2 públicos objetivo diferentes

 

Llámame clásica. O desfasada. O vintage. Pero yo soy monógama de toda la vida de Dios. La poligamia no está hecha para mí por muchas chiribitas que me salgan de las pupilas cuando Brad Pitt o el maromo de turno asoma muslamen, pechera o lo que se tercie al otro lado de la pantalla. ¿Cuestión de romanticismo? No, más bien insuficiencia neuronal. Soy consciente de mis limitaciones. Si en estados avanzados de una relación puedo tardar una semana en apreciar que mi pareja se ha afeitado, ha cambiado de gafas o ha sido devorado y suplantado por un tiranosaurio rex… ¿cómo podría mantener ese nivel de suspicacia y detallismo con una segunda pareja?

Lo mismo me sucede cuando traslado este problema a otros campos. Por ejemplo, en el mundo de los negocios, la poligamia se me antoja harto complicada. Dirigirte a 2 públicos objetivos diferentes sin que te dé un síncope no es tarea fácil. Aún así, soy consciente de que hay casos en los que no queda otra. Por eso, hoy quiero contarte qué hacer cuando tienes targets diferentes.

No es lo ideal. Sobre todo cuando no cuentas con medios económicos o el tiempo necesario para gestionarlo bien, pero es una situación que se da muy a menudo. Por ejemplo, a muchos de mis clientes fotógrafos les sucede que, por un lado, prestan sus servicios a particulares, pero también quieren ofrecer formación a fotógrafos. Otros compaginan la fotografía social con la corporativa. Otros hacen bodas, pero también recién nacidos… Y fuera del sector de la fotografía, ni te cuento… En resumen, hay muchos negocios que quieren ofrecer servicios que van dirigidos a públicos muy diferentes, con necesidades y perfiles muy distintos. ¿Cómo se gestiona la comunicación en estos casos? ¿Todo bajo la misma marca? ¿Marcas diferentes? ¿Misma web para todo? ¿Webs diferentes? ¿Y qué hay de las redes sociales?

Un servicio tiene más importancia que el otro

Antes de tomar una decisión, es muy importante que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿tienen esos dos servicios dirigidos a públicos diferentes la misma importancia dentro de nuestro negocio? A menudo me encuentro con situaciones como estas:

No quieres cerrarte ninguna puerta y, aprovechando que vas a lanzarte, has hecho una lista de todo lo que podrías ofrecer más larga que la infancia de Heidi. Se trata de servicios secundarios que ofreces sólo porque no tienes la certeza de que con el principal puedas ganarte la vida al 100%.

-Llevas un buen tiempo con tu servicio principal y te ha ido bien. Ahora que ya estás posicionado como experto en la materia, te gustaría ampliar el campo ofreciendo cursos o talleres de formación de forma puntual.

Ambos casos son similares: servicios ofrecidos por un mismo profesional (dirigidos a públicos diferentes), que no tienen la misma importancia. En el primer caso, al no ser una marca asentada, lo recomendable sería centrarse en la actividad principal, es decir, dirigirse a un sólo público objetivo. Esos trabajos secundarios o adicionales nos van a salir de todos modos aunque no lo indiquemos en nuestra web por la misma inercia del trabajo y las relaciones que vamos establecimiento. Si quieres mezclarlo todo en tu web y tus redes, lo único que conseguirás será liar a tus clientes potenciales y tardar más en posicionarte.

En el segundo caso, dado que tu público objetivo principal ya te conoce y estás bien posicionado, puedes reflejar este servicio secundario (dirigido a un perfil diferente) en tu web (intentando que tenga menos peso visual que el resto) y hacer una pequeña campaña para informar sobre esto en tus redes de siempre. Pero insisto en que es importante que este segundo servicio tenga menos importancia dentro de tu negocio y se desarrolle de forma puntual.

Ambos servicios tienen la misma importancia

Cuando queremos darle la misma importancia a servicios destinados a públicos diferentes, lo ideal es crear 2 proyectos independientes: 2 marcas paralelas (o 2 submarcas bajo una misma identidad paraguas), con 2 webs diferentes y redes sociales separadas. Veamos un ejemplo:

Seguro que conoces la empresa de paquetería Packlink.es. Si entras en su web, verás, que en principio, se dirige al cliente particular. Pero si te fijas, arriba a la derecha hay un mensaje que dice: “¿Tienes una empresa? Prueba Packlink PRO”. Al hacer click en ese enlace, se nos abre una nueva web, independiente, en la que tanto textos como fotos están 100% orientados a empresas y profesionales autónomos. Aunque parte de una misma identidad paraguas, con rasgos comunes (el nombre de marca es una variante del principal, el mismo tono de azul, un eslogan que en ambos casos nos transmite un proceso sencillo y sin complicaciones), han desarrollado una marca paralela con una plataforma propia. De este modo, pueden adaptar el estilo de su comunicación al perfil de cada cliente para ser más efectivos. También pueden trabajar más específicamente su SEO para posicionarse mejor en Google.

¿Pero qué hacemos si el bolsillo no nos da para todo y no podemos renunciar a uno de los dos servicios? ¿Qué hacemos cuando ambos tienen la misma importancia? ¿No existe otra opción?

Sin ser la situación ideal, en este caso te recomiendo:

  1. Evita que tu público termine más liado que el moño de Rapunzel. Presenta la información en tu web lo más estructurada posible. Tienes que intentar que se entienda al primer golpe de vista a quién va dirigido qué. Y después repítelo hasta la saciedad en apartados como el Sobre mí, Trabaja conmigo, en tus redes… No esperes que el mensaje cale a la primera. ¡Te lo tendrás que currar mucho más que los demás!
  2. Busca un buen hilo conductor que una ambos servicios y haga que tengan mucho sentido juntos.
  3. Si tu negocio eres tú, trabaja tu marca personal hasta decir basta. No hay mejor hilo conductor que tú mismo. Cuando dejas que tu público te conozca bien, sepa cuáles son tus habilidades y puntos fuertes, el puzzle de tus servicios será más sencillo de montar. Por ejemplo, si yo no hubiera contado 20.800 veces que además de publicista, soy filóloga y no me hubiera empeñado incluso en publicar microrrelatos en mis redes, no habría conseguido vender ni un sólo ebook porque todo el mundo me asociaba con el desarrollo de páginas web.

Lo sé. Es un tema complejo. Lo de tener más de un maromo no es para todo el mundo. Por eso, la próxima vez que veas un torso marmóleo con más bultos que un cartón de huevos y la palabra poligamia asome a tu mente, piénsalo bien. Espero que te acuerdes de este post, luminoso cual día de feria. 

 

¡Hasta la semana que viene!

