morir_de_exito_blog

 

Corría el mes de septiembre cuando decidí, por primera vez en todos estos años, que no era el momento de volver al blog. Que no podía ni debía retomarlo aún. Para alguien como yo, más papista que el Papa, no fue una decisión fácil. Sentía que estaba cayendo en una incoherencia profunda, que estaba traicionando todo eso que he venido promulgando por aquí durante tanto tiempo. La constancia. La regularidad. La frecuencia…

Para entonces, yo andaba convertida en una suerte de Rapunzel de barrio. Después de un año y medio trabajando a destajo, sin encontrar un par de horas para ir a la peluquería, mi pelo ya había llegado a la zona alta del culamen y amenazaba con estrangularme en un descuido nocturno. Yo creía que en verano al fin podría descansar y hacer todas esas cosas que llevaba meses posponiendo por culpa de mis jornadas maratonianas: cortarme el pelo, matar al mostruo de pelusas que había empezado a vivir debajo de la cama, llevar el aceite usado a un punto limpio, ordenar el trastero y mi vida… Lo normal. Pero no. No fue así. Había una maraña de trabajo formándose en la sombra: clientes cuyos proyectos requerían más atención de lo que parecía en un principio, problemas técnicos, retrasos, favores, cambios de planes, propuestas golosas inesperadas… Total, que me he pasado el verano, a grosso modo, picando piedra y sudando la gota gorda. Así que cuando llegó la fecha de volver al blog, yo no sólo no había desconectado, me había quemado. A lo loco. Nivel monumento fallero sobre volcán en erupción, al grito de dracarys.

Lo curioso es que durante todos estos meses, cada vez que alguien me preguntaba cómo me iba y le contaba que tenía muchísimo trabajo, siempre me decían lo mismo: “qué bien, estarás súper contenta, eso es señal de que tienes éxito”. Pero yo no me sentía contenta, ni exitosa y ni siquiera persona la mayor parte de los días. Tener una alta demanda nada tiene que ver con el éxito. Al menos con mi concepto de éxito, que está más relacionado con el exquisito placer de no hacer nada de vez en cuando, con quedarse en las nubes sin prisa alguna por volver a bajar, con mimar ese trocito de ti que aún queda en pie a pesar de los años, las cicatrices y los tsunamis emocionales  y con dedicar tiempo de calidad a la gente que te quiere y te hace feliz. Si no puedes disfrutar de eso… el resto no sirve de nada.

Así que por una vez en la vida, me he permitido no tener prisas y llegar tarde. O en el momento perfecto, según se mire. Porque es ahora y no antes cuando puedo disfrutar de volver a darle a las teclas. Despacito y con buena letra. Pero, sobre todo, con la lección bien aprendida. Y es que morir de éxito también es morir.

Vivamos pues.

 


P.D. Esto es sólo una mínima parte de lo que he aprendido y quiero compartir contigo. La semana que viene comienzan los posts habituales sobre marketing, en la línea de siempre. Vamos, que vuelve el blog, vuelven las newsletters de los miércoles y vuelve la croqueta del mes. Sí, ¡ya sabes! Esa entrega mensual para suscritos en la que te regalo una ilustración y un podcast. Así que si aún no estás suscrito, no me tardes, que arrancamos ya.

 

¡Hasta la semana que viene!

 

 

  • Manel - Para habernos matado! Esta temporada superará la última de calle, pero en éxito del bueno.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Eso espero! Porque otra temporada así y no lo cuento, jajajajaja.ResponderCancelar

  • Ana Garcia - Espero que sea el punto y final definitivo al estres, que puedas relajarte y disfrutar.

    BesosResponderCancelar

    • Susana - A estas alturas de la película me conformo no ya con un punto y seguido, ¡sino con un punto y coma! Jajajajaja. ¡Un beso!ResponderCancelar

  • Enrique - Se te echaba de menos 🙂ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Enrique! Este verano me salvaste la vida con uno de tus plugins :)))ResponderCancelar

  • Laura - Coincido contigo, pero, ten en cuenta que, aunque la mayoría de la gente te diga que lo entiende, no es verdad. Ya he pasado por ahí y han pasado un par de años hasta que simplemente no me ha importado.

    Suerte. Estoy segura de que conseguirás ese éxito que buscas.

    BesitosResponderCancelar

    • Susana - ¡Toda la razón, Laura! Esto sólo lo entienden de verdad los que han estado en una situación similar. Tengo gente que no comprende cómo puedo tener semejante agobio trabajando por mi cuenta. Es más, hay quien ni siquiera lo considera un trabajo de verdad. Yo les daba a todos una semana en la piel de un autónomo… ¡Estoy segura de que no llegaban cuerdos ni al segundo día! ¡Un beso grande!ResponderCancelar

  • Sonia Pica Pecosa - ¡¡Qué bueno que volviste!! Te eché muchísimo de menos aquí y en IG.

    Un beso,
    SoniaResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Sonia! Estoy feliz de volver a estar aquí tan bien rodeada. ¡No hay palabras!ResponderCancelar

  • Judith - Bienvenida y Deseada Vuelta
    Como dices en el momento perfecto para ti y por tanto para el resto…
    Te hemos echado de menos pero te queríamos ver bien y si ha habido que esperar pues Bendita Espera
    Que poquito a poco logres el equilibrio
    BesitosResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Judith! ¡Yo sí que os he echado de menos! No sabes lo que se agradece volver así, con tanto mensaje de cariño. ¡Un beso grande!ResponderCancelar

  • OLI&MOLI - Eso me voy a repetir: vamos a volver en el momento perfecto. ¡Por una vida sin estrés! Pero que bien que hayas vuelto…ResponderCancelar

    • Susana - ¡Claro que sí! El momento será el perfecto sea cual sea. Mucho ánimo con el html, ¡guapuras!ResponderCancelar

  • José Antonio - Ay, Susana.

