email de bienvenida

 

Lo más importante que nos ha enseñado el cine es que desayunar en la cama es posible. Lo más importante que nos ha enseñado la vida real es que parecer un pollo en pepitoria después de desayunar en la cama también lo es. Porque uno empieza haciendo equilibrios con la taza, la bandeja, las tostadas y termina con más ingredientes encima que un ave de corral a la cazuela. Desayunar en la cama es sólo comparable a pasar un día de levante en la playa con todos los orificios de tu cuerpo apuntando al este. El peligro de taponamiento es más que evidente, sobre todo si tenemos en cuenta que la capacidad de la miga de pan para hacer masa es mucho mayor que la del grano de arena. De hecho, aunque se produjera una colisión cósmica mientras desayunas y tu cuerpo fuera encontrado millones de siglos después, más seco que el esparto, seguirías teniendo migas de pan.

Pero en asuntos del corazón, sobre todo al comienzo de una relación, los detalles puntúan mucho más que el sentido práctico de la vida y el blanco inmaculado de tus sábanas. Por eso, si a tu chati le da el siroco y decide plantarse en la habitación con media cocina haciendo equilibrio sobre una bandeja, tú ignoras el peligro de muerte por obstrucción de orificios aleatorios con miga de pan y te centras en lo importante: te quiere.

Los detalles hablan por nosotros y comunican de una forma sutil y a la vez efectiva. Es un error no dedicar parte de nuestro tiempo a cuidarlos. Este es el caso, por ejemplo, del email de bienvenida.

Lo veo muy a menudo cuando hago webs para mis clientes. El 99% quiere que le integre un formulario de suscripción y se preocupan mucho por el diseño del mismo. Quieren un banner atractivo, bien situado, con un mensaje potente que anime a los usuarios de la web a suscribirse… ¡Y hasta ahí todo perfecto! El problema es que se despreocupan del resto (¡y no será porque no les advierto!). Cuando un cliente potencial decide que va a dejar que entres regularmente en su bandeja de entrada y se suscribe, es importante cuidar esa relación. Ser respetuoso, no bombardear, ofrecer contenido de valor… son puntos que todos tenemos más o menos claros. Pero a menudo se nos escapa justo el primer detalle importante: el email de bienvenida.

¿Qué cosas debemos tener en cuenta?

 

1. Tener un email de bienvenida.

Porque en la mayoría de los casos brilla por su ausencia. Si no tienes la opción de crear un autoresponder, prueba a personalizar el email de confirmación de la suscripción que se envía de forma automática. Si usas Mailchimp, lo encontrarás en Listas > Seleccionas la lista que te interese > Signup forms > General forms > Forms and response emails > Confirmation thank you page y Final welcome email.

 

2. En la personalización está la clave.

Por eso, es importante incluir etiquetas para personalizar el nombre y poder dirigirte a cada suscriptor de forma individual. También es importante escribir en un tono cercano, que vaya en línea con la identidad de tu marca. Por ejemplo, en mi caso, he sustituido la frase por defecto “se ha completado tu suscripción” por la de “¡confeti para todos!”, mucho más en línea con mi forma habitual de expresarme.

 

3. ¿Y ahora qué?

Es lo primero que se va a preguntar alguien que se suscribe a tu newsletter. Ya se ha suscrito, pero ¿y ahora qué? ¿Cuándo recibirá el primer email? ¿Hay algo que pueda o deba hacer mientras tanto? ¿Qué puede esperar del hecho de haberse suscrito? Sería bueno que informaras a tu nuevo suscriptor sobre la periodicidad con la que recibirá emails, qué encontrará en ellos, qué apartados de tu web le pueden resultar útiles, cómo es tu comunidad de suscriptores, animarle a que interactúe… Vamos, lo que viene siendo una bienvenida de toda la vida. Es lo mismo que hacemos en el 1.0 cuando alguien llega por primera vez a un sitio.

 

4. ¿Te apetece tomar algo?

Y sí, esto también es algo que solemos hacer cuando ejercemos de anfitriones: ofrecer una bebida, un aperitivo, alguna cosa para agradecer la visita… A no ser que seas de la hermandad del puño o de los que aprovechan para sacar una bandeja con mantecados y polvorones de la Navidad del 89 que sólo pueden ingerirse con ayuda de cincel y martillo. Pero lo normal es ser cortés y dadivoso en la medida de nuestras posibilidades.

En el email de bienvenida, debemos hacer lo mismo. Puedes ofrecer un descargable, un descuento, e incluso una playlist… Es simplemente un detalle de bienvenida y ni siquiera es necesario usarlo para incentivar la suscripción, puedes ofrecerlo después. En mi caso, en ese email de bienvenida doy por sorpresa un descuento exclusivo que en ningún momento anuncio en mi web como reclamo para la suscripción. Pero esto ya depende de la estrategia y del negocio de cada uno, lo importante es que en cualquier caso seas agradecido y tengas un detalle extra con tus suscriptores, lo avises de antemano a modo de reclamo o no.

