Personal branding o la zona mágica entre quién eres y qué haces

¿Te he hablado ya de que cuando decides emprender te vuelves un poco «inestable»? ¿No? En ese caso, para empezar con buen pie, llamaré a las cosas por su nombre: loco, majarón, bipolar, inseguro, narcisista, histérico… La lista es larga, pero creo que ya te vas haciendo una idea. Si te encuentras en ese trance, olvídate del médico y esas gaitas. Lo que tienes se cura con el tiempo. Simplemente estás pasando por un largo embarazo al final del cual vas a parirte a ti mismo: un bebé sonrosado y precioso que te enamorará y hará que tu vida personal y profesional se reconcilien y te sientas cómodo en tu faceta de emprendedor. No hay epidural que valga, pero el final feliz está garantizado.

Y es que uno no monta un negocio de la noche a la mañana. Y no me refiero a temas logísiticos ni de producción, me refiero a algo más íntimo, a aquello que te sucede por dentro mientras pasas de ser el empleado de otro a ser tu propio jefe, mientras el ser anónimo que hay en ti se convierte en una marca y descubres esa zona mágica a medio camino entre quién eres y qué haces. Se trata del proceso de gestación y descubrimiento de tu propia marca personal. ¿La clave? Inspira, expira y empuja. Y sigue leyendo.

Ya lo he comentado antes: en este mundo saturado de ofertas y productos y con Internet convertido en un muestrario infinito de artículos al alcance de un click es muy difícil diferenciarse. Hagamos la prueba con una simple búsqueda en Google: ¿cuántos fotógrafos especiales que captan la esencia y guardan tus recuerdos para siempre has encontrado en tu misma ciudad? Seguro que muchos. ¿Cuántas marcas de joyas handmade súper artesanales y hechas con amor hay en la red? ¿En cuántas tiendas online puedes comprar una corona de flores para lucir cual diosa de la fertilidad esta primavera? A estas alturas de la película, tener un producto diferente es muy complicado. Sin embargo, tener un negocio o una marca genuina es muy sencillo. ¿Sabes por qué? Porque tú eres único.  Puede que tu producto sea muy similar al de la competencia, pero tú formas parte de tu marca y, aunque esto te parezca una frase trasnochada de barra de bar, no hay nadie como tú. Y no, no te voy a invitar a una copa, pero te voy a contar cosas útiles que podrás poner en práctica después de la resaca.

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Si aún no estás en ello, tienes que empezar a trabajar ya tu marca personal. Hay una zona intermedia entre aquello a lo que te dedicas y quién eres realmente que está esperando a ser descubierta y habitada. Te garantizo que te gustará instalarte en ella.

1. Lo primero que debes hacer es quitarte la faja online: como lo oyes, lorzas psicológicas fuera. No quiero leer o ver una marca perfecta, encorsetada, fría y lejana. Quiero atisbarte a ti, a la loca que teclea en zapatillas frente al ordenador, o al creativo que adora su profesión pero que se alegra casi más que tú de que sea viernes o a la mamá emprendedora que hace saltos mortales y piruetas con su tiempo para seguir ejerciendo de madre a pesar de todo. La simpatía que me despiertas puede convertirse en el resorte que active mi dedo justo encima del botón de comprar. No me malinterpretes, no se trata de convertir tus redes sociales o tu blog en el club de la comedia y tampoco en El show de Truman. Pero sí de darles un carácter más humano e informal. Más sincero. Más imperfecto. Más tú.

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2. ¿Leíste el post de hace dos semanas? Terminaba con una recomendación que hoy nos viene al pelo: no hablar nunca de nosotros (primera persona del plural) cuando tu negocio eres tú mismo. Hoy quiero ir un poco más allá: no dejes que tu tono profesional de empresa ensombrezca tu marca personal, quite frescura a tus textos y nos impida empatizar con tu marca. En definitiva, trabaja como una empresa pero actúa como la persona que eres.

3. Esto implica que muestres tu cara, de forma literal o simbólica. Y me da igual si no te has peinado hoy. Pon tu propia voz, tu tono personal a tus textos y déjame asomarme a una pequeña parcela de tu vida (tú eliges cómo de pequeña es esa parcela).

4. Y además, be visual, maifrén. Las imágenes son el modo más directo, inequívoco y emocional de compartir contenido con tu público y generar empatía. Esto no quiere decir que te olvides de los textos, pero sí que te alíes con tu contenido visual y lo fomentes.