 

 

  • Lourdes - Más claro que el agua. Muchas gracias por este post, Susana. Es una duda que siempre he tenido.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias a ti, Lourdes, por ser mi lectora number one! Me alegra mucho que te haya ayudado el post de hoy. ¡Un beso grande!ResponderCancelar

  • Mar - Wow! Menudo post te has marcado, jamía. Mira que eres crack que a veces hasta pienso que me lees la mente. Como siempre, me has ayudado a aclararme muchísimo con esto. Feliz miércoles para ti también (me encantan tus newsletter).ResponderCancelar

    • Susana - Un poco más y lo encuaderno en formato enciclopedia, jajajaja. Se me va la mano con el teclado, lo sé, lo sé. Pero me alegra infinito saber que te ha servido de ayuda. ¡Un beso!ResponderCancelar

  • Elena - Me voy a pedir tu ebook para mi cumpleaños, le tengo unas ganas… Y es que el miércoles se está convirtiendo en mi día favorito gracias a tus post 🙂ResponderCancelar

    • Susana - ¡Jolín, Elena! No sabes la ilusión que me acaba de hacer leerte. ¡Un beso grande!ResponderCancelar

  • Tania - Siempre arrojando luz Susana! Tengo este dilema casi a diario últimamente! Lo he leído como 3 veces! jaja. Mil gracias! <3ResponderCancelar

  • Ana - Susana, muchas gracias por el post. Justo lo que a mí me pasa, que no sé muy bien hacia dónde enfocar mi público porque tengo de dos tipos, como les pasa a los fotógrafos… Enhorabuena por tu blog, me gusta muchísimo, tanto visualmente como tu forma de escribir.ResponderCancelar

  • Mercedes - Genial Susana, muchas gracias por tu post tan claro y facil de entender. Las que somos multifaceticas a veces nos cuesta enfocarnos en un servicio solo, y como nos encanta todo es dificil focalizar en una sola cosa, pero sé que es necesario para no liar al personal más de la cuenta. 🙂 gracias.ResponderCancelar

  • delPrado - Ay madre… Soy polígama y yo sin saberlo… ¡Y que me va a llevar a un pantanal sin norte!!!… ¡Ay no! Yo esto me lo tengo que mirar despacito y aplicar tratamiento urgente. ¡Gracias por ponerle luz a los baches y señalización y sujerencias de desvío antes de despeños en el camino emprendedor!ResponderCancelar

  • Elisa - Bravooooooo Bravooooooo Bravooooooo
    Tu no eres filóloga, tu tienes una gracia para escribir que no se aprende en ninguna universidad Jajjaja
    Que clarito me lo has dejado hija, así que yo mi argentino y ya!!!!
    ResponderCancelar

Cómo detectar una buena oportunidad

 

Emprender me ha enseñado dos grandes verdades. La primera es que puedo mirar el ordenador sin parpadear el tiempo necesario para acumular las dioptrías de un topo somnoliento perdido en la niebla. La segunda es que, con el tiempo, esa ceguera física se compensa con una especie de visión intelectual ultrasónica de toma y traca.

Pero no nos apresuremos. Antes de que esto suceda hay que picar mucha piedra. Lo cierto es que cuando se empieza uno transita peligrosamente sobre la delgada línea que separa el melón de la merluza. Vamos, lo que de toda la vida se ha conocido como ser tonto de remate, de capirote y de manual. Pero no es porque lo seas realmente: es el miedo y la incertidumbre, que te dominan y te llevan a  hacer cosas que en tus cabales no harías (o sí, pero por el doble o el triple).

Aquí servidora habla como si fuera la mismísima voz de la experiencia, pero que conste que, aunque a estas alturas haya picado piedra como para salir por el otro hemisferio, de vez en cuando todavía necesita un poco de ayuda para pensar si de verdad lo que tiene ante sí es una buena oportunidad. Por eso, hoy quiero compartir contigo mi método para separar el grano del trigo:

Cómo detectar una buena oportunidad

¡Ahora ya sabes qué suelo tener delante mientras respondo emails! Cuando veo aparecer estos monos en el horizonte, me enrollo al cuello unas ristras de ajos, saco la cubertería de plata de mi abuela y duermo con una estaca y una estampita de San Lázaro debajo del colchón. Después de tropezar muchas veces con la misma piedra, sé que debo decir que no y evitar a toda costa dejarme llevar por los mecanismos del miedo. Por experiencia te digo que si ese proyecto ha llegado a ti, otros también lo harán. No dejes que el temor y la incertidumbre te nublen la sesera.

Por otro lado, estoy firmemente convencida de que no todas las decisiones se pueden tomar mirando el bolsillo. Como responsable de tu propio negocio o proyecto, uno de tus grandes desafíos debe ser mantenerte más motivado que Donald Trump con un bote de autobronceador. Y esto es algo que depende mucho más de hacer lo que te gusta que de ganar mucho con ello. La motivación se alquila por un rato, pero no se compra. Recuerda que no emprendemos para sentir la misma desidia que cuando trabajábamos para otro. Tampoco lo hacemos para currar el doble de horas lo que nos queda de existencia, así que si no nos llegan proyectos en modo aparición mariana que nos motiven y a la vez nos permitan tener una vida acomodada, intentemos buscar el equilibrio. Y seguir trabajando para que esas oportunidades sean cada vez mejores.

Antes de despedirme, la anciana del visillo que habita en mi interior quiere preguntarte cómo manejaste (o estás manejando) el miedo a decir que no en tus comienzos. ¿También te llevó a tomar malas decisiones? ¿Lo has superado completamente? ¿Como lo conseguiste?

 

¡Nos vemos el próximo miércoles!

  • Elisa - Jajjaja a susana que miedo esos monos asomando por el horizonte, me imagino la estampa. Jajajajjaa
    Se lo he leído a Hernán porque tampoco sabe decir que no, precisamente ahora tiene un proyecto y a mi me ha venido bien para mis temas.
    MuaaaaResponderCancelar

    • Susana - ¡Parece mentira! Con lo bien que se nos da de pequeños decir que no cuando nos ponen delante un plato de acelgas y el trabajito que nos cuesta ahora… ¡No hay quien nos entienda! ¡Un beso grande para los dos!ResponderCancelar

  • elena - Me encanta ! Me ha quedado mucho más claro :), gracias Susana! En mis comienzos (que es dónde estoy), lo que me resulta más dificil es encontrar proyectos distintos a los que he venido haciendo hasta ahora; atraer otro tipo de oportunidades y clientes. Me encuentro diciendo que sí a cositas pequeñas, por si por allí pudiera haber una luz ..; y no sabiendo decir que no, a los proyectos de siempre por no caer en el vacío interestelar ;)!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias, Elena! Es importante tomar conciencia de que los trabajos que hacemos siempre van a atraer a proyectos de ese mismo tipo. Así que cuanto antes podamos salir de ese bucle mucho mejor. Para atraer otro tipo de trabajos y de clientes, es bueno pensar en acciones y estrategias completamente diferentes a las actuales, ya que con esas lo que hemos conseguido es atraer justamente lo que no nos interesa. Es complejo, sobre todo porque parar el bucle da miedo. Pero hay que ser valientes y hacerlo. ¡Mucho ánimo!ResponderCancelar

  • Miriam - Ainsssss!!! Yo tengo épocas en las que me veo rodeada de monos y ni estampita ni agüita de lejía!!!se me pegan y encima les cojo hasta cariño. Muy iluminador tu post! Un abrazoResponderCancelar

    • Susana - Jajajajajaja, el clásico síndrome de Estocolmo. Yo también peco mucho de eso… ¡Pero algún día aprenderemos! ¡Un abrazo!ResponderCancelar

  • Silvia - La mejor infografía en tiempos! Clara y divertida 🙂ResponderCancelar

  • Marta - Muy interesante Susana.
    Yo he empezado hace poco a decir que no a ciertos proyectos. Antes, decía a todo que sí, si decía que no me sentía muy pues pensaba: es decirle que no a dinero, si han llegado a mí es que valgo, esto me sube la autoestima…
    Aún me cuesta rechazar proyectos pero cuando veo que son demasiado largo, que van a requerir de mí mucho esfuerzo porque tengo que aprender mucho antes, que me van a quitar muchas horas para dedicárselo a otras cosas que ahora son más beneficiosas (por ejemplo formarme) pues digo que no. Y me autoconvenzo pensando que si ha llegado ése porqué no van a llegar otros.