 

Venga, anímate, ¿qué te cuesta cuidar los detalles? Te aseguro que vas a tardar menos en esto que en exprimir un zumo y hacer unas tostadas. Y además, tendrás tus sábanas como una patena y a tus suscriptores la mar contentos. Y oye, contar con unos orificios libres de migas de pan y nada obstruidos es algo que se agradece mucho. ¡Son todo ventajas!

Para terminar de darte un empujoncito, te dejo tarea para estos días:

  • Revisa cómo es tu email de confirmación de suscripción.
  • Incluye una etiqueta para personalizar el nombre si aún no la tienes (puedes ver cómo se hace aquí).
  • Revisa el modo en que está redactado ese email. ¿Crees que es cálido y personal o más bien parece un mensaje automático, igual para todo el mundo?
  • Añade información útil en ese email: cada cuánto les escribirás, con qué motivo, qué posts que hayas escrito recientemente o qué apartados de tu web le pueden interesar…
  • Piensa en un detallito e inclúyelo (una ilustración, una playlist, un pequeño manual, un servicio o descuento exclusivo…).

 

Y ahora a practicar. ¡Hasta la semana que viene!

 

 

  • Anna - Muchas felicidades por esa cifra redonda que estás a punto de alcanzar. Te mereces eso y mucho más y yo espero estar aquí para verlo. El post, como siempre, brillante y desternillante. La intro es apoteósica, chiqilla.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Anna! La verdad es que no suelo echar mucha cuenta de los números, pero esta cifra me hace especial ilución. ¡Muac!ResponderCancelar

  • Laura - ¡Me ha encantado, lo que me he reido! Pienso ponerme manos a la obra a la de ya, muchas gracias por ponernos deberes tan claritos, así sí, jajajaja. Por cierto, muchas felicidades por tu cumpleaños, alegría de las redes :*ResponderCancelar

  • Mar - Por dios, qué risa con la miga de pan. Eres una genia, Susana.ResponderCancelar

  • Caperu - Susana! Mil gracias por compartir tu experiencia, en serio. Conforme iba leyendo el post se me iban ocurriendo cosas. Mira que no quería activar yo el tema del mail automático… De hecho ni siquiera sé si puedo, pero me has creado hasta ganas!ResponderCancelar

    • Susana - Te animo a que lo hagas. Siempre es bueno tener palabras de agradecimiento y un detalle con aquellos que dedican parte de nuestro tiempo a leerlo. Si lo haces, ya verás que no te arrepientes 😉ResponderCancelar

  • Silvia - ¡Gracias linda!

    Me has inspirado y movido a la acción. He rehecho la página de bienvenida, detallito incluído. http://www.silviaalegria.com/ya-terminamos

    Un beso grande!ResponderCancelar

    • Susana - Silvia, ¡te ha quedado genial! Me ha encantado ver in situ cómo has aplicado los consejos del email. ¡Un beso gigante!ResponderCancelar

  • Anastasia - Hola Susana! Como siempre me quedo encantada con tus palabras. 🙂 Muchas gracias! Soy una fiel seguidora tuya y estoy enamorada de las fotografías de tu blog. Seguro que ya te lo habían dicho, me gustaría saber que cámara usas y si es la misma para los videos y fotografías que haces? Muchas gracias por el precioso, útil e innovador contenido que compartes!!!!! 😀ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias, Anastasia! No hay nada que me guste más que saber que mis posts y mis fotos gustan. Es la mejor recompensa al trabajo que conllevan. Tanto para mis fotos como para mis video uso la misma cámara: una Nikon D600. ¡Un saludo!ResponderCancelar

cómo escribir más rápido

 

Que sí, que ya sé que tengo fama de gozar cosa bárbara esto de darle a las teclas. Líbreme el Señor de destruir un mito que yo misma he ayudado a edificar. Pero, qué queréis que os diga, si tengo que elegir entre estar mano sobre mano o mano sobre teclado, yo me quedo con la A. Tener un blog es genial y toda la pesca. Dicho esto, no os voy a negar que si tardamos una hora en vez de dos en escribir un post, eso que nos llevamos de gozo, disfrute y/o descanso sofalero para nuestro cuerpo.

Por eso, mientras me devanaba la quijotera y un poco las entrañas pensando qué podría contaros hoy que fuera útil cual jarrillo de lata, pensé en explicaros cómo haceros las ingles brasileñas en modo DIY sin esteticista ni viaje a Brasil a la vista. Y después pensé que era marzo, que el grajo aún vuela bajo y que hay jardines (simbólicos o literales) que es mejor no explorar. Así que, lectores de mis entretelas, que no os confundan mis idas de croqueta introductorias. Yo realmente quiero hablar sobre cómo escribir más rápido.

 

1. Be a cow, my friend.

Una vaca, una cabra, una oveja o lo que gustes. La cuestión es que rumies lo que vas a escribir porque esto permitirá que escribas tu post del tirón. ¿Cuál es la clave del buen escritor rumiador? Saber con antelación sobre qué vas a escribir. En mi caso, cada año preparo un calendario de contenido a 6 meses vista (después lo voy completando cada vez que tengo una idea nueva). Esto me permite ahorrar una barbaridad de tiempo por 2 motivos diferentes:

  • Por estar trabajando en bloques. El hecho de no tener que dedicar un rato cada semana a pensar sobre qué escribir (cuando realmente ya deberías estar escribiendo) te dará la vida, créeme.
  • Porque cuando ya sabes que dentro de x días tendrás que escribir sobre un tema, tu subconsciente empieza a trabajar por ti. Sin darte cuenta, te sorprenderás muchas veces dándole vueltas al asunto. Y cuando llegue el momento de escribir, prácticamente lo tendrás todo en la cabeza.

