A vueltas con el estrés
Lo confieso: yo me he lavado los dientes con body milk mientras hacía repaso mental de todas las tareas pendientes. Diréis que eso es asqueroso, pero no, no es asqueroso: es muy triste. Porque ni siquiera me di cuenta del sabor, afanada como estaba en sacar espuma de aquel mejunje mientras frota que te frota echaba cuentas de las horas que tenía el día e intentaba convencerme de que me daría tiempo de todo. Y eso, señores, es tocar suelo. Tener en la boca una buena cantidad de body milk y querer hacer espuma mientras diseñas mentalmente 3 webs y publicas en redes algo profesional a la par que divertido significa que hace mucho que has sobrepasado el límite de lo aceptable. Sin duda, fue en aquel momento cuando caí en que tenía que hacer algo con mi nivel estrés. También me di cuenta de que tenía los dientes muy suaves, pero esa es otra historia. A partir de entonces empecé a idear un sistema de trabajo diferente, que pusiera fin punto por punto a cada situación que me generaba estrés y me lo hacía pasar mal. No hace mucho que terminé de perfilarlo y ponerlo en práctica, pero el cambio