5. Es muy importante que entiendas que la marca personal se construye, pero no se imita. No se trata de descubrir cómo quieres ser y parecerlo. Se trata de que pienses largo y tendido sobre quién eres, por qué haces lo que haces y qué aportas a tu negocio. Y que después empieces a trasladarlo a tu público de forma natural, sutil y sin autobombo. Se trata de ser fresco y honesto como una lechuga.

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Si miro hacia atrás, yo misma puedo ver cómo me he ido acomodando poco a poco en mi marca personal. Al principio mis posts eran más comedidos y rara vez usaba expresiones relajadas o me permitía dejar traslucir rasgos de mi personalidad al escribir. Con el tiempo, me he ido sintiendo cada vez más segura y encontrando mi propia voz cuando me sentaba frente al ordenador. Eso no sólo se ha traducido en algo positivo en lo personal, también me ha aportado más visitas y más participación, cosa que me hace tremendamente feliz.

Lección aprendida como publicista y reprendida como emprendedora: tu mejor marca eres tú.

20 comentarios
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  • Jamía, nada más que decirte que estás sembrá. Vaya arte que tienes para comunicar y qué bien escribes.
    Muchas gracias!!
    He querido compartirlo en FB pero aún no está.
    BesosResponderCancelar

    • Susana

      Muchas gracias, guapa. Qué ilusión leer tu comentario tan de buena mañana. Mis posts en Facebook aparecen como hora y media después que mi newsletter… es mi hora mágica de audiencia 😉

  • Pao

    Muy fan de tus metáforas, Susana! Siempre me haces reír aunque me haya levantado con mal pie 🙂ResponderCancelar

    • Susana

      Muchas gracias, Pao, ¡feliz día!

  • Alejandro

    Hola Susana! Me has hecho pensar. Gracias por ayudarme a iluminar mi bombillita. Felicidades por este post. Brillante como siempre.ResponderCancelar

    • Susana

      ¡Mucha luz para esa bombilla, Alejandro! ¡Gracias!

  • Eva

    No te puedes imaginar lo que me río con tus posts. ¡Y lo que aprendo, claro está! Después de 3 niños, yo pensaba que ya había terminado con esto de la maternidad, y ahora resulta que también tengo que parirme a mí misma y sin epidural. Ay, qué dolor…ResponderCancelar

    • Susana

      ¡Inspira y expira, Eva! Jajajaja, ¡ánimo!

  • Victoria Aleixandre

    Hola, Susana. Llevo leyéndote un tiempo y quiero que sepas que me encanta tu blog. El tema de hoy me ha parecido súper interesante. Me encantaría que escribieras más sobre marca personal. ¡Gracias!ResponderCancelar

    • Susana

      Me lo apunto, Victoria, ¡muchas gracias!

  • Un lujazo leerte y poner en practica tus consejos. Mil graciasResponderCancelar

    • Susana

      ¡Gracias a ti, Reme!

  • Anna

    Muy fan de tus posts, Susana! Qué placer leerte!ResponderCancelar

    • Susana

      ¡Muchas gracias, Anna! ¡Muy amable!

  • Sembrá, divertida y amena…¡¡lo de las lorzas psicológicas, me lo apunto lo primero!!…jajaja. ¡Eres Genial, que lo sepas!ResponderCancelar

    • Susana

      Jajajaja, gracias, Victoria, nos vamos a ahorrar un montón en fajas virtuales 😉

  • Elisa

    Me encantan tus posts!! Te lo había dicho ya? 😉
    Eres la mejor para explicar las cosas con metáforas y de forma graciosa.
    MuaaaaResponderCancelar

    • Susana

      ¿Y yo te he dicho que me encanta que me leas y me escribas? ¡Muac!

  • Susana lo haces fenomenal, me gusta mucho la gracia que tienes y lo natural que te muestras: porque no sólo nos enseñas si no que trasmites.
    Da gusto,

    Un abrazo,

    NoeliaResponderCancelar

    • Susana

      ¡Muchas gracias, Noelia! Un placer saludarte. En estos días, tengo el blog de descanso, pero en septiembre volveré con nuevos posts que espero que te gusten. ¡Un abrazo!

Si es la primera vez que vienes por aquí, me presento: soy Susana, una publicista con una cámara pegada en la mano. Éste es el lugar desde el que comparto todo lo que sé sobre comunicación, marketing y publicidad (y sobre donuts, mi madre, lo divino, lo humano…). Quédate un rato conmigo; ¡las risas están aseguradas!




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