 

2. No revises, no leas lo que ya has escrito, no hagas correcciones hasta el final.

Imagina que tienes más hambre que la garrapata de un peluche. Entras en el primer restaurante que ves con la firme intención de comer el primer plato, el segundo, el postre y hasta la bandeja de la propina del tirón y sin respirar. Pero a cada bocado, el camarero te interrumpe para que le indiques si está bien de sal, si todo está en su punto, si sobra o falta algún ingrediente… Y va haciendo correcciones sobre la marcha. Antes del segundo plato se te habrá pasado el hambre y hasta las ganas de vivir.

Con la escritura sucede lo mismo: no sabotees tu creatividad con revisiones y correcciones continuas. Déjalas para el final, cuando hayas escrito hasta el último punto y ya no necesites mantener la inspiración a tu lado.

 

3. Ponte en modo creativo antes de escribir.

Lógicamente, en esto de escribir rápido, no sólo cuenta tener clara la información en tu cabeza y dejar que las palabras fluyan. La inspiración desempeña un papel muy importante. Cuanto más inspirados estemos en el momento de sentarnos a redactar, más rápido lo haremos. Eso es así aquí y en la China tropical. Lo malo es que no tenemos un interruptor para ponernos en modo creativo a nuestro antojo. Lo bueno es que, aunque no exista, podemos inventarlo. Te explico cómo:

  • Haz tareas en piloto automático. ¿Sabes que las mejores ideas siempre se me ocurren en la ducha? Lo tengo comprobadísimo. Cuando escribo posts justo después de ducharme tardo 3 veces menos. Y lo mismo me sucede con las campañas, los nombres de marca… Vamos, que como siga así voy a terminar más arrugada que la axila de una tortuga. Pero sé que no soy un caso aislado. Hay quien se inspira secándose el pelo, fregando los platos, planchando… Aprovechemos esa energía que generamos para sentarnos a escribir a continuación. Igual no es la hora más razonable del día, pero merece la pena hacerlo en ese momento porque vamos a ahorrar muchísimo tiempo.
  • Mueve tu cucu. La creatividad es un fenómeno integral que implica pensamientos, emociones, sensaciones, contextos e incluso posturas y movimientos corporales. De hecho, podemos potenciar nuestra creatividad haciendo algunos movimientos corporales que integren diferentes partes del cuerpo (cabeza, cuello, hombros, abdomen, brazos, manos, cintura, caderas, piernas y pies). Por eso, hacer estiramientos o bailar tu canción favorita como si no hubiera un mañana antes de sentarte a escribir son cosas que deberían esculpirse en las tablas de la ley de todo blogger que se precie. Y sí, eso otro que estás pensando también.

 

He aquí mis infalibles para escribir súper rápido y tener un post listo cada miércoles aunque mi casa se esté quemando, en mitad de una tormenta ciclónica o en lo que se cuecen los garbanzos. Voy a dejarte algunos deberes para que puedas hacer lo propio: a) elabora un calendario de contenido a 6 meses vista; b) encuentra una canción que haga que te muevas como las maracas de Machín; y c) fíjate en qué tarea cotidiana hace que tu cabecita fluya más y mejor.  Y no te vayas sin contarme en los comentarios cuál es la canción y la tarea que has elegido. ¡Seguro que me das ideas! Y quién sabe, igual entre todos generamos una onda creativa-energética tamaño industrial y nos fichan para la reposición de Bola de Dragón Z.

¡Hasta la semana que viene!

 

  • Lourdes - Destacaría tantas cosas de este post que no sé ni qué decirte, sólo que un día de estos se me van a saltar los empastes de lo que me río contigo. Eres muy crack, Susana, mucho.ResponderCancelar

  • Noe - Vi la foto esta mañana en Instagram y me dejó enamorada y ahora el post aún más. No sé qué me gustan más, si tus fotos o tus textos. Lo de la garrapata de peluche me ha llegado al alma, jajajja. Si tengo que elegir una canción que me pone las pilas no sabría con cual quedarme, creo que con alguna de Bruno Mars. Y yo donde más me concentro es en la peluquería, jajajaja.ResponderCancelar

  • Laura María - Hacer ganchillo y bailar Don’t stop me now, de Queen. No lo puedo hacer a la vez, pero bueno… El ganchillo hace que mi cabeza fluya, como tú dices. Y esa canción me pone de buen humor, así que probaré a hacerlo todo seguido la próxima vez que necesite ideas. Un post genial, Susana!!ResponderCancelar

  • imma - Genial el post. Yo me inspiro conduciendo del trabajo a casa y es muy difícil decir una canción concreta. Cualquier que tenga ritmo hace que mi cucu se dispare automáticamente, aunque llevo una temporadita que tengo enganchada la del inicio de Lalaland y empiezo a dar saltitos a lo swing cada vez que la escucho.ResponderCancelar