    ¡Cuánto te he echado de menos! Sin ti mis miércoles empezaban a ser más aburridos.

    Me alegro de que estés de vuelta y con las ideas más claras.

    Y lo de “ordenar el trastero… y la vida” ¡lo has clavado!

    Aquí tienes un fan incondicional que siempre que puede habla de ti (para bien, eh) y no para que mueras de éxito ;-).ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, José Antonio! ¡Qué alegría leerte! Muchísimas gracias por este recibimiento… ¡así da gusto volver!ResponderCancelar

  • María - Susana, es que me chifla tu forma de hablar y comunicarte y sí, tienes toda la razón, para mí el concepto de éxito es: ingresos pasivos, o lo que yo resumo como: que me paguen por estar tumbada en una hamaca cerca del mar tomándome un buen vaso de zumo de naranja recién exprimido.

    Un abrazo enorme y si necesitas un poco de tiempo para ti y para disfrutar de tus series, no me importaría recibir alguno de tus clientes jajaja (es broma, o no)ResponderCancelar

    • Susana - Jajajajaja, me parto. Mándame un mailcito cuando puedas y cuéntame qué tipo de proyectos sueles hacer, que siempre viene bien saberlo por si veo que hay algo con un perfil que encaja. ¡Un beso!ResponderCancelar

tutti frutti de verano

 

Cada año por estas fechas se me cae una lagrimilla. Posiblemente sea la persona del planeta Tierra y parte de la galaxia a la que más le guste irse de vacaciones. Pero no puedo evitar sentir cierta congoja cada vez que sé que pasarán muchos miércoles hasta que nos volvamos a encontrar. De algún modo siento como si estuviera abandonando a mi abuela en una gasolinera. Y eso que aquí no hay abuela ni abandono que valga porque servidora piensa estar como un clavo (y lozana, muy lozana) en cuanto llegue septiembre. Pero qué queréis que os diga, entre chapuzón y chapuzón siempre cabe un poco de nostalgia.

Este año, en particular, la lagrimilla está coqueteando peligrosamente con el desparrame y la inundación y me está dejando demasiado cerca de morir electrocutada mientras aporreo el teclado del ordenador. Porque esta vez es diferente. Y la despedida será un punto y aparte. El curso 2016-2017 ha pasado por mi vida como un tsunami. Me ha dejado muchas cosas buenas, pero también me ha envuelto en un ciclón de trabajo del que no ha sido fácil salir. No me quejo, sólo este año he trabajado en más de una veintena de proyectos web, he creado la identidad para otras tantas marcas, he impartido talleres, he asesorado personalmente a casi un centenar de emprendedores, he escrito un ebook y me he convertido, a lo tonto y sin proponérmelo, en un caso de éxito de ventas, he seguido colaborando con una de mis marcas favoritas (Mr Wonderful) y he tenido la suerte de sumarme a The Craft Academy y trabajar de forma regular con Èlia Fibla… ¡Ha sido un súper año! Pero he tenido que aparcar casi todo lo que había planificado para mi negocio y para mí.

Cada verano anuncio que a la vuelta habrá grandes cambios y cada septiembre esos cambios se quedan en pequeñas modificaciones, en parches puntuales que nada tienen que ver con lo que soñaba. Y es que al final siempre termino prestando mi tiempo a terceros y poniendo mucha más energía en los sueños de otros que en los míos propios. Han sido meses de renuncias, de posponer planes y de desaparecer prácticamente de las redes sociales porque no me daba la vida ni para colgar una foto. Pero el curso que viene no va a ser así. De verdad de la buena. Porque hace meses que cerré mi agenda y en breve tendré varios meses disponibles para trabajar por y para mí (Elia y señores Wonderful, no se me asusten, que con vosotros sí que sigo).

Pero este negocio ha crecido tanto y tan rápido que necesita cambios urgentes antes de que me termine comiendo. Y estoy feliz de poder llevarlos a cabo por fin. ¡Y de que tú lo veas!

Si tú también vas a dedicar el verano a darle una vuelta a todo, tal vez te interese este tutti frutti de verano blogueril donde te resumo todos los posts del año por temáticas, para que no te dejes ninguna parcela sin revisar:

 

Marketing

Teaser: Cómo hacer una campaña profesional a coste cero

5 lecciones de marketing que aprendí viendo Stranger Things

Guerra de culos: cuando tus puntos fuertes son los mismos que los de tu competencia

Tu por qué y todo eso que nos une

Cómo redactar tu propio eslogan

Qué hacer cuando te diriges a 2 públicos objetivo diferentes

Cómo mejorar la experiencia del cliente de tu tienda online

Cosas que no debemos aprender de los anuncios de compresas

Dime cómo tratas a tus proveedores y te diré quién eres

3 técnicas de persuasión para influir como un publicista

 

Email Marketing

¿Debo regalar algo para que se suscriban a mi newsletter?

Detalles que cuentan: cómo y por qué personalizar tu email de bienvenida

 

Storytelling

Storytelling para novatos (I)

Storytelling para novatos (II). Cómo encontrar tu historia de marca.