    Pero si dispones de pocos proyectos, facturas que pagar, seguro…pues a veces no te queda más remedio que decir que sí.
    Saludos!ResponderCancelar

  • Vero - Eres muy crack!!ResponderCancelar

  • Noelia - ME HA ENCANTADO. Te juro que voy a imprimir este croquis es buenísimo jajaja qué manera de comunicar! tienes un don para esto 🙂ResponderCancelar

    • Susana - Me alegra un montón de que te resulte útil, Noelia. Imprímelo, ¡claro que sí! Ojalá te ayude mucho. ¡Un besote!ResponderCancelar

  • María - La verdad es que cuando empecé, era cierto que no había donde rascar, y algo era algo. Ahora me llegan proyectos de más dinero y que me gustan más, pero tengo que admitir que espero que pronto se abata sobre mí la sombra de antiguos clientes pagando poco y pidiendo mucho… las webs no duran mucho “a la mode” y habrá que hacer rediseños.
    Supongo que tendré que sentarme a meditar y pedirle al mismísimo Buda que me oriente por el camino de la iluminación. Sé que hay que decir que no, y lo haré, pero la cosa está en ser elegante con gente que tiene muy poca idem…ResponderCancelar

    • Susana - En ese caso, María, piensa en lo que ya has aprendido. Ya sabes mucho sobre esos clientes, ya conoces cuáles son las piedras que te puedes encontrar a la hora de volver a trabajar con ellos. Esto te va a servir para valorar el trabajo mucho mejor y pasarles un presupuesto que se ajuste a lo tedioso / trabajoso que va a ser cada uno de esos proyectos. Si decides volver a trabajar con ellos, al menos que económicamente te merezca la pena… ¡Un beso grande!ResponderCancelar

  • ana.m.velandia - Ay madre! necesito tatuarme “Por experiencia te digo que si ese proyecto ha llegado a ti, otros también lo harán” que yo aún tropiezo una y otra vez en la misma piedra. Quiero pensar que es que no la veo por las dioptrías y no por mi sesera. Gracias por la infografia, creo que pediré presupuesto para un tatuaje 2×1 😉ResponderCancelar

    • Susana - Jajajajaja, dile que nos hagan precio por ir las 2, que yo todavía lo sigo necesitando y lo tengo desgastadito ya de tanto mirarlo. ¡Confía en ti, Ana!ResponderCancelar

  • delPrado - ¡En la diana Susana! Saber CUÁNDO DECIR NO habría que aprenderlo según se empieza a andar porque viene a ser lo mismo: aprender a avanzar sin estampillarse ( sin estamparse ni quedarse pillao – el diccionario no indica esta dual acepción a estampillarse, cachi… pero igual me vale-). De haber aprendido “cuándo decir que no” de serie yo haría ahora menos el tonto porque mi instinto de supervivencia sí lo sabe y actúa ¿Y qué hace? yo le llamao autosabotaje. Esa es la explicación que le doy cuando me he encontrado últimamente en pruebas de trabajo diciendo cosas y comportándome como si tuviera otra persona dentro. Mientras estoy dándome cuenta, pienso “¡Pero qué haces! ¡Pero qué dices!” ¡Pero no puedo parar de ponerme en un brete!. Y cuando -claro está- no me cogen y siento alivio… Ahí es cuando reflexiono: “tranquila, no eres tonta. Es autosabotaje instintivo para salvarme de trabajar donde no quiero”. Pero de tranquila nada ¡Que me doy miedo! Mejor para la próxima con un NO a tiempo me ahorro sofoquinas en casa, noches en vela autoanalizándome y unas cuantas horas de skype a mi madre en modo terapia.ResponderCancelar

    • Susana - Jajajajaja, ¡me encanta lo del autosabotaje! Tu subconsciente es muy sabio. No lo he probado nunca, pero igual me hago la loca psicópata para la próxima, jajajajaja.ResponderCancelar

  • Caribay - Susana! Me ha gustado tanto que no he podido evitar el pinearlo a mi Pinterest, como para que nunca de me olvide, creo que mi escritorio tendrá nueva lámina!
    Gracias!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Qué genial Caribay! Muchas gracias por pinearlo. Yo lo tengo desgastadito de tanto mirarlo. Me ayuda mucho… ¡Un besote!ResponderCancelar

  • Imma - ¡Magnífico post! Creo que me lo voy a imprimir, también para tenerlo bien presente, ya que me cuesta bastante decir que no. Lo voy superando a base de evaluar al finalizar cada proyecto si ha valido la pena o no. Así que la experiencia es un grado y vamos mejorando poco a poco.

    Me ha encantado la frase de “La motivación se alquila por un rato, pero no se compra”. Me la apunto también! 😉ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias, Inma! Me parece muy buena idea lo de hacer una post-evaluación al final de cada proyecto. Muchas veces creemos que nos vale con una conclusión rápida, pero me da que tendemos a olvidar fácilmente y tropezar con la misma piedra en el futuro. Igual si lo evaluáramos con más calma y a conciencia, aprendíamos la lección más rápido.ResponderCancelar

  • Silvia - Tienes un don para transmitir información importante y que el receptor sonría a la vez que asimile lo que explicas.
    Al principio decía sí a todo lo que me proponían por miedo a no tener nada pero desde diciembre he empezado a decir no a cosas que no me van a aportar nada y he ganado en salud mental.
    Un saludo!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Silvia! Estoy completamente de acuerdo: creo que lo primero que ganamos es salud mental. ¡Y eso se agradece muchísimo!ResponderCancelar

  • Xènia Roca - Me peto con los monitos, mejor descrito imposible.

    Pues como toda hija de vecino, he hecho trabajos desagradables y mal pagados por pensar, venga que este te traerá otro mejor, etc…Pero ahora ya he aprendido a mantener la cabeza fría y meditar el trabajo antes de aceptar…creo, ja,ja

    Un AbrazoResponderCancelar

    • Susana - ¡Eso es, Xènia! Un trabajo malo sólo te trae otro trabajo malo. Por eso, aunque dé miedo y sea difícil, cuanto antes salgamos del bucle, mucho mejor. ¡Otro abrazo para ti!ResponderCancelar

Cómo redactar tu propio eslogan

 

Un ladrillazo en la sién, dejarte comer la cara por la carcoma, galopar a lomos de un cerdo vietnamita, maquillarte a hachazos, hacer el helicóptero en bolas, implantarte pelo en las córneas… Hay un millón de formas diferentes de conseguir que no te olviden fácilmente. Pero como las córneas son muy delicadas y un cerdo exótico no lo tiene cualquiera, hoy quiero centrarme en una mucho más sencillita para una publicista de a pie: el eslogan.