  • Carlos - Eres genial Susana.
    Gracias por tus escritos y sigue dandónos tus interesantes consejos.
    Están ayudando mucho a éste bisabuelo de 84 años.ResponderCancelar

  • ana.m.velandia - Me voy corriendo a completar mi lista de temas, que ya me estoy acercando peligrosamente al final… y si nos fichan para bola de dragón me pido hacer de dibujante ;PResponderCancelar

  • Tatiana - A mí se me ocurre todo, cuando me despierto y no puedo dormir a las cinco de la mañana. El problema es que, o me levanto y lo escribo en una nota, o a la mañana siguiente la musa se ha ido y mis ideas con ella.
    Muy interesante el post y muy de acuerdo contigo.
    http://www.treintamasdiez.comResponderCancelar

  • Paloma - Te conocí el otro día y devore varios de tu post, el de hoy me ha encantado! Súper ameno, gracioso, práctico… yo quiero escribir como tú!ResponderCancelar

  • Vivian - Un post genial! A mí se me ocurren siempre las mejores ideas en medio de la noche, mientras duermo, llega un momento que me despierto y veo la luz! Así que lo tengo genial 😉 Así que me voy a poner algo sesentero, a lo Rita Pavone, y a mover el cucu que voy!ResponderCancelar

  • Juana - Hola!!

    Como siempre enhorabuena por tu post, además de didáctica eres super divertida, vamos, un solete!

    Pues a mí hay varias canciones que me sirven a veces para soltar esos nervios, esas ganas de salir corriendo a la nevera o esa sensación de chincheta puesta encima de la silla que al final te lleva a la dispersión. Jungle drum de Emilíana Torrini me encanta desde la primera vez que la oí, Do you remember de Ane Brun, Dog days are over de Florence+The Machine, Pack up de Eliza Doolittle y últimamente Nobody but me de Michael Bublé. Casi te dejo una playlist!

    Y de tareas, suele ser la plancha, con la que desconecto o simplente poner algo de orden a la jungla que me rodeaResponderCancelar

  • Marta Gago - Me ha encantado.
    A mí la inspiración me suele venir trabajando sobre otra cosa y voy tomando notas en un cuaderno ; pero también me viene caminando. Cuando salgo a caminar todas las mañanas, organizo muchas ideas en la mente y me vienen nuevas ideas.
    No me gusta escribir los post de una vez, es decir, lo escribo sin revisar y al día siguiente lo cojo y le doy forma. Me gusta dejarlos reposar un día.

    En mi caso, como los artículos no son para mí ( espero hacerlo pronto) , sino para clientes suelo tener una labor de investigación a veces importante, lo que me lleva también su tiempo.

    Saludos!ResponderCancelar

  • delprado - Deberes! Toma ya, motivación al cubo! O sea… una canción como interruptor. Eso es genial. Pero estas son las horas y aún no la he decidido. Me estoy escaneando a ver qué cuerpo me quiero para escribir y antes saber a quién me dirijo y antes mi porqué y antes… Qué enzarce! Pero lo voy hilando eh… Y a mí apúntame en las de creatividad nocturna y despertares visionarios. Contarle a un amigo muy amigo, la ducha y fregar los cacharros también son ases en la manga 😉ResponderCancelar

  • Alex - ¡A lo kame kame ha! jajaja, perdona he leído Dragon Ball y tenía que soltar algo.

    Muy útil tu post, sin duda lo que más uso y más me funciona es el modo “automático”, más que nada para evitar que mi cabeza se apague y se le quiten las ganas de pensar y de querer escribir. Ayuda más que nada para eso para que no me entre la pareza. Pienso poner en práctica lo del escritor rumiador, igual así consigo que me cueste menos escribir.

    Un besete guapa.ResponderCancelar

  • Caperu - Susana!! A mí me pasa lo mismo, el momento más inspirador es la ducha y mientras me seco el pelo… No tengo ni idea de por qué es así. Será que darme calorcito en la sesera la estimula, yo que sé! Lo de bailar ya no lo tengo tan claro, pero cada época tengo canciones que me dan subidón (ahora estoy con el “For once in my life” versionado por Stevie Wonder. También me funciona muy bien para desestresarme cantar a voz en grito (pobres vecinos).
    Un abrazo!ResponderCancelar

cuando el estrés se hace crónico

 

Está el rinoceronte de Java, el tigre de las nieves y después estoy yo. Por ese orden. Todos en peligros de extinción. Ellos, por la caza furtiva y la invasión de su hábitat. Yo, por el uso y abuso de la jornada laboral. Por ser lo que se dice en mi tierra una mijita jartible. Lo que viene siendo pesada en grado superlativo.

Sí. Porque yo soy de las que dicen “estoy teniendo una racha de mucho trabajo” durante un año seguido, sin detectar que la frase está al borde de desintegrarse en el aire de tanto usarla. Y es que una racha no es un año ni dos; es un mes a lo sumo. Y cuando se sobrepasa, ya no estamos hablando de un simple periodo de estrés normal, sino de estrés crónico.

