Por qué pierdo suscriptores
Pocas cosas dan tanto dolor de patatuela como cuando se te desuscribe alguien. Para el resto de los humanos quizás parezca un hecho nimio, pero para el emprendedor de manual, ese que guarda un látigo debajo del escritorio y que se atiza bien fuerte ante el más mínimo fallo, dispuesto a no pasarse ni una, esto es motivo de comida de tarro inmediata. ¿Estaré haciendo algo mal? ¿Es que ya no le gusta mi contenido? ¿He pisado a su gato? ¡El pensar se va a acabar! Dame un par de minutos, que te lo explico en un periquete. Y de paso te enseño mi pasión oculta por el mundo de las hombreras. ¡Dentro video! Espero que este video actúe de analgésico y cicatrizante y no se te clave nunca más una espinita en el corazón. Al menos, en lo que respecta a este tema. Con eso y un par de cervecitas, yo me doy por más que satisfecha para toda la semana. ¡Ya me contarás si te ayuda! ¡O lo que quieras! Ya sabes que aquí abajo, en los comentarios, podemos seguir charlando y que la marujilla que llevo dentro siempre está ansiosa por saber cómo te las apañas tú