Bassat dice que si la publicidad es el arte de convencer consumidores, el eslogan es la quintaesencia de dicho arte. Un buen eslogan limpia, fija y da esplendor a cualquier campaña, es un fondo de armario indispensable para todo negocio que se precie. Por eso hoy vamos a aprender a redactarlo. ¡Empezamos!

 

¿Eslogan específico o simbólico?

¡Buena pregunta! Cuando te enfrentas a la creación de un eslogan puedes escoger entre 2 caminos:

A) Optar por una frase específica, que aluda a una ventaja competitiva:

  • Caro pero el mejor (Grundig).
  • Y duran y duran y duran… (Duracell).
  • Rexona no te abandona (Rexona).
  • Ni gota ni gota (Dodotis).
  • Bic naranja escribe fino, Bic cristal escribe normal, Bic, Bic, Bic Bic Bic (Bic, obviamente).
  • Probablemente, la mejor cerveza del mundo (Carlsberg).
  • Evax, fina y segura (Evax).
  • Ariel, lava más blanco (Ariel).

B) Crear un eslogan simbólico que evoque los valores de la marca o un estilo de vida con el que su público desea sentirse conectado.

  • Impossible is nothing (Adidas).
  • Just do it (Nike).
  • Compartida, la vida es más (Movistar).
  • La chispa de la vida (Coca Cola).
  • I’m loving it (McDonald’s).

Ambas opciones son válidas por igual, pero hay situaciones en las que a priori es mejor emplear una que otra. Si tu producto o servicio cuenta con una ventaja competitiva clara e inequívoca con respecto a la competencia, te recomiendo que optes por un eslogan específico que la remarque. Pero si no es así, sería mejor que redactaras un eslogan más simbólico.

Lo más probable es encontrarse con el segundo caso. Hoy en día hay tanto de todo que es complicado diferenciarse por las características propias de nuestro producto o servicio. Por muy bien que lo hagas y muy apañado que seas, llámame loca, pero tenemos que aceptar la posibilidad de que no seas único en tu especie. No pasa nada, puedes seguir viviendo con ello. Y con buena publicidad, más y mejor.

 

Características de un buen eslogan

Un buen eslogan aquí, en Pekín y fuera de nuestra galaxia debe ser:

  • Corto: What’s up (Budweiser).
  • Memorable: Pezqueñines no, gracias (FROM).
  • Simple: Think Different (Apple).
  • Único: Para todo lo demás, Mastercard (Mastercard).
  • Impactante: Póntelo. Pónselo (Ministerio de Sanidad).
  • Perdurable: Si bebes no conduzcas (DGT).
  • Creíble: Personas que cuidan de personas (Mapfre).
  • Versátil: para que pueda emplearse en diferentes campañas. Esto no quita que se puedan crear sub-eslóganes para campañas específicas (y cerrar todas las comunicaciones con el eslogan principal).

 

Truquillos para darle forma y hacerlo más atractivo y pegadizo

Saber por dónde empezar y cómo debe ser nuestro eslogan está muy bien, pero aquí lo que nos va es la movida charcutera. Lo importante es la chicha. Así que vayamos preparando una marmita de sal de frutas, que nos va a hacer falta para digerir tanta técnica y tanto palabro. Eso sí, te aseguro que el esfuerzo semántico valdrá la pena porque estas fórmulas te van a ayudar muchísimo a crear tu propio eslogan e hipnotizar a tus clientes bajo los efectos de un enamoramiento severo:

  • Aliteración (o repetición de fonemas):
    • Para la piel, gel Mousel (Mousel).
    • El toque de Teka (Teka).
    • Mi mamá me mima (cuadernillos Rubio).
  • Anáfora (repetición de una o varias palabras al principio de un enunciado):
    • La sopa es vida. La sopa es Knorr (Knorr).
    • Doce meses, doce causas (Telecinco).
  • Antítesis (contraponer 2 ideas): Estamos muy cerca para llevarte muy lejos (Nokia).
  • Corrección (amplificar o rectificar una expresión anterior): No pesan los años, pesan los kilos (Font Vella).
  • Elipsis (supresión de algún término de la oración, que aunque sea necesaria para la correcta construcción gramatical, se puede sobreentender por el contexto): Volvo. For life (Volvo).
  • Epífora (repetición de una o varias palabras al final de enunciados consecutivos):
    • Puleva, le va, le va, le va (Puleva)
    • Si vienes a Madrid, ya eres de Madrid (Ayto. Madrid).
    • Año nuevo, avión nuevo (Airline LAN)
  • Exclusividad (inclusión del propio nombre de marca en el eslogan para evitar que la competencia haga uso del mismo):
    • Un, dos, tres, picadora Moulinex (Moulinex).
    • Tómate un respiro, tómate un kit kat (Kit Kat).
    • No Martini, no party (Martini).
    • A mí plin, yo duermo en Pikolin (Pikolin)
    • Sonrisa Profident (Profident).
    • Hoy me siento Flex (Flex).
    • Nespresso : What else…? (Nespresso).
    • Te pique el insecto que te pique…Ten a mano Afterbite (Afterbite).
  • Gradación (colocación de elementos en un orden ascendente o descendente desde el punto de vista semántico): Primero el hombre, después la máquina (Honda).
  • Hipérbole (exageración): El mundo, nuestro lugar de trabajo (Fujitsu).
  • Metonimia (se designa una cosa o idea con el nombre de otra, sirviéndose de alguna relación semántica existente entre ambas): La revista para mentes (en lugar de personas) inquietas (QUO).
  • Paralelismo (distribuir paralelamente las palabras, sintagmas y oraciones para conseguir el efecto rítmico-secuencial): Come bien, come en casa (Casa Tarradellas).
  • Rima (repetición de una secuencia de fonemas a partir de la sílaba tónica al final de dos o más versos): Cuate, aquí hay tomate (Orlando).

 

Si quieres tener mucho hot, mucho tempo, mucho down y toda la pesca, ¡ya sabes!, anímate a crear tu propio eslogan. Conseguirás que tus campañas tengan un final redondo. Sigue alguna de estas técnicas para que te resulte más sencillo. Pero si tienes alma de calcetín extraviado y lo que quieres es vivir debajo de una roca y sentirte como un cortacesped en el Sahara, te recomiendo que cierres fuerte los ojos y la sesera, que te resetees de inmediato y que no pongas en práctica nada de lo que has leído. No quisiera yo que así, como por arte del marketing, se alterara tu paz interior con las mieles del éxito. Eso sí, el próximo miércoles te quiero de vuelta 😉

 

¡Hasta la semana que viene!