Pero, ojo, que esto no me pasa sólo a mí. Que aquí quien más y quien menos se está consumiendo como una velita a golpe de jornada laboral extralarga. Cada vez que hablo con un autónomo es como si me hubiera metido en un bucle espacio-temporal. La conversación es exactamente la misma con independencia de la identidad del interlocutor. Siempre. Todos estamos un poco estresados justo ahora, en este preciso momento. Entendiéndose por “ahora” ese periodo de tiempo insondable que va desde el instante en que nos dimos de alta hasta el día del juicio final. Un presente continuo como un templo.

Va siendo hora de admitirlo. Vamos a quitarle el carácter extraordinario a esta situación y a vestirla de calle. Porque cuando la tratamos como un fuego que hay que apagar, como una etapa de la que vamos a salir pronto haciendo horas extras, vivimos en un sobresfuerzo permanente, en un estrés perpetuo, en un soñar siempre con un mañana que nunca llega, en el que al fin tendremos un horario normal. Y mientras tanto, la vida pasa.

¿La solución? Sólo hay 2 caminos:

A) Quitar el carácter excepcional a la situación y afrontarla dentro de una jornada de trabajo normal, de 8 horas. Esto implica asumir que siempre tendremos una larga lista de pendientes y aprender a vivir con ella, como una mala suegra, sabiendo que esta ahí, oculta en la penumbra del pasillo, lista para encaramarse a nuestras chepas en cualquier momento.

B) Tomar decisiones drásticas e inmediatas sobre el volumen o las características de los proyectos que vamos a coger en adelante y mantenernos firmes y decididos como los pechos de Sabrina en la Nochevieja del 87.

No hay más. A ó B. No hay soluciones intermedias que no impliquen un poco de autoengaño y mucho de volver a lo mismo de siempre. Yo opté por la opción B hace muchos meses y aunque no pude ser 100% drástica porque tenía una lista de espera inmensa, ahora que ya queda poco para ver la luz al final del túnel sé que no me equivoqué. Es más, ojalá hubiera tomado la misma decisión un año antes. Hoy estaría escribiendo este post a ritmo de conga y hasta habría tenido tiempo de hacerme un eyeliner perfecto sin apuñalarme un ojo.

En resumen, si leyéndome acabas de darte cuenta de que llevas un año repitiendo que estás pasando por una racha de estrés, llámame loca, pero igual deberías tomar medidas. Que en la penumbra del pasillo, en compañía de las suegras se serie Z,  habitan otros seres del mal como los infartitos, las úlceras, las migrañas y en general la falta de gozo y disfrute.  ¡No tentemos a la suerte! Así que piensa: ¿qué vas a hacer? ¿A ó B? ¡Y cuéntamelo en los comentarios!

 

¡Hasta la semana que viene!

 

 

  • Verónica - Y voy leyendo y cada párrafo me siento más identificada . Vamos a por la opción B . Susana nos alegras la semana y nos abres los ojos!ResponderCancelar

  • Anita - Eres una fenomena. Me atrapas siempre desde la primera línea. Llevo un rato leyendo sin parar todos tus posts y a cada cual más genial. Aquí tienes una lectora entregada nueva, aunque aún no sepa si la a o la bResponderCancelar

  • ana.m.velandia - Desde que algún ser del mal me dio un sustito opté por la opción A, pero sigo sin manerjarla porque creo que si no la acompañas de cierta dosis de B no sirve de mucho, como dices la lista acecha y se sube a la chepa en cuanto te descuidas… así que estoy dando mis primeros pasitos en el B…. espero aprender a tiempo de esquivar a los seres de serie Z y mientras porfa sigue compartiendo tus avances!ResponderCancelar

  • María - Un año? Yo llevo así 2 y medio. Leo tu post y se me hace un nudo en el estómago y las lágrimas se empujan a la puerta de mis lagrimales cual churumbeles en la fila (?) de salida al recreo…

    Ojalá pudiera optar por la B, lo tengo más que decidido, pero mira que resulta difícil, oiga! Pero lo intentaré, como hacer yoga a diario, cada día un ratito.

    Un besazo!!!ResponderCancelar

    • juani - María, no te lo pienses y hazlo. Tiene consecuencias a veces no muy buenas, pero mejor eso que tu salud.ResponderCancelar

  • Beatriz - Para mi fue una mezcla de A y B. Por un lado me doy temporadas de margen para refrescarme mentalmente (yo lo llamo “vacaciones creativas” porque descansas de lo que te poner nerviosa pero sigues haciendo otras cosas productivas para el negocio). Por otro, decidí centrarme en un publico màs pequeñito y selecto de tal forma que comencé a trabajar menos pero en productos de mucha más calidad. El feedback ha sido increible y, por si fuera poco además, estoy mucho más feliz y centrada, y eso creo que también se va reflejando en todo lo que haces. Lo bueno se retroalimenta a sí mismo!