Storytelling para novatos (III). Cómo ir un paso más allá.

 

Redes sociales

Para qué usar Instagram Stories

Cómo y por qué colaborar con un influencer

Consejos para mejorar tus textos e imágenes en Instagram y transmitir más y mejor

¿Necesitas más seguidores?

Cómo hacer que tu cuenta de Instagram sea más segura

 

Ser emprendedor

3 historias de terror sobre emprender con final feliz

Quiero emprender. ¿Por dónde empiezo?

Cómo hacer frente a una avalancha de trabajo

Cuando tu timidez te impide venderte bien

La gran lección de 2016 que jamás olvidaré

Clientes con los que no deberías trabajar

Cómo detectar una buena oportunidad

Cuando el estrés se hace crónico

Cómo ser un autónomo con superpoderes

De los planes a la acción

Cómo ganar confianza delante de la cámara

 

Bloguear

Cómo escribir más rápido

Cómo mejorar tu blog en 5 pasos

Por qué dejar de publicar en verano

 

Y si te quedas con ganas de más, te dejo también por aquí el recopilatorio del año pasado, con un montón de temas que aún están de actualidad y te pueden ayudar.

Hace un año terminaba deseándote mucha sal en el pelo y sol en las pestañas. Hoy no puedo despedirme sin desearte lo mismo y algo más. Te deseo espuma de mar en la yema de los dedos. Y espuma de cerveza jugando en tus comisuras. Te deseo lágrimas, pero sólo de San Lorenzo. O de risa. O ambas. Juntas combinan bien. Deseo que alguien dibuje un mapa del tesoro en tu ombligo, y que lo encuentre. Te deseo noches piratas y siestas en calma chicha. Deseo que todos tus caminos te lleven a Roma o a donde te plazca. Y que el sol… que el sol salga siempre por donde tú quieras.

Y cuando deje de salir, recuerda que es hora de volver a casa. Yo te estaré esperando con la luz encendida. Por si las moscas.

¡Feliz verano! Gracias, gracias, gracias por acompañarme todos estos meses. ¡Nos vemos a la vuelta!

 


P.D. Si eres suscriptor de mi newsletter, recuerda que seguirás recibiendo la croqueta del mes (podcast más ilustración), siempre el primer viernes de cada mes 😉

 

  • María - Querida Susana,
    te deseo unas vacaciones largas, tranquilas y fructíferas. Estaré esperado tus posts, en septiembre, como un gorrión que espera que la madre le traiga las miguitas de pan de los bocatas de los turistas de escasos fondos.

    Pero, entretanto, yo también disfrutaré de unas largas vacaciones, aunque sigo con mi blog, pero eso está siendo más disfrute que trabajo.

    Nos dejas con una mezcla a partes iguales de tristeza, por la despedida, de impaciencia por saber cuáles serán tus cambios, y de tranquilidad, por ese verano fascinante que pintas en tu post de hoy.

    Que todo lo que te traigan el verano y septiembre sean cosas bonitas!!!ResponderCancelar

    • Susana - Querida María, ¡muchas muchas gracias! Por todo, no sólo por este comentario, sino por acompañarme todo este tiempo. ¡Qué bueno que vayas a tener unas vacaciones largas! Espero que las disfrutes muchísimo y que nos reencontremos en septiembre con las pilas cargadas. ¡Un beso enorme! ¡Que el verano te traiga todo lo que mereces!ResponderCancelar

  • Oli&Moli - A Roma! Ahí voy un par de días en septiembre! y cambios muchos en septiembre (esperemos). Nosotras solo nos cogemos agosto de vacaciones bloggeriles, y nos serán vacaciones que hay que preparar la próxima temporada! Esperamos reaparecer en septiembre con nueva imagen, que nervios! Descansa, prepara lo tuyo, y pon esa casa a punto, que tiene que salir en nuestro blog!☺️Nos ponemos al día con estos porst por si nos habíamos perdido alguno! Besos de carmelo!ResponderCancelar

    • Susana - Si vas a Roma, Camparina tiene una lista de heladerías imprescindibles. ¡Dile que te la pase, que a mí me dio la vida el año pasado! Voy a poner la casa como los chorros del oro para la próxima temporada de vuestro blog. Si tengo que pedir cita en la peluquería, ¡avisa!¡Un beso grande!ResponderCancelar

  • BEATRIZ - Susana, bella… ya decía yo que te “veía” poco últimamente por las redes y andaba echando pestes de IG por no dejar en mi TL las cosas que realmente me gusta y me interesa ver. La culpa es mía, no sabía que andabas tan apretá.
    En fin, que las dos nos cogemos las vacaciones hoy, por muy distintas razones y con años diferentes pero con los mismos o muy parecidos deseos al final.
    Descansa mucho, mucho, mucho y toma tanto el sol que no vuelva a darte miedo arrimarte a una pared encalá. El trabajo está bien y nos alegramos la vida misma de tus éxitos, pero no vayas a dejar esos proyectos personales tan importantes de lado, que el tiempo pasa y es de esas pocas cosas que la vida luego no te deja recuperar.

