Ingredientes del post perfecto

ingredientes del post perfecto

 

Ollas fuera, manos limpias, vitro a tope de power, delantal puesto… ¡Hoy cocinamos juntos! En el buen sentido de la palabra, que es el metafórico tratándose de mí. Porque si nos ceñimos a la acepción real del verbo cocinar, poco o nada puedo enseñarte, salvo que quieras que te juzguen por un delito contra la salud pública y el paladar ajeno. En la vida real, yo sólo cocino ante un riesgo inmediato de muerte por inanición y si consigo ingerir lo que he preparado es porque lo acompaño de grandes dosis de amor propio y vergüenza torera. Afortunadamente, se me da mucho mejor (en plan ir al cielo beatificada y no a prisión) detectar recetas secretas en guisos simbólicos. Por eso hoy voy a contarte cuáles son los ingredientes del post perfecto:

 

1. El tema.

Seamos sinceros. Las vacaciones del 89 en Benidorm, tu colección de sellos y las empanadillas de la tía Amalia tienen su público, pero es limitado como el vocabulario de un tronista. Son temas que, de partida, interesan entre poco y nada, así que si no eres como una planta petrolífera, capaz de sacarle el jugo a un bocadillo de migas, te recomiendo que elijas algo que pueda interesar a más gente. Como norma general, deberías buscar siempre temas que resulten de interés para un colectivo fácilmente reconocible. Puede tratarse de un tema profesional o personal. En cualquier caso, si lo aderezas con un poco de factor humano, mucho mejor, ¡la empatía está servida!

Aquí hago un alto en el camino para dirigirme a ese sector al que tanto cariño tengo: los fotógrafos. La mayoría no sabe la suerte que tiene de poder contar con fotos bonitas y profesionales para sus blogs. Con eso ya tienen casi la mitad del camino recorrido y, sin embargo, deciden quedarse justo ahí, a medias, sin rematar la faena. Escribir 3 frases y media sobre una sesión y limitarse a poner las fotos correspondientes no sirve de mucho. Rara vez habrá alguien al otro lado deseando leer un post de esas características. Está bien mostrar tu trabajo, pero hay que pensar en los intereses de tu cliente potencial, buscar puntos de conexión e intentar empatizar: reflexiones, anécdotas personales, temas que les afectan de forma directa… son fórmulas perfectas para ir construyendo una audiencia cada vez más fiel y numerosa. Por ejemplo, si haces sesiones de embarazo y recién nacidos, puedes hablar de la lactancia materna, las primeras visitas al pediatra, la estimulación temprana, hábitos a la hora de dormir, ropa de bebé… Hay un sinfín de contenidos con el que puedes aportar algo a quien te lee más allá de la mera exposición de tu trabajo.

 

2. El factor visual.

Leer un post sin imágenes (al menos una) es como enfrentarse a un plato de cocido, lleno hasta la bandera, sin un mísero vaso de agua. Llega un momento en que se te hace bola y aquello no baja sin la ayuda de un cirujano o un fontanero. Cuando preparamos un post, tendemos a centrarnos tanto en el texto escrito que se nos olvida que para que lo lean y aprecien lo bien redactado que está y lo interesante que es, antes tiene que haber llamado la atención de algún posible lector. Por eso, es importante usar al menos una buena imagen al inicio, que sea vistosa. Usar por costumbre este tipo de imágenes hará que tu blog, en conjunto, tenga un aspecto mucho más profesional. Por eso, si la fotografía no es tu fuerte, te recomiendo acudir a bancos de imágenes gratuitos o Pinterest (teniendo en cuenta que hay que respetar la fuente).

 

3. El título.

Un buen título es el lugar donde nacen las ganas de bajar a la siguiente línea, de saber más y de mandar al pedrete, aunque sea por unos segundos, cualquier cosa que estuvieras haciendo hasta ese preciso instante. ¡Es un arma poderosa! Y si quieres usarla como nadie, aquí tienes 7 trucos infalibles. ¡Por algo será mi post más leído desde el principio de los tiempos!

 

4. El principio.

Sé que no descubro nada nuevo si te digo que un principio llamativo es fundamental para atrapar al lector. Por eso iré directamente al grano para contarte un método (aunque hay algunos más) que engancha más que un velcro. Estamos muy acostumbrados a ir de lo abstracto a lo concreto, a ver estructuras en las que primero aparece una reflexión o una introducción general para concretar un poco más a continuación. Yo te propongo que lo hagas justo al revés: tu introducción ganará en atractivo y sorprenderá. Esta técnica es utilizada con éxito en las novelas de acción para arrancar con más fuerza.