 

 

 

  • Anna - Wow! Este es uno de esos posts tuyos que dan ganas de imprimir y tenerlo siempre como libro de cabecera. Gracias por enseñarme tanto, Susana. Eres muy crack!ResponderCancelar

    • Susana - Jajajajajajaja, ¿para dormirte antes? ¡Un beso grande, Anna!ResponderCancelar

  • Lourdes - Me viene como anillo al dedo. Cada vez que he intentado pensar en un eslogan lo he dejado por imposible, pero ahora veo que es porque no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Te doy las gracias por dar tanta luz al tema, todo esto es muy nuevo para mí y no sabía nada de esto. Me voy a poner a practicar hoy mismo.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Lourdes! Cuando tengas tu eslogan creado, muéstranoslo por aquí, ¿vale? Que seguro que no soy la única cotilla del reino 🙂ResponderCancelar

  • Mar - Menudo post te has marcado, Susana. Además de que no me he podido reir más con el principio me has tenido aquí tomando apuntes y todo. Estoy harta de oir todos esos slogans y jamás se me había pasado todo lo que tienen detrás. Me ha encantado!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Es todo un Mundo, Mar! Junto con el naming, es de los servicios más caros en publicidad, así que imagínate… ¡Un beso!ResponderCancelar

  • Pepe - Muy bien explicado, como dice Anna para imprimir 🙂ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Pepe! Me alegra saber que te ha gustado 🙂ResponderCancelar

  • Ana Jiménez - Por un momento te he visto cual profesora de lengua, mirando por encima de tus gafas y diciendo, “señorita Jiménez su comentario de texto” jejejeje.

    Y llevándote donetes rosas a tu mesa en vez de manzanas…bueno ya paro que me flipo mucho.

    Chapó una vez más Susana, me hallo pegadísima en este tema, así que voy a sacar la libreta de los apuntes y a aplicarme a lo buena alumna.

    Un abrazo “profesora de lengua” molonaResponderCancelar

    • Susana - Jajajajaja, fípate todo lo que quieras. Y, sobre todo, traéme todos los donetes que consideres, ya sabes que yo no los voy a rechazar :))))ResponderCancelar

  • delPrado - Leí el post camino del trabajo esta mañana y como de siempre estoy a dieta de series zombies y pelis gore, el comienzo ha sido muy hardcore pa´mibody y se me ha atragantao. Lo admito señoría. Pero he avanzado veloz sin mirar atrás, confiada de tú mano, y sí: maravilloso post. Se confiesa que seguí temblando mientras comparaba mi “presunto” eslogan con todos los patrones a ver si calzaba en alguno. Pero como ya venía escalda´ me ha dado menos miedo. Y finalmente… veredicto: “Habemus” eslogan. ¡Qué relax!ResponderCancelar

    • Susana - Jajajajajaja, has hecho bien en no soltarte de la mano: soy la persona más preparada a este lado de la galaxia para un apocalipsis zombie 😉 ¿Ya tienes eslogan? por aquí queremos leerlo… ¡Enhorabuena!ResponderCancelar

  • Juana - Enhorabuena por este post, por un momento me he transportado a la clase de literatura del instituto, hace unos añitos.
    A veces queremos crear una frase casi a golpe de varita mágica y no somos conscientes que detrás de cada palabra, coma o punto hay muchas horas de trabajo y estrujamiento mental. En un curso que hice de fotografía de producto, nos enseñaron el uso de algunas de estas técnicas para fotografía publicitaria y es impresionante.
    Así que a darle al coco! Gracias otra vez!ResponderCancelar

    • Susana - Sin estrujamiento mental, no hay gloria. Así están todos los creativos publicitarios: tocados del ala. Pero es que darle tanto a la sesera no es fácil. ¡Ya me contarás qué tal y si consigues dar a luz tu propio eslogan!ResponderCancelar

  • Mayte - Vaya!! Acabo de leer tu post y hoy me voy a dormir contenta y feliz al comprobar que mi slogan cumple, al menos, dos de los puntos que recomiendas para la creación de un slogan.
    🙂ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Mayte! Me alegra muchísimo que el post te haya servido para comprobar que estás en el camino correcto. ¡Gracias por pasarte y comentar!ResponderCancelar

clientes con los que no deberías trabajar

 

Hace tiempo que me había picado el gusanillo de añadir un nuevo episodio vergonzoso en la historia de mi vida bloguera. Lejos de querer posponerlo, he vuelto a hacer un post en formato video, ¡que no decaiga la fiesta!

Pero para compensar mi falta de gracejo y desenvoltura ante de la cámara, he tratado un tema de enjundia: clientes con los que no deberías trabajar. Y es que no hay nada que te drene más energía y te robe más ilusión que trabajar para la persona equivocada. Bueno, sí, trabajar para la persona equivocada mientras amamantas a una camada de sanguijuelas.

Está mal que yo lo diga, pero me ha quedado un video la mar de apañado: corto, concentrado y con ritmo. Y para muestra, este botón:

 

 

¿Te gusta este formato? ¿O me prefieres en modo escrito? ¿Cuarto y mitad de cada, tal vez? Sería genial que me lo contaras en los comentarios. Y si de paso me cuentas tu experiencia con este tipo de clientes, harás inmensamente feliz a la maruja XXL que vive en mi interior.

 

¡Hasta la semana que viene!

  • Anna - Falta de gracejo? Pero si no me he podido reir más. Eres muy crak, Susana!ResponderCancelar

    • Susana - Ya sabes, Anna, lo de verse a uno mismo en video siempre es un trago, jajajaja. ¡Muchas gracias!ResponderCancelar

  • Lourdes - Cuarto y mitad, sin lugar a dudas, Susana. Me encanta leerte y me encantan tus videos. Se me hacen síper cortos siemre. Por ponerte un pero, he echado en falta que no cantaras esta vez :)))ResponderCancelar

    • Susana - ¡Genial, Lourdes! Seguramente haga muchos más posts escritos que en video, pero es genial saber que gustan y que cuento con esa liberad para explorar otros formatos 😉ResponderCancelar

  • Miriam - Muy descriptivo! Los he tenido! Y ainsssss te hacen crecer el número de arrugas y darte al chocolate u otros malos vicios sin medida. En mi caso, casi siempre me llegan a través del boca a boca. El problema es que realmente no conocen mi trabajo.ResponderCancelar

    • Susana - Es justo eso, Miriam!! El boca a boca es genial, es la mejor publicidad que podemos tener: rápida, efectiva y gratis. Pero tiene sus peligros y éste es uno de ellos. ¡Qué bien tenerte por aquí!ResponderCancelar

  • Vanessa - Me ha encantado. Muy identificada!!! Y me encanta tu acento sevillano miarma al final jajaResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Vanessa! Todos los fotógrafos del mundo tienen el cielo ganado 😉ResponderCancelar

  • Elena - ¡Hola Susana! El vídeo me ha gustado mucho y me encanta tu acento sevillano pero la verdad es que prefiero cuando escribes. Creo que esa magia que tienes con las palabras se pierde un poco en este formato 😉 ¡Un abrazo!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Elena! ¡Qué ilusión tenerte por aquí! Muchas gracias por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo: yo creo que mi elemento natural es la palabra escrita. Pero con el ritmo blogueril que llevo, un video de tanto en tanto me permite oxigenarme un poco. Eso sí, prometo no dejar de escribir y mejorar mis vídeos para que sean pocos, pero buenos 😉ResponderCancelar

