¿Qué debes pedirle a 2016?
¡A todas las unidades! 2015 ha terminado. Repito: ¡ha terminado! Concretamente, nos quedan 352 días para comer sano, reducir nuestros culos a la mínima expresión, entrenar para un maratón, dejar de fumar, beber y comer montaditos, encontrarnos a nosotros mismos, rezar para caernos bien, aprender un idioma y convertirnos en el empresario del año… Keep calm y toda la pesca. Quien sea capaz de conseguir todo esto en 12 meses y además tener la casa limpia se merece la canonización inmediata. Yo suelo llegar tan cansada al 31 de diciembre que mi único propósito para los próximos 365 días es arreglar los despropósitos del año anterior. Después, con las vacaciones y el descanso, me entra el siroco y me propongo convertirme en la heroína nacional. Pero pasados unos días, entro en razón, pienso que Kim Kardashian sólo hay una, que, después de todo, una cervecita nunca viene mal, que ya no tengo edad para ser una chachi-buenorra, que el chino mandarín tampoco lo habla tanta gente (¿qué son 1.200 millones de personas en toda la galaxia?) y que, ¡qué diablos!, con correr 15 minutos al día me conformo. Vuelta a la lucidez, es el momento perfecto para plantearme los objetivos de mi negocio.