    Besos, so primorrrrrr!!! :****ResponderCancelar

    • Susana - ¡Ay, Bea! No creas que andabas muy equivocada. No me prodigo mucho últimamente, pero, cuando lo hago, el algoritmo no me acompaña, así que entre una cosa y otra ando missing por la vida. Y a mí me gusta perderme, pero que sea por vacaciones, jajajajaja. Espero que descanséis lo que se pueda. ¡Yo lo intentaré con ahínco! Trabajaré en la sombra en cosas propias, pero espero despejar la cabeza lo suficiente como para poder apuntarme al curso de proyecto fotográfico, que ya sabes que le tengo echado el ojo desde hace tiempo (igual la convocatoria de septiembre me pilla muy empantanada aún, pero espero que la siguiente sea relativamente pronto ;). ¡Un beso grande!ResponderCancelar

      • BEATRIZ - Allí te estaremos esperando cuando sea que tengas ese tiempo para ti y tu Proyecto, no hay prisa. Esa cabeza tuya es una bomba de relojería rellena de confetti y cosas lindas así que nos encantará verte en acción cámara en mano y la espera habrá merecido la pena.
        Alé, tira por la sombra!!! ;D :*ResponderCancelar

  • Imma - A disfrutar de las vacaciones, que bien merecido lo tienes! al final siempre anteponemos a los demás por encima de nuestros planes y razón tienes en que éstos, no hay que desatenderlos que si no la pelota se hace cada vez más grande.

    Con esta despedida de temporada tan romántica y agradable hasta a mi me has hecho saltar la lagrimilla, casi. Nos vemos en septiembre, renovadas, y con pilas cargadas. A disfrutarlo!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Inma! ¿Has visto? Soy una blandurria, es pensar en despedirme y me pongo súper ñoña. ¡Disfruta tú también del verano!ResponderCancelar

  • Marysol - Estoy leyendo tu despedida debajo de mi sombrilla, con los pies “pringaos “de arena y el protector solar hasta en el alma, empiezo a resetearme, para que el otoño no me pille” achicharrada” y el proximo curso me coja en plena forma, eso te deseo a ti tambien, gracias por todo y hasta pronto, pasalo genialResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Marysol! Me muro de envidia, jajajaja. ¡Espero estar como tú muy pronto! ¡Disfruta!ResponderCancelar

  • cristina - Susana, Lo primero decirte que me he enamorado de la foto!!! ♥ aunque eso no es una novedad 😉
    Me encanta escuchar que te estan yendo tan tan bien las cosas, de verdad, aunque sea necesario encontrar el equilibrio, que no dudo en que lo haras. Descansa y disfruta mucho del veranito, Un abrazo fuerte guapa!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Cris! No me quejo, la verdad es que todo ha ido bien en ese sentido desde el principio. Mi desafío ha estado más bien en aprender a gestionar esa cantidad de trabajo. Porque al final, literalmente, mi proyecto ha terminado comiéndome a mí. Pero bueno, estoy poniéndole remedio ya. ¡Un beso grande y feliz verano!ResponderCancelar

  • Mercedes - Mil gracias Susana por ser esa amiga virtual, compañera y confidente. Gracias por compartir tanto de tanta calidad y por ser tan bonita. Por fuera se ve y por dentro se intuye. Te felicito por este curso tan estupendo. Descansa, te lo mereces, para mi ha sido un curso Cum Lauder.ResponderCancelar

    • Susana - Gracias a ti, Mercedes. Por ser tan linda y darme tanto calorcito desde la distancia. ¡Un beso enorme!ResponderCancelar

  • Michelle Olaya - siempre me pone una sonrisa enorme el leer tu blog. que tengas un buen verano solete!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Y a mí leer tus comentario! Eres un amor. ¡Que tengas un feliz verano!ResponderCancelar

  • Lady Selva - Unas vacaciones bien merecidas! disfruta mucho, descansa, saborea bien el verano y en Septiembre aquí te esperamos! un abrazo bonitaResponderCancelar

  • ana.m.velandia - Me lo había perdido! Cómo te entiendo en lo de que el trabajo te coma por una pata, yo necesito aprenderlo urgentemente!!!
    Me hace mucha ilusión tu declaración de intenciones y tu plan de disfrute para el verano.
    Un abrazo enorme!
    pd: te echaré de menos, pero sé que septiembre llegará con fuerza ;DResponderCancelar

  • Donte - Siempre me ha gustado el mundial, en cianicstrncuas normales evito lo mas posible el fut, se me hace lento, me aburre, peeeeeero cuando juega México es otro cantar,y ahora mas estando exiliada al otro lado del mundo me sale lo patriota desde lo mas profundo de mis entranas.Lo que si me da coraje es que estando las cosas como están, el mequetrefe que tenemos por presidente se vaya a pasear con dinero público a ver el fut :S méndigo.Eeeen fin. México, México, México!!!!ResponderCancelar

  • Ladainian - I’ve considered making some kind of sign to hold up when I see distracted drivers.But I don’t think they’d see me.You know, because they are dinstacted.Ard that will really freak me out.Le sigh.ResponderCancelar

DSCF2019_blog

 

El verano, ahí donde lo ves, tan de la industria del ocio y del rascado de barriga a dos manos, es una época de crispación y controversia como pocas. Sí. El verano se presta a debate. Es un momento de tomar decisiones que nos estresan, que nos hacen cuestionarnos quiénes somos y a dónde vamos. Que si el mediterráneo o el atlántico, que si cuchilla, cera o crema depilatoria, que si siesta antes o después de comer, que si autodefinido o sopa de letras… Esto no hay ser humano que lo aguante. ¡Basta ya, por favor! Y por si fueran pocas las cuestiones existenciales que se nos acumulan en la sesera como a todo ciudadano de a pie, encima los que tenemos un blog llenamos de tormento nuestra noches estivales con otra pregunta más. ¿Qué hago con el blog? ¿Me lo corto o me lo dejo largo?