  • Caribay - Hola! me ha encantado el video! lo bueno de mis servicios, por ser asesoría legal, es que no tengo tantos problemas como estos, pero siempre hay alguna que dice: pero yo leí en un blog que para registrar la marca no había que pagar ninguna tasa -.- y yo con la paciencia que suelo tener, trato de explicar con listado de tasas y demás que no es así, que siempre siempre genera algo. Pero creo que si fuese fotógrafa no tendría la paciencia que es necesariaResponderCancelar

    • Susana - ¡Los fotógrafos merecen un lugar de honor en el cielo, Caribay! Pero en todas partes cuecen habas, así que, como dicen por ahí arriba, ¡habrá que rezarle al santo de la paciencia!ResponderCancelar

  • Lula - Más vídeos please!! Me encanta leerte, pero me gusta mucho también cuando publicas un vídeo de vez en cuando. Será que te conocí en Snapchat y que lo que me enganchó de ti fue tu personalidad que siempre echo en falta volver a verte en vídeo.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Echo muchísimo de menos Snapchat, Lula! Espero poder volver muy pronto. Mientras tanto, iré quitándome el gusanillo con algún video de tanto en tanto. ¡Feliz de que te haya gustado!ResponderCancelar

  • Pepe Roldán - Hola!!! La combinación de ambos formatos me parece genial. Soy más de vídeo, lo reconozco y la cámara te trata bien ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Pepe! Yo creo que mi elemento natural es la palabra escrita. Pero hacer vídeos me divierte muchísimo y creo que puede ser un balón de oxígeno increíble para usar de vez en cuando 🙂ResponderCancelar

  • Ginger - Simpático, instructivo, bonito… Enhorabuena!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Oh, qué bien! Muchísimas gracias, Ginger… ¡Eres un solete!ResponderCancelar

  • Sandra Madirolas - Hola preciosa! me ha encantado el contenido del vídeo, cuanta razón… y cuando has hablado de la fotografía infantil ha sido un “tal cual” hay clientes que precisamente todas las fotos que tu ves muy TOP por la expresión del niño, el enfoque, el encuadre etc. son las que menos les gustan y viceversa!

    Refiriéndome a tu pregunta, nos gustas igual en formato vídeo que en formato escrito, aunque tengo que decir que en el vídeo tienes un plus que es que se aprecia que irradias buen gusto por todos lados (tu look, la luz, la decoración, el plano) y creo que es un punto muy a favor de tu trabajo así que… queremos mas vídeos!!!

    Un abrazo 🙂ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Sandra! ¡Un clásico! Los clientes nunca eligen las mismas fotos que elegiría el fotógrafo, jajajajaja. ¡Qué alivio saber que el formato video también gusta! No es que quiera dejar de escribir. ¡Todo lo contrario! Me encanta redactar posts, pero a veces me apetece desarrollar ciertos temas en video y explorar también ese medio. ¡Un abrazo enorme! Por cierto, acabo de ver algunas de vuestras sesiones y me encanta cómo elegís las localizaciones y lo bien hiladas que están con los estilismos… ¡Muy fan!ResponderCancelar

  • Laura - Me parto de risa contigo, Susana. ¡Eres la leche!

    Por suerte no tengo muchos de esos clientes porque, de entrada, soy como un bloque de hormigón. No es que ponga ejemplos, es que cuando veo que intenta salirme por “no, si lo que yo quiero es…”, ya le estoy diciendo “Señora, usted no es a mí a quien necesita”, mientras por dentro pienso “lo que usted necesita es al santo de la paciencia”.

    Y es que, mientras ejercí como abogada, me di muchos palos, así que lo aprendí pronto y, ahora, ni de broma me dejo zarandear por clientes que me absorban la energía y que siempre están insatisfechos.

    A tu pregunta sobre ¿vídeos o por escrito? ¿Qué tal una mezcla? Me ha encantado verte (anda que no me he reído con tu gestualidad), pero también disfruto mucho con tus puntazos por escrito.

    BesitosssssssssssssResponderCancelar

    • Susana - Jajajajaja, me encanta lo del bloque de hormigón, Laura. Voy a ponerle ahora mismo unas velitas a ese santo de la paciencia que tanta falta nos hace a veces. ¡Muchas gracias por comentar! Seguiré con el contenido escrito. Soy de las tuyas, me encanta escribir. Pero de vez en cuando me gustaría poder desarrollar algunos temas en video y dar un poco de descanso al teclado. Creo que puede ser un balón de oxígeno increíble. Ya sabes que en la vida de bloguera hay que ir dosificando las fuerzas 😉ResponderCancelar

  • MARÍA - Qué bueno Susana… y qué difícil es contentar a todo el mundo….ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, María! Es cierto, contentar a todo el mundo es complicado. Pero seguro que encontramos un punto de equilibrio 😉ResponderCancelar

  • Lorena - Una vez más Susana! Eres genial! Da igual leerte que ver tus videos. La energía que transmites y ese toque tuyo con el que cuentas las cosas es único.Como dices tú, una ración de cada de vez en cuanto es muy bienvenida!
    Un abrazo!!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Lorena! Adoro escribir, pero al ritmo que voy necesito tomar un poco de oxígeno y explorar otros formatos de vez en cuando. ¡Qué bien que te guste el video!ResponderCancelar

  • Rocío Pérez Rodríguez - Quiero, quiero, quiero verteeee!!!!!! Plas, plas, plas!!!!ResponderCancelar

  • Valentina - Es que yo tengo un problema: me pongo al día con tus posts y todos los demás, mientras viajo en tren… y no veas la de datos que gasto. Por eso, mientras te voy comentando todavía ni he podido verte… 🙁 pero lo haré muy pronto, no te preocupes! Mientras tanto te escribo para decirte que estoy muy a favor de una mezcla de los 2 formatos… así me es más fácil leerte cuando no puedo verte en video!
    Volveré con otro comentario cuando haya podido ver el video, pero ahora aprovecho para enviarte un super abrazo ResponderCancelar

    • Susana - ¡No te preocupes, Valentina! Ya me verás cuando puedas. Todavía me acuerdo de nuestra época snapchatera y tu problema con los datos del móvil 😉 ¡Un besazo enorme!ResponderCancelar

  • Sara - Lo tuyo ya es muy PRO, me ha encantado el vídeo Susana, has cuidado todos los detalles y el ritmo que le das es brutal. A mí como a muchas me gusta el formato fifty fifty, porque también disfruto mucho con tus textos. Un abrazo grande 🙂ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Sara! Escribir me encanta y creo que es mi medio natural, pero ya sabes por experiencia propia que de vez en cuando viene bien tomar un poco de oxígeno y explorar otros formatos. ¡Me alegra que te haya gustado! ¡Muac!ResponderCancelar

  • José Antonio - Hola Susana.