    Me costó casi seis años parar y darme cuenta de que mi pico de trabajo se reía en la Misma jeta del Everest, pero lo conseguí y sí, ojala lo hubiera sabido un año antes. O dos, o tres…

    Un besín Susana, me encanta leerte cada miércoles!ResponderCancelar

  • Ursulady - Más razón que un santo! Yo también soy una mijita jartible o como dice mi madre, un culo inquieto.
    Mi época va por los dos años y medio y no soy autónoma pero cuando termino la jornada laboral me encierro en mi mini actual proyecto de bloggerismo, ósea que al caso no desconecto el cerebro nada más que cuando empiezo a roncar. Consultaré con la almohada que opción vamos a tomar!
    ¡Ánimo! 🙂ResponderCancelar

  • juani - Tal cual has contado, cada punto y cada coma. Yo no he pasado sólo un año, han sido bastantes más hasta que me dí cuenta, o mejor dicho mi salud me avisó. Lo pagué caro muy caro. Un besito guapa.ResponderCancelar

  • Sara - Pues en pro de mi salud mental al final he optado por la “B”. Aunque sean proyectos más rentables que otros que hago, la verdad es que esos otros me satisfacen mucho más y no acaban con mis nervios. Como tú no he podido ser radical ya que tengo cosas pendientes, pero estoy decidida a no aceptar proyectos con cierto tipo de características y con los que acabo loker perdida. ¡Un abrazo grande!ResponderCancelar

  • Sonia - No sé si me gustan más tus fotos, tus textos o tus consejos! Lo ideal sería combinar A y B y no sólo siendo autónoma. Pero puestos a escoger tienes razón en coger el plan B. Ser selectivo es importante. Si trabajas 8 horas pero lo que haces no te motiva, es mortal. Y más tu, estoy segura que vas a atraer muchos proyectos preciosos! Un beso enormeResponderCancelar

  • Marta - En primer lugar, cómo me gusta leerte!
    Lo de autónoma 8 horas es complicado, porque el estar en casa y no consultar el correo, organizar la agenda, preparar documentación…Lo sigues haciendo. Sentarse a las 10 en el sofá es un logro, si lo hago me siento culpable…Para mi no es solo pensar que tengo mucho trabajo pendiente, sino que no estoy produciendo y me siento culpable, es como si estuvieras perdiendo el tiempo.
    Sí he conseguido, que a no ser por fuerza mayor al menos mitad del sábado y domingo no encender ordenador, pero si estás en casa, hay veces que lo haces.
    La opción B es la que estoy intentando tomar. Antes lo aceptaba todo porque no podía rechazar el dinero ( pensaba) y además, presupuestos bajísimos que me creaban mucho estrés y al final, no eran rentables.
    Un besoResponderCancelar

  • delprado - Recordaré tu plan A y tu plan B allá donde cualquier jornada laboral que atente con “apuñalarme un ojo con el eyeliner”, “lavarme los dientes con body milk”, “no tener los bajos pa´farolillos” o no me deje tiempo de leer tus post tome posesión de mi calendario y de mi vida. Punto. Gracias!ResponderCancelar

  • Silvia - Creo que voy a optar por las dos opciones porque últimamente tengo una ansiedad que ni la de un yonki en Proyecto Hombre. Una semana más, GRACIAS.ResponderCancelar

storytelling3_blog

 

Lo sé. Ha sido leer la palabra storytelling e invadirte un carrusel de emociones muy rándom: ora éxtasis, ora gratitud, ora venganza… Es lo que tienen los palabros, sobre todo los que se ponen de moda, que nos seducen y nos confunden a la par. Pero eso es porque te pierden las prisas y no recuerdas que el término de marras es un viejo amigo de este blog y que ya hablamos de él acá y acullá. De hecho, hemos intimido tanto que ya sólo me falta ponerle un pisito. Y como no tengo el bolsillo para fiestas (o lo que vienen siendo los bajos de mi cuerpo para farolillos), quiero dar por terminado nuestro idilio con el post de hoy. Un broche en toda regla a la trilogía de storytelling para novatos.

¿Pero qué queda por contar después de haber dedicado 2 posts enteritos a este asunto? Hagamos memoria: en el primero te expliqué por qué aplicar está técnica y qué usos específicos podrías darle; y en el segundo te hablé sobre cómo contar tu historia de marca. Hoy quiero ir un paso más allá y contarte en qué está derivando esto del storytelling para que puedas llevarlo al terreno más práctico. Atención, porque 2 nuevos palabros se aproximan galopando a lo loco y agitando sus crines al viento. Se llaman storydoing y storyliving.

 

Storydoing

Esto es lo que de toda la vida se ha conocido como pasar a la acción. Ya no sólo voy a contar mi historia de marca y mis valores. Voy a  crear algo para que mi público pueda probar el principal valor mi marca.

Lo verás más claro con este ejemplo. Cuando te menciono a la marca “Volvo”, con toda probabilidad en tu cabeza resuena la palabra seguridad, ¿verdad? Durante años hemos escuchado que un Volvo es el coche más seguro que existe. Es el principal valor y así nos lo han ido transmitiendo. Pero dando un paso más allá, hace un par de años esta marca se propuso hacer algo que lo dejara aún más claro. Volvo lanzó una pintura en spray, llamada ‘Life Paint’, altamente reflectante, que no se percibe a la luz del día, pero que brilla intensamente en la oscuridad al recibir la luz de un foco, convirtiendo al ciclista en algo muy visible.