La A, señores, la A. Después de varios años dedicada al oficio de darle a las teclas, estoy firmemente convencida de que dejar de publicar en verano es bueno para ti, para mí y para el devenir de la galaxia. Pero si con mi experiencia y mi palabra no te basta (cosa que me parece fatal), aquí tienes 4 razones de peso por las que debes darte un respiro:

 

1. Porque no te va a leer ni el tato.

Si no eres un libro de aeropuerto, un whatsapp o la carta de tapas del chiringuito, ni lo intentes. No vas a atrapar el interés de nadie. Es duro, pero entiéndelo: son demasiados inputs.

 

2. Porque tu cabeza necesita descanso.

Hazme caso. Llevas meses recibiendo señales del más acá y lo sabes: no se te ocurre sobre qué escribir, tardas el doble en terminar un post, fantaseas con saltarte la publicación semana sí semana también y ayer te depilaste con pasta de dientes… Todo eso se cura con descanso (y/o leyendo mi ebook). El único modo de mantener un blog vivo y saludable es parar cuando toca, pensar en otras cosas y dejar que el sol, el aire libre y el mar (o la piscina) hagan el resto del trabajo. A tu vuelta serás más creativo, más productivo y tendrás los pechos más turgentes. ¿Qué más se puede pedir?

 

3. Porque tienes que empezar a preparar la temporada que viene.

Yes, Maribel! Sólo hay una forma de no ir de culo durante el año: anticiparse y arrancar septiembre con varios posts en la manga ya preparados. ¿Y cuándo los vas a preparar si sigues publicando en verano?

 

4. Y porque no se cae el mundo si no publicas.

En serio, te animo a probarlo sin miedo. Te parecerá raro, pero no desandarás el camino andado. No te borrarán del 2.0 de un plumazo. Y la gente seguirá recordándote y leyéndote cuando decidas volver. Básicamente porque ellos también estarán volviendo en esos momentos.

 

Que sí, que lo sé, que lo de ser masoca y haberte convertido en tu peor jefe es adictivo y uno se siente raro cuando lo deja. Pero tu cuerpo y tu cabecita te lo van a agradecer. Y para muestra, este botón: aquí la que suscribe publicará el último post de la temporada la semana que viene. Hasta septiembre no pienso volver a las teclas. Y si me aburro, siempre puedo montar una estantería Billy de IKEA o inducirme mi propio cólico de gazpacho. ¡Será por cosas que hacer!

 

¡Hasta la semana que viene!

 

 

  • SantiMB - Pues mira que me lo estaba planteando, esto de dejar el blog (bueno, los blogs) en reposo durante el verano, y después de leer tus razones me has convencido, a finales de junio ¡cierro por vacaciones!

    Gracias por poner orden en mis pensamientos, y feliz verano!!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Feliz verano también para ti! A descansar y coger fuerzas, que luego el año es muy largo y se hace cuesta arriba 😉ResponderCancelar

  • Oli&Moli - El año pasado no cerramos, y este año cerraremos en agosto, que en septiembre se avecinan cambios! Nervios! Un post genial (como siempre!) Besos!ResponderCancelar

    • Susana - Estoy deseando ver vuestra nueva imagen. ¡Me intriga muchísimo!ResponderCancelar

  • Marta - ¡Uy qué bien Susana! Porque después de más de un año de publicaciones semanales tengo la sesera que ni mi nombre sé escribir! Me apetecía tirarme 3 semanas lejos de blog, redes sociales y correos electrónicos, aunque algo de remordimientos tenía… Pero me has convencido (gracias, gracias, gracias) ¡Pues a por las vacaciones! Yujuuuuu! 😀ResponderCancelar

    • Susana - Pues nada, ¡remordimientos fuera! Y a vivir y disfrutar, que eso también es bueno para tu blog. Verás que a tu vuelta eres mucho más productiva… ¡Felices vacaciones!ResponderCancelar

  • ieves - Yo también estaba planteando el no publicar durante el verano y centrarme en la próxima temporada. Mi cabeza echa humo de tanto publicar. Seguramente de el corte en estos días.ResponderCancelar

    • Susana - Hay que dosificarse un poco y guardar fuerzas para más adelante. ¡Felices vacaciones!ResponderCancelar

  • Marhya - Yo en verano sigo consumiendo blogs, aunque a otro ritmo. Y publicando, aunque también a otro ritmo. 10 años de blogger y no he cerrado ningún verano, pero si que publico menos y otro tipo de contenido apropiado a la fecha.
    Hace años todavía podía ser lo de que bajaban las visitas pero en los últimos años con los dispositivos móviles se mantienen similares, de hecho muchas personas a las que a diario no les da la vida, en verano leen blogs como antes se leían revistas en la piscina. 😉
    Feliz día.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Marhya! Imagino que depende mucho de la temática del blog. Como bien dices, hay contenidos más apropiados según la época del año. En mi caso, al principio sí que publicaba en verano, y notaba un descenso en las visitas, pero, claro, en mi blog hablo de marketing y de negocios. Es un tema sobre el que quizás no apetece leer tanto en vacaciones. Y a mí, si te digo la verdad, no me viene nada mal el descanso porque durante el año no me da tiempo ni de respirar. ¡Pero en septiembre volveré a estar por aquí como un clavo! ¡Feliz verano!ResponderCancelar

  • Alba - Este es un tema que siempre me trae de cabeza… Hay años que lo he hecho y otros que no pero bajando la intensidad de las publicaciones y a dia de hoy sigo igual sin saber que sera mejor jejejeje este año te hare caso pero sigo teniendo dudas… Todo el verano? Solo un mes? Solo 15 dias… Iluminame!!!