    Te sigo hace tiempo y la verdad es que tus post son un subidón de energía positiva en el eucador de la semana laboral.
    Agradezco mucho tu generosidad con todos tu seguidores y aunque no he hecho uso de tus servicios profesionales no dejo de recomendarte cada vez que puedo.

    Espero que no te llegue ningún cliente inadecuado por mi culpa ;-).

    Y respecto a tu pregunta a mi me gusta más el texto. El vídeo está bien y tiene su punto pero prefiero el texto. Voy más a mi ritmo y entiendo mucho mejor tus metáforas que me encantan. ¡Qué creatividad tienes, mi arma!

    Y yo también te hago una pregunta. ¿es impresión mía o falla la sincronía entre voz e imagen? Debo ser como esos padres plasta que se fijan en el pelo que asoma y se olvidan de todo lo demás :-).

    Sigue así.ResponderCancelar

    • Susana - Muuuchas gracias por tus palabras y por tus recomendaciones, José Antonio. Confieso que al leerte me he preocupado y he ido corriendo a ver mi video de nuevo para comprobar lo que me comentas de la falta de sincronía. ¡Pero yo no lo aprecio! Además, por el modo en que tomo imagen y audio creo que es muy difícil que esto pueda suceder, ya que hago la grabación de ambas cosas desde la cámara (con la ayuda de un micro direccional). Es decir, que no tengo que hacer esa labor de sincronizar ambas cosas en la edición. Igual se me escapa algo, no quisiera yo llevarte la contraria, pero me temo que ese pelo, en esta ocasión, no está fuera de su sitio, jajajaja. En cualquier caso, todos los consejos son siempre bienvenidos. A final de cuentas, lo que más me importa es que lo que hago aporte y guste. Por supuesto, no dejaré de escribir, ¡me encanta escribir! Pero al ritmo que voy, necesito coger aire de vez en cuando con un video. ¡Prometo mejorarlos!ResponderCancelar

  • Ingrid Silva - Yo creo que escrito y video son buenos porque habemos personas auditivas, visuales y kinestésicas. Gracias por tus videos tan originales.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias a ti, Ingrid! Adoro escribir, creo que eso salta a la vista, pero un video de vez en cuando me permite oxigenarme un poco. ¡Qué bien que te guste!ResponderCancelar

  • Elisa - Ayyyy susana que risas me he echado antes de dormir Eres lo más
    Me encantó lo de la pechera ResponderCancelar

    • Susana - Me ha salido la señora mayor del sur en la que me convertiré algún día sin darme cuenta :))))ResponderCancelar

  • Guada - Hace un par de semanas me acordaba de vos y de una de tus historias del Snap! Y justo un poquito después sacas este post! Acabo de echar a un cliente tóxico de esos que parecían buenos al principio que llegó por recomendación de otro, pero no me ha dejado una mala espina, porque son de esos que finalmente terminan sacando lo peor de ellos y teniendo un trato muy maleducado, insultante y diciendo a los demás que tu trabajo es malo 🙁ResponderCancelar

    • Susana - ¡No sabes cuánto echo de menos Snapchat! Estoy haciendo un montón de cambios últimamente y no me da tiempo de entrar nunca, pero en cuanto pueda volveré. ¡Lo prometo! Has hecho muy bien con ese cliente. Lo mejor es cortar por lo sano y trabajar con quien nos permita dar lo mejor de nosotros mismos. ¡Un beso!ResponderCancelar

  • Silvia - Eres una crack en cualquier formato… pero si tengo que elegir, prefiero leerte 😉ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Silvia! No, no, no hay que elegir. Me encanta escribir y seguiré haciéndolo, pero quería saber qué os parecía si grabo un video de vez en cuando para darle un poco de descanso a mi teclado, que amenaza con pedir la jubilación anticipada :)))ResponderCancelar

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Hace unos años yo tenía la vida perfecta. Tan impecable, tan lisa, tan tersa como la cáscara de un huevo un segundo antes de romperse. Supongo que siempre funciona del mismo modo: no te das cuenta de lo cerca que estás del filo de la sartén hasta que te oyes crujir.

Así empieza mi historia, que viene muy al hilo del post de hoy, pero como no quiero que esto se convierta en el Libro gordo de Petete, la dejo ahí aparcadita por si digievolucionas a señora con rulos y te apetece saber de qué universo paralelo he salido.

Hoy hemos venido a hablar de storytelling. Lo prometí aquí. Y no está una en edad de andar saltándose promesas. Líbreme el señor de ir tentando a la parca tan alegremente para que me lleve al otro mundo sin haber visto la nueva temporada de Juego de Tronos, sin las ingles brasileñas hechas y sin haber catado las mieles del éxito (o las de Brad Pitt). ¡Así que empezamos!

Recapitulando el post anterior, te recuerdo que le puedes dar multitud de usos al storytelling en tu negocio (presentar tu empresa, anunciar un cambio o novedad, reafirmar los valores de tu marca, promocionar un servicio o producto concreto, lanzar algo nuevo, dejar ver tu lado más personal en redes…). Al emplear esta técnica y hacer nuestros mensajes más narrativos, transmitiremos de una manera mucho más eficaz. Pero ¿cómo podemos hacerlo?

 

1. Elige una emoción.

En esta vida hay dos cosas que son universales: las pelusas de debajo de la cama y las emociones. Eso es algo que todo el mundo experimenta por igual aquí y allende los mares. Da igual quién seas, cómo te llames, a qué te dediques, si cueces o enriqueces… El amor, el miedo, la esperanza, la rabia, la alegría… son iguales para todos. Nos conectan y hermanan con lazos invisibles.

Por eso quiero que pienses qué emoción quieres que sientan cuando vean / lean / oigan tu historia. ¿Qué sentimiento te gustaría provocar? Con el storytelling siempre buscamos establecer un vínculo emocional. Es lo que va a hacer que tu mensaje llegue directo, sea fácil de recordar y te diferencie.

Precisamente por la importancia de este vínculo emocional, es recomendable contar las historias en primera persona. Si no manejas mucho la técnica, te resultará más fácil conectar de este modo. Por supuesto, también hay historias narradas en tercera persona que puedan tocarnos la patata, quitarle la cáscara y meterla al baño maría. Pero es más complejo.

 

2. Define tu historia y su intensidad.

Dependiendo del uso que quieras darle, tu historia será más densa e inspiradora o más liviana y refrescante. Por ejemplo, no es lo mismo desarrollar una historia para contar tu por qué que hacerlo para darte a conocer un poco mejor en redes sociales. No es cuestión de ir destilando intensidad nivel Escarla O’Hara por doquier.

 

3. Lima la estructura.

Lo de que toda historia debe tener un principio, un nudo y un desenlace ya lo sabemos todos. ¡Pero esto es sólo el punto de partida! Hay muchas formas de ponerle sal y pimienta a esta estructura narrativa (hay un libro buenísimo que te las explica al detalle).  Por ejemplo, si hacemos que el final esté conec­tado de algún modo con el prin­ci­pio de la his­to­ria, conseguiremos que sea mucho más emocionante y que tu público se sienta más conectado. Y para muestra, un botón gigante: uno de los anuncios más geniales e inspiradores de Coca Cola.