 

 

¿Ves de qué se trata? Creamos algo nuevo, algo que no es nuestro producto, algo que simplemente pone de relieve nuestro valor principal de marca y permite que nuestro público lo asimile mucho mejor porque no sólo se lo estamos contando: lo pueden probar. Con el storydoing, lo que te traslado es que, como marca, te escucho, me importas y voy a hacer algo que te ayude a ti y que apoye a mis valores, aunque no esté relacionado al 100% con mi producto o servicio.

Al final lo que perseguimos es implicar al cliente en la propia narración y conseguir que participe en ella activamente.

 

Storyliving

¿Pero sabes cuáles son las mejores historias? Las más memorables, las que mejor recordamos no son aquellas que nos cuentan, sino aquellas que vivimos. Si me cuentas una historia voy a sentirme más conectada a ti, pero si la vivo contigo voy a crear un vínculo duro e inquebrantable como un bocadillo de hormigón.

Por eso, el storyliving se centra en crear una experiencia que pueda vivirse en primera persona. Y es que no hay mejor historia que contar que aquella de la que formo parte.

¿Cómo están enfocando las marcas el storyliving? De 2 formas: a través de los eventos y de la realidad virtual. Muy atentos a esto último porque aunque suene la mar de futurista es una de las tendencias de comunicación que más fuerte están pegando en 2017.

Pero vamos a centrarnos en algo que seguro que te resulta más familiar. Si yo te digo Lucía Be, ¿qué frase se te viene a la cabeza? Quizás unas cuantas, porque Lucía tiene talento natural para la creación de claims y eslóganes (esta humilde publicista aficionada a las palabras se declara muy admiradora). Pero seguro que hay una que se impone con más fuerza. ¡Sí, exacto! La vida es una verbena. Una frase que concentra todo el universo simbólico y los valores de la marca como ninguna otra, combinando lo festivo y lo cotidiano. Porque no es una fiesta cualquiera: es una verbena.

Dicho esto, un caso claro de storyliving sería que Lucía Be organizara una verbena para que tú, como público de la marca, pudieras vivirla en primera persona. No verla, sino experimentarla a lo grande en tus carnes morenas. ¿A que así entiendes mejor el concepto?

 

Hala, pues ahora que eres experto nivel master del universo, ya puedes lanzarte de cabeza o al trote cochinero a experimentar con ambas cosas. Por mi parte, aquí termina este idilio sólo a la altura de grandes trilogías de la historia como Agárralo como puedas o Resacón en Las Vegas. Eso sí, relación formal no, pero un donde hubo fuego quedan cenizas no puedo asegurar que no se dé dentro de un tiempo. ¡Ya se verá, que a mí las despedidas me cuestan un rato!

 

Y como tampoco quiero despedirme de ti (aunque solo sea hasta el próximo miércoles), déjame lanzarte una pregunta para seguir de charleta en los comentarios: ¿a qué le ves más posibilidades en tu proyecto, al storydoing o al storytelling? Y otra más: ¿Nutella o Nocilla? 

 

¡Hasta la semana que viene!

 

  • Ana - Nutella sin lugar a dudas jajajajaja. Hoy me has revuelto mucho la cabeza y aquí me tienes venga a pensar como hacer un storyliving y liarla un poco. Eres muy crack!ResponderCancelar

  • Lourdes - Yo también soy mas de Nutella y eso que intento resistirme. Aun no se si soy de storydoing o storyliving, pero lo que sí sé es que me has dado un montón de ideas y que aunque aun no sé qué, algo haré.ResponderCancelar

  • Carolina Ruiz - Yo soy de las que piensan que para qué elegir cuando se puede tener todo. Y eso mismo me lo aplico al chocolate y a tus posts. No sabría con aul quedarme, yo lo quiero todo. Que tengas un feliz día, tú también, Susana,ResponderCancelar

  • Ana - Ay, reina mora!! Con mi talón de Aquiles has venido a dar, Nutela, Nocilla, crema de cacao marca blanca…si es chocolate a mi me valen todos y soy incapaz de decir no.

    En cuanto a los storys, desde que asistí a aquella merienda sevillana en la que nos hablaste de todo esto (y de mucho más) vengo intentando ponerlo en práctica. Ya me dirás si progreso adecuadamente jejejeje.

    PDT: y tú? eres más de los donuts clásicos o te has rendido a los pantera rosa? 😛ResponderCancelar

  • delPrado - Mi buena Susana con estos ejemplos tan sabrosones me has encandilao a querer darme toditatoa al storyliving y al storydoing. A Lucía Be no me la pierdo a diario (juega en la división Nutella-Nocilla y una vez que la pruebas es difícil quitarse) pero el vídeo no lo conocía y es un bombonazo! Gracias!ResponderCancelar

  • Paula - Nutella, always!!!