    Besines y graciasResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Alba! Realmente es una decisión muy personal porque depende del estado al que llega cada uno en verano. En mi caso, sé que el descanso me va a beneficiar más que seguir escribiendo y acumulando cansancio. Si mientras tanto mi blog decrece un poco, sé que en septiembre, a tope de energía y con la cabeza despejada, recuperaré el tiempo perdido con posts que no podría escribir (o al menos no lo haría tan bien) si no descanso. ¡Un beso!ResponderCancelar

DSC_4964_blog

 

Los pelos como alcayatas. Pánico 2.0. Terror del siglo XXI. Agárrate al escritorio, al brazo del sillón o a cualquier superficie sólida a la par que reconfortante que tengas a mano. Porque voy a hacer el retrato exacto de la versión digital del infierno de Dante. Atención. Imagina que un señor coreano o de Cuenca, por ejemplo, por una suerte de razones que se nos escapan, te piratea tu cuenta de Instagram. Vamos, que se la agencia por todo su jepeto asiático (o manchego) y se queda con tus followers, tus fotos, tus textos, tu nombre… Con TODO. Un día vas a entrar en tu cuenta y ¡zas! No puedes acceder. Alguien ha cambiado el email y la contraseña de acceso. Así, sin más. De repente, todas las horas que has invertido en formar una comunidad y crecer no sirven de nada porque has pasado de la vida a la muerte (digital, claro) por obra y gracia de un desconocido.

¿Te suena a ciencia ficción? Pues te aseguro que es algo que sucede a cada instante. El otro día, sin ir más lejos, le pasó a una chica a la que sigo en Instagram. Finalmente, consiguió recuperar su cuenta, pero el susto, los trámites y la cantidad de días que pasaron hasta entonces no se los quita nadie. Y como no quiero que a ti te suceda lo mismo, hoy voy a contarte cómo hacer que tu cuenta de Instagram sea más segura:

 

1. Autenticación en 2 pasos.

Instagram incorporó esta opción no hace mucho, así que puede que no te hayas enterado aún. Con esta medida de seguridad extra pones un poco más complicado el pirateo de tu cuenta, ya que añades un paso más.  Además de iniciar sesión con nuestro usuario y contraseña, al tener activa esta opción, nos pedirán un código que recibiremos vía SMS en nuestro móvil (sin coste). Este código es temporal, es decir, que es diferente cada vez. Por tanto, una persona que no tenga físicamente nuestro móvil en ese momento, no podrá acceder a nuestra cuenta.

Activar esta opción, además de muy aconsejable, es muy fácil. Sólo tienes que entrar en el menú de opciones de tu perfil de Instagram. Arriba a la derecha, te aparece el icono de una especie de tuerca. Si lo pulsas, te saldrá un menú de opciones, entre las que está la de “Autenticación en dos pasos”. Selecciónala. Una vez dentro, activa la opción “Solicitar código de seguridad”. Tendrás que especificar tu número de teléfono y te enviarán un mensaje para confirmar. ¡Listos! Ya estarás un poco más a salvo.

 

2. Tu contraseña.

No sé a ti, pero a mí, con esto de tener que memorizar tanta contraseña, hace tiempo que me baila un bizcochito en la cabeza. Vamos, que no me da. Cuando pienso en aquella época en la que sólo tenía que recordar el pin de la tarjeta y, como mucho, la contraseña de hotmail, se me escapa una lagrimilla fugaz. ¡Ay, señor, qué tiempos! Qué inocencia arrastrábamos con nuestros móviles a pedales, el chat de Terra, los politonos… Sin embargo, ahora andamos permanentemente al borde del patinazo senil con tanto password que recordar. Y, claro, para evitar tal desgaste neuronal aquí más de uno y más de dos terminamos poniéndole las mismas contraseñas a todo (y además sencillitas, no se vayan a herniar los piratas cibernéticos, que está muy mala la cosa).

Por eso, cuando leí las recomendaciones del servicio de ayuda de Instagram, me entró la risa floja. Dicen que debemos elegir una contraseña en la que combinemos al menos seis números, letras y signos de puntuación (como “!” y “&”). Y que además optemos por una contraseña que no utilicemos en ningún otro sitio. Con más razón que un santo, of course. Pero es exactamente lo mismo que te recomendarán los del banco, tu email, tu hosting, tu móvil, tus otras redes, tu paypal, todas las tiendas en las que compras… Al final es más fácil memorizar la tabla periódica que semejante retahíla. Quizás una solución podría ser el uso de un gestor de contraseñas tipo LastPass. De este modo, sólo tendrías que aprenderte una contraseña maestra y el gestor se encargaría de recordar el resto por ti.

 

En fin, todo sea por evitar males mayores. Que hoy estás en la cresta de la ola y mañana de repente desapareces de un plumazo. Y, vale, no es lo mismo que morirse, pero con lo caro que se cotiza hoy en día el kilo de followers y el trabajito que cuesta conseguirlo no hay que tentar a la suerte. Porque al final no se trata de likes ni seguidores: se trata del tiempo y el esfuerzo que dedicaste a estar donde estás. Y como dirían mi madre o la tuya, mejor prevenir que curar.