 

 

 4. Sé honesto.

El storytelling sólo funciona cuando nuestras historias están basadas en la realidad y se sostienen por sí solas de principio a fin. Una cosa es ser creativo a la hora de darle forma para que el mensaje no pierda fuerza por estar mal contado y otra inventarse hechos, datos, personajes… Eso no es storytelling aplicado a un negocio. Es mentir, es construir una casa sobre cimientos de papel, es traicionar la confianza de quienes te siguen y ganarte un pase VIP a las barandas del infierno.

 

 

5. Hila tu historia con los beneficios y valores de tu marca.

Todo esto que hemos dicho hasta ahora está muy bien, pero hay un detalle que hará que tu storytelling sea más útil que el bolsillo de Doraemon. Y es que muestres en tu historia los beneficios y/o los valores de tu marca, pero de una forma indirecta o muy bien hilada, sin llamadas a la acción forzadas en plan ejecutivo agresivo. El storytelling es más sutil, más elegante. Es la Audrey Hepburn del marketing.

 

No me digas que después de leer esto no te han entrado ganas de liarte la manta a la cabeza, creerte Coca Cola y lanzarte a la piscina. Deja que añada un extra de manta zamorana diciéndote que el storytelling no sólo es de mis técnicas favoritas. Personalmente, es la que mejor me funciona y más alegrías me trae. Y eso, oiga, teniendo en cuenta que no hablamos de un artículo erótico, tiene mucho mérito. Dónde va a parar.

 

¡Hasta la semana que viene!

 

  • lourdes - Susana, no tengo palabras, eres una campeona!ResponderCancelar

    • Susana - Yo sí que no tengo palabras, Lourdes. Gracias por estar aquí cada miércoles casi casi desde los comienzos de este blog :*ResponderCancelar

  • Ana - El post me ha encantado, pero tu historia me ha enamorado. Me alegra mucho que hayas podido recuperarte y entretanto sacar fuerzas para tener este proyecto maravilloso que me inspira cada día más. Sigue así!ResponderCancelar

  • Paula - Susana, me ha gistado mucho! Hace poco que te descubrí y gracias al post de hoy te he conocido un poco más. Tu historia es muy inspiradora, eres una valiente!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Paula! Es un placer tenerte por aquí 😉ResponderCancelar

  • Pepe Roldán - “Historias que emocionen”… tomo nota ResponderCancelar

    • Susana - ¡Ya me contarás qué tal si lo pones en práctica, Pepe!ResponderCancelar

  • Valentina - Creo que fue precisamente tu historia la que me atrapó hace tiempo y me hizo quedar por aquí. Una historia tan real como inspiradora que en su día me dio mucho que pensar. Esta historia me hizo reflexionar que no quiero llegar a hacerle tanto daño a mi cuerpo por no hacerle caso en su debido momento y que otras formas de llenarnos los bolsillos existe porque además nos llena el alma y nos hace felices. Fuiste mi inspiración y lo sigues siendo.

    Gracias por desvelarnos tus secretos, porque estos están contribuyendo a crear un mundo mejor! 😉ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias a ti, Valentina! No me canso nunca de decírtelo: el mundo blogueril necesita más personas como tú, así que descansa mucho y bien y vuelve con fuerzas renovadas. ¡Muac!ResponderCancelar

  • Alba (Niña Bonita) - Me ha encantado el post!!! aunque así de primeras parece obvio y fácil lo que dices nada que vez, así que tomo buena nota de todo y a ver si soy capaz de llevarlo a cabo ^^ Gracias!!!!

    BesinesResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Alba! Se haces algo así, avísame, que me encantaría verlo. ¡Un besote!ResponderCancelar

  • delPrado - Qué de buenos consejos ¡mil gracias! No sé cómo me las voy a maravillar para ponerlos en funcionamiento pero contigo de motor de arranque una se vislumbra metiendo hasta quinta. ¡Mira cómo me estoy aplicando ya! Bueno…es que estoy un poco endrogá. Me he venido arriba de andar embalá daquí pállá por tus post. Porque en tu web sé cuando entro pero luego no quiero encontrar el freno para salir. Todos tus post son geniales. Y tu historia tremenda, emocionante y luminosa. Gracias otra vez.ResponderCancelar

    • Susana - Jajajajajaja, soy como un agujero negro interdimensional: ¡entras y te pierdes! Me encanta ver cómo te estás poniendo las pilas y, sobre todo, me encanta tenerte por aquí. ¡Un besote!ResponderCancelar

  • Caperu - Hola Susana! Te puedes creer que llevo un tiempo ya siguiéndote y todavía no conocía tu historia? Es extraño porque, al final, todos somos como “la vieja del visillo” y queremos saber de la persona. Pero tus posts, tu Instagram, tus fotos… me dejaban tan satisfecha, que no necesitaba más (y lo digo como un elogio). Sabes que cumpliste uno de mis sueños?? (porque he tenido unos pocos, no demasiados, pero uno de ellos era trabajar en publicidad). Y si ya antes me encantabas, ahora me rechiflas y te respeto aún más porque ser tan joven y llegar lejos en ese mundo, no es nada fácil y todavía más complicado debió ser dejarlo. Así que, aquí tienes una fan!ResponderCancelar

    • Susana - ¡No me extraña nada, Caperu! Muchas veces lo pienso: “tanto publicar en Instagram, pero nunca hablas de tu trabajo, la gente no sabrá ni que eres publicista”, jajajaja. ¡No sabes cómo me alegra tenerte por aquí! Un beso grande.ResponderCancelar

  • Karen - Hola Susana, he llegado aquí gracias a la referencia que hace Maider de ti en una de sus publicaciones, y sin duda no se ha equivocado, el storytelling es un tema en el que estoy profundizando, y tu lo has explicado muy bien en este post.

    Un saludo!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Karen! ¡Encantada de saludarte! Qué bueno que me hayas conocido a través de Maï, ¡le tengo muchísimo cariño! Bienvenida a este blog. ¡Me encantará volver a verte por aquí!ResponderCancelar

  • Carlos - Susana como estas soy de Venezuela te cuento que acabo de leerme tus post sobre Storytelling y ya eh venido aprendiendo sobre el tema y estoy encantado con Todo esto del Storytelling y más como tu lo has publicado llegue aca leyendo el blog de Maider Tomasena y quería saber si puedo contarte mi Historia asi le hechas un vistazo y me dices que te parece? Espero tu respuestaResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Carlos! Encantada de saludarte. Será un placer conocer tu historia, claro que sí. Lo único es que me pillas en plena avalancha de trabajo. En cuanto pueda te leo, pero no me tomes a mal si tardo un poco. ¡Están siendo días muy complicados! Por cierto, ¡bienvenido a mi blog! Un placer tenerte por aquí 🙂ResponderCancelar

  • Cómo mejorar la experiencia del cliente de tu tienda online » SusanaTorralbo - […] qué es esto del storytelling, te vendrá de perlas la trilogía que publiqué recientemente aquí, aquí y […]ResponderCancelar