Tomemos como ejemplo el inicio de este post que escribí hace algún tiempo sobre el estrés. Lo lógico habría sido empezar hablando sobre lo importante que es mantener el estrés a raya, ¿verdad? Pero entonces habría sido muy similar a cualquier otro post que hable sobre ese mismo tema y, por tanto, habría llamado muy poco la atención. Por eso elegí hacerlo justo al revés, presentando primero una situación concreta, construyendo un retrato narrativo que nos llena de interrogantes y mantiene la atención del lector.

 

5. El final.

Si un buen principio nos ayuda a que lean nuestro post, un buen final hará que recordemos de forma muy positiva lo leído. Cuidado con las despedidas a la francesa o con juntar frases a cascoporro, cuesta abajo y sin frenos. A la hora de cerrar un post no todo vale. Una técnica que funciona muy bien es la de la estructura circular (muy usada en cuentos y microrrelatos), es decir, que el final esté conectado de algún modo con el principio. Esto hará que todo lo que hemos escrito cobre más sentido y se recuerde mejor. Lo que viene siendo ponerle la guinda al pastel después de tanto palique.

 

Esta es la receta, a grandes rasgos, pero siempre puedes animarte a ponerle una ramita de perejil extra y trabajarte un SEO en condiciones, con sus palabras claves, sus meta descripciones y todos sus avíos. Un guiso de los que se hacen a fuego lento y están el doble de buenos. Ahora, con tu permiso, voy a quitarme el delantal, que no quiero envalentonarme y terminar metida de verdad en la cocina poniendo en riesgo el post de la semana que viene, las futuras ramas de mi árbol genealógico y el sistema democrático occidental.

¡Hasta el próximo miércoles!

 

10 comentarios
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  • Lo bien que me viene a mí este post cocinero bloggeril… Para centrarme y no desperdigarme, no para lo de la cocina en sentido estricto.
    Gracias por existir, Susana. Muack!ResponderCancelar

    • Susana

      ¿A ti? Pero si tú tienes el pack completo: haces fotos increíbles, se te da súper bien escribir… Por no hablar de lo de las melonas… (Esto es para que Raúl González visite mi blog).

  • Anda que exagerada eres! Seguro que nadie se ha muerto de asco comiendo algún plato tuyo! :p

    Además de esto quería darte las gracias por tu sabiduría! Este post me parece muy didáctico. Aquí somos muchos los que nos aventuramos en el mundo blogueril, sin realmente tener mucha idea de técnicas de redacción! Así que gracias y me quedo con el último punto. Creo que en mis posts no cuido demasiado los finales! Tomaré nota!!

    Un besazo preciosa!ResponderCancelar

    • Susana

      Eso es porque me cuido de no dar a probar mis exquisiteces a nadie, Valentina. Estoy deseando leer tus nuevos finales 😉

  • Muchas gracias Susana por estos consejos, la verdad es que cuesta a veces transmitir lo que siente tu corazón cuando has elaborado esa receta.

    Un Beso.ResponderCancelar

    • Susana

      ¡Gracias a ti, Xènia! Estoy convencida de que con un poquito de práctica cada vez te resultará más fácil.

  • Te ha quedado un post super original.Enhorabuena guapa por tu trabajo.

    http://www.cucaolveira.comResponderCancelar

    • Susana

      ¡Gracias, guapetona! Un placer verte por aquí 😉

  • Susana, abuso de su confianza y le pido a ver si puede leerse este post mío como si me diera opinión de mi mismísimo hijo. Recibiré la crítica con gusto. https://hellomrsmaple.com/2017/05/08/madre-primeriza-mis-cambios/#more-2243ResponderCancelar

    • Susana

      Te dejé un comentario en tu blog, pero se me olvidó responderte por aquí. Te pongo la versión resumida: ME EN-CA-TÓ :)))

Si es la primera vez que vienes por aquí, me presento: soy Susana, una publicista con una cámara pegada en la mano. Éste es el lugar desde el que comparto todo lo que sé sobre comunicación, marketing y publicidad (y sobre donuts, mi madre, lo divino, lo humano…). Quédate un rato conmigo; ¡las risas están aseguradas!




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