 

¡Hasta la semana que viene!

 

 

  • Elena L. Maraver - Hace no mucho me di cuenta de que a una chica a la que yo seguía le habían robado la cuenta de Instagram. Total para subir fotos tontas delante de un espejo y cosas así, hay que estar aburrido en la vida. Por suerte también la ha recuperado aunque no sé cuánto le ha debido de costar lograrlo.

    Yo por mi parte ya he habilitado la autenticación en dos pasos y he cambiado mi contraseña por una más segura (a ver si consigo recordarla). No es que yo tenga una cuenta espectacular con grandes fotos y miles de seguidores pero oye, es mi cuenta y me cabrearía mucho perderla.

    Mil gracias por los consejos!!ResponderCancelar

    • Elena L. Maraver - Por cierto! Se me olvidaba! Aparte de poner la autenticación en dos pasos y una contraseña segura, tengo automatizada con IFTTT y Google Drive una copia de todas las fotos que subo a Instagram. Esta chica que te comento, aunque recuperó su cuenta, perdió 3 años de fotos, 3 años de trabajo ya que es una cuenta profesional, además de 10.000 seguidores (que se dice pronto!).

      Gracias de nuevo por tus consejos, Susana!!ResponderCancelar

      • Susana - ¡Hola, Elena! ¡Qué bueno eso de automatizar la copia de las fotos! Me lo apunto y lo pongo en práctica a la de ya. Yo las guardo en un par de discos duros, pero ponerlas en la nube me da más seguridad. ¡Muchas gracias por compartirlo!ResponderCancelar

  • Valentina - Ohh madre mia, mil gracias Susana por este consejo. No tenía ni idea, ni de que existía esta posibilidad de que alguien se apropie de nuestras cuentas, ni de que existía la autenticación en dos pasos. Ya está activada!

    Pero sabes que me pasó a mi hace poco? Algún virus/robot se me ha metido en mi cuenta y ha empezado a seguir a gente muy rara que por supuesto yo no seguiría. Así que sí… estas cosas pasan y para mi ha sido la excusa perfecta para cambiar de contraseña.

    Yo conozco Last Pass, pero mi problema es que se me ha olvidado la contraseña maestra (bieeeeen). Así que te comparto otro truco para tener contraseñas complicadas, distintas y sobretodo, fáciles de recordar: escribir una frase con cada palabra en mayuscula. Así yo asocio una frase a cada tipo de cuenta y hasta la fecha me va bastante bien!

    Un abrazo guapísima!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Anda, pues ahora soy yo la que no sabía que eso podía pasar! Qué cosa más rara, ¿verdad? ¿Qué ganarán con eso? ¡Un beso!ResponderCancelar

  • Ayelen - Excelentes consejos! No conocía LastPass, ya estoy mirando su página para poder implementarlo. Ya me paso una vez que quisieron meterse en mi cuenta de Facebook pero gracias a que tenia registrado mi mail y numero móvil, pude evitarme un mal momento.
    Saludos y gracias!ResponderCancelar

    • Susana - Hay que tener mucho cuidado, que la gente se entretiene en cosas demasiado dañinas. ¡Ya podrían leer o aprender a hacer ganchillo!ResponderCancelar

  • Elena | Detallinos - Me da un parrús sólo de pensarlo, Susana… ¡Ay, madre! La verdad que no sabía eso de la autentificación, y por supuesto, ya lo he llevado a cabo. Totalmente de acuerdo con aquello de “mejor prevenir que curar”.

    Por otra parte, como bien dices, si les hicieramos caso en lo de poner esas pedaaaazo de contraseñas en cada cosa… Ay, mira, si alguien me dice que es capaz de sabérselas todas, le pongo un pin, jajaja. Yo las tengo todas anotadinas en un planificador que me hice; que ahí, salvo que asalten mi casa, es difícil que alguien me las pueda robar, jejej.

    ¡Un besote, amoreee!ResponderCancelar

    • Susana - Yo también tuve que empezar a anotarlas porque las mezclaba todas y no daba ni una. Siempre agotaba los 3 intentos, jajajaja. ¡Un beso grande!ResponderCancelar

  • De despedidas y puntos aparte. Tutti frutti de verano » SusanaTorralbo - […] Cómo hacer que tu cuenta de Instagram sea más segura […]ResponderCancelar

  • Ana Isabel Zapater - Hola Susana. Tenía pendiente el post desde hace días, pero al leer el otro día que habían secuestrado la cuenta de alguien y pedían rescate, me acordé y aquí estoy.
    He intentado hacer la autenticación en dos pasos y nada de nada. En el teléfono ni sale la tuerca y en el ordenador no me sale esa opción. ¿Alguna idea?ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Ana Isabel! Asegúrate de estar mirándolo bien, el icono de la tuerca tiene que aparecerte cuando estás en tu perfil, justo debajo del número de personas a las que sigues. Tienes que hacerlo desde el teléfono, pero asegúrate de estar en tu perfil, donde aparecen tus fotos, no las de los demás 😉ResponderCancelar

Las hogueras de San Juan no eran nada comparado con mi cara. Lo supe la primera vez que fui a Madrid. Me llamaron para que fuera a recoger el primer premio de un certamen nacional de relato corto. Y entre la emoción y la incredulidad, cogí un AVE y me planté en la capital sin mapa, ni wifis ni leches. Y sobre todo, sin haber reparado en el momento discurso ante una cantidad considerable de público ni en su correspondiente entrevista, grabada para que quedase en los anales de la historia. Me quise morir. En mi cara no cabían más grados centígrados ni fahrenheit. Aquello era digno de una intervención en toda regla del cuerpo de bomberos. No se recuerda algo así desde el rodaje del Coloso en llamas.

