocarme a diseño para artesanos y de momento estoy muy contenta con el resultado: me resulta más fácil escribir posts, pensar en servicios solo para ellos, productos. Luego si tendré éxito, ya es otra cosa. Pero mi proceso creativo es mucho más eficaz!
    Un abrazo y muchos ánimos!ResponderCancelar

    • Susana

      ¡Hola, Valentina! Jajajaja, muchas gracias. Es cierto que si te enfocas en una sola cosa es mucho más fácil entender a tu cliente, sacar productos y servicios muy a su medida y tener una buena respuesta. Personalmente, me encanta tu nuevo enfoque y la fuerza con la que has vuelto a tu blog. ¡Un beso!

Si es la primera vez que vienes por aquí, me presento: soy Susana, una publicista con una cámara pegada en la mano. Éste es el lugar desde el que comparto todo lo que sé sobre comunicación, marketing y publicidad (y sobre donuts, mi madre, lo divino, lo humano…). Quédate un rato conmigo; ¡las risas están aseguradas!




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