    Y aunque ya conocía el storytelling, las dos nuevas tendencias me han dejado muy loca. No sé a qué le veo más futuro, pero el concepto lo entiendo, que es lo que cuenta!ResponderCancelar

  • Silvia - Nocilla siempre 😉ResponderCancelar

  • Cómo mejorar la experiencia del cliente de tu tienda online » SusanaTorralbo - […] Involucremos al cliente con nuestro storytelling. Cada uno de los pasos anteriores, deben estar perfectamente orquestados con los valores y la historia de la marca. Si aún no sabes qué es esto del storytelling, te vendrá de perlas la trilogía que publiqué recientemente aquí, aquí y aquí. […]ResponderCancelar

2 públicos objetivo diferentes

 

Llámame clásica. O desfasada. O vintage. Pero yo soy monógama de toda la vida de Dios. La poligamia no está hecha para mí por muchas chiribitas que me salgan de las pupilas cuando Brad Pitt o el maromo de turno asoma muslamen, pechera o lo que se tercie al otro lado de la pantalla. ¿Cuestión de romanticismo? No, más bien insuficiencia neuronal. Soy consciente de mis limitaciones. Si en estados avanzados de una relación puedo tardar una semana en apreciar que mi pareja se ha afeitado, ha cambiado de gafas o ha sido devorado y suplantado por un tiranosaurio rex… ¿cómo podría mantener ese nivel de suspicacia y detallismo con una segunda pareja?

Lo mismo me sucede cuando traslado este problema a otros campos. Por ejemplo, en el mundo de los negocios, la poligamia se me antoja harto complicada. Dirigirte a 2 públicos objetivos diferentes sin que te dé un síncope no es tarea fácil. Aún así, soy consciente de que hay casos en los que no queda otra. Por eso, hoy quiero contarte qué hacer cuando tienes targets diferentes.

No es lo ideal. Sobre todo cuando no cuentas con medios económicos o el tiempo necesario para gestionarlo bien, pero es una situación que se da muy a menudo. Por ejemplo, a muchos de mis clientes fotógrafos les sucede que, por un lado, prestan sus servicios a particulares, pero también quieren ofrecer formación a fotógrafos. Otros compaginan la fotografía social con la corporativa. Otros hacen bodas, pero también recién nacidos… Y fuera del sector de la fotografía, ni te cuento… En resumen, hay muchos negocios que quieren ofrecer servicios que van dirigidos a públicos muy diferentes, con necesidades y perfiles muy distintos. ¿Cómo se gestiona la comunicación en estos casos? ¿Todo bajo la misma marca? ¿Marcas diferentes? ¿Misma web para todo? ¿Webs diferentes? ¿Y qué hay de las redes sociales?

Un servicio tiene más importancia que el otro

Antes de tomar una decisión, es muy importante que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿tienen esos dos servicios dirigidos a públicos diferentes la misma importancia dentro de nuestro negocio? A menudo me encuentro con situaciones como estas:

No quieres cerrarte ninguna puerta y, aprovechando que vas a lanzarte, has hecho una lista de todo lo que podrías ofrecer más larga que la infancia de Heidi. Se trata de servicios secundarios que ofreces sólo porque no tienes la certeza de que con el principal puedas ganarte la vida al 100%.

-Llevas un buen tiempo con tu servicio principal y te ha ido bien. Ahora que ya estás posicionado como experto en la materia, te gustaría ampliar el campo ofreciendo cursos o talleres de formación de forma puntual.

Ambos casos son similares: servicios ofrecidos por un mismo profesional (dirigidos a públicos diferentes), que no tienen la misma importancia. En el primer caso, al no ser una marca asentada, lo recomendable sería centrarse en la actividad principal, es decir, dirigirse a un sólo público objetivo. Esos trabajos secundarios o adicionales nos van a salir de todos modos aunque no lo indiquemos en nuestra web por la misma inercia del trabajo y las relaciones que vamos establecimiento. Si quieres mezclarlo todo en tu web y tus redes, lo único que conseguirás será liar a tus clientes potenciales y tardar más en posicionarte.

En el segundo caso, dado que tu público objetivo principal ya te conoce y estás bien posicionado, puedes reflejar este servicio secundario (dirigido a un perfil diferente) en tu web (intentando que tenga menos peso visual que el resto) y hacer una pequeña campaña para informar sobre esto en tus redes de siempre. Pero insisto en que es importante que este segundo servicio tenga menos importancia dentro de tu negocio y se desarrolle de forma puntual.

Ambos servicios tienen la misma importancia

Cuando queremos darle la misma importancia a servicios destinados a públicos diferentes, lo ideal es crear 2 proyectos independientes: 2 marcas paralelas (o 2 submarcas bajo una misma identidad paraguas), con 2 webs diferentes y redes sociales separadas. Veamos un ejemplo:

Seguro que conoces la empresa de paquetería Packlink.es. Si entras en su web, verás, que en principio, se dirige al cliente particular. Pero si te fijas, arriba a la derecha hay un mensaje que dice: “¿Tienes una empresa? Prueba Packlink PRO”. Al hacer click en ese enlace, se nos abre una nueva web, independiente, en la que tanto textos como fotos están 100% orientados a empresas y profesionales autónomos. Aunque parte de una misma identidad paraguas, con rasgos comunes (el nombre de marca es una variante del principal, el mismo tono de azul, un eslogan que en ambos casos nos transmite un proceso sencillo y sin complicaciones), han desarrollado una marca paralela con una plataforma propia. De este modo, pueden adaptar el estilo de su comunicación al