Lo he dicho muchas veces y a día de hoy nadie me cree. Yo era tímida, muy tímida. Me quedaba mortimer si tenía que hablar con un desconocido, ir a un sitio nuevo o simplemente tener algún tipo de interacción con un ser vivo. En mis orejas se podía fundir el acero suficiente para construir una flota de barcos, 3 rascacielos y hasta la estructura completa de la Estrella de la Muerte.

Por suerte, es algo que he logrado superar bastante. O del todo. Porque si no, a cuento de qué me iba yo a abrir un canal en Youtube. Creo que sobra decir lo increíblemente poderosa que es esta plataforma para todo aquel que tenga un negocio online. Pero cada vez que saco el tema con mis clientes, se mueren solo con plantearse la idea de salir en video. Por eso, hoy quiero contarte cómo ganar confianza delante de la cámara.

 

Como digo en el video, si yo he podido hacerlo, ¡tú también puedes! Así que espero que muy pronto te pongas manos a la obra, ¡que a la vida hay que echarle rostro! ¡Y yo quiero vértelo! Y sí, además de ver tu cara bonita, también quiero que me des un like si te ha gustado este video porque así me ayudas enormemente a que pueda seguir generando contenido gratuito y de calidad cada semana. ¿Le das al icono de la manita hacia arriba? ¡Gracias mil!

 

¡Hasta la semana que viene!

 

 

  • Lourdes - Yo no sé si eres tímida, lo que sí sé es que tu arte lo tiene muy poca gente. Yo me quedo por aquí a ver si se me pega un pocoResponderCancelar

  • Anna - Yo estoy con Lourdes. Eres una fakin artista de la pista y me encanta leerte, pero verte en vídeo me chiflaResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Anna! Jajajaja, me alegra que también te gusten mis videos. Les pongo mucho mimo 😉ResponderCancelar

  • Laura Zalve - Menudo arte y menudos consejos tan tan geniales. La verdad es que tengo ganas de abrirme un canal en Youtube… pero lo que más me hecha para atrás (a parte del hecho de la vergüenza perenne, que con tu vídeo voy a intentar solucionar) es el equipo para grabar. Para que la luz se vea bonita y todo bien blanco y brillante 😀

    ¿Algún consejo? oh gran Susana, reina de las tarimas de Youtube 😛 ¿Qué es lo que utilizas para grabar así de bonito?

    ¡Un abrazo bien fuerte!ResponderCancelar

  • Elena | Detallinos - Aysss, Susana de mis amores… ¡Si es que no puedes tener más arte! Qué bien nos ha venido también el Snapchat para perder un poco la vergüencilla ¿verdad?
    Me encanta poder verte un poco en vídeo, porque: ejem, ejem… El Snapchat, aunque digas al final del vídeo que tienes, en realidad, está el pobre con algunas cuantas bolas rodantes del oeste jajaja.
    ¡Un besote, chulinaaaa!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Desde luego! Snapchat fue el entrenamiento perfecto. ¡Ains, qué tiempos aquellos! Lo bien que estábamos por allí. Supongo que por eso me resisto a desterrarlo del todo… ¡Un beso!ResponderCancelar

  • Sarah - Me ha encantado, pero yo soy mucho mucho mucho más tímida jajajajaja me M U E R O jajajajaResponderCancelar

    • Susana - Todo es intentarlo. De verdad que yo soy súper tímida y a fuerza de ir exponiéndome se me ha quitado 😉ResponderCancelar

  • Valentina - Qué bien me vienen estos consejos Susana! Yo para superar mi timidez directamente me he tirado a la piscina, sin preparación ni na!!!!!!

    Y el resultado ahí está: me muero de la vergüenza, no consigo mirar la cámara, en fin… Poco a poco! 😛

    Un super abrazo guapaResponderCancelar

    • Susana - Poco a poco, Valentina. ¡Recuerda nuestros días snapchateros! Eso ha tenido que servir para algo, jajajaja. ¡Un beso!ResponderCancelar

  • Sofía - Susana, eres maravillosa!!!! tienes tan buena energía, eres tan curranta y tan auténtica!!!! dan ganas de lanzarse y todo eh !!!ResponderCancelar

    • Susana - Pues adelante, Sofía, lánzate… ¡a mí me encantaría verte!ResponderCancelar

  • Glòria - Voy a seguir TOOOODOS tus consejos a ver si me atrevo por fin!!! ResponderCancelar

    • Susana - Después de haberte visto hablar en público, estoy convencidísima de que lo harías genial. ¡Un beso!ResponderCancelar

  • Aleja Marin - ¡Hola Susana!

    Gracias por estos tips.

    Soy la más parlanchina, simpática, animosa, risueña, pero ante la camarita me hago un nudo y nomás no puedo.

    Verte con esa frescura me hizo pensar que sí se puede dar ese salto al vacío…y divertirse en el intento.

    Un abrazoResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Aleja! Créeme que si yo, que soy muy muy tímida, puedo hacerlo, tú lo harás y mil veces mejor. ¡Claro que puedes! ¡Un abrazo!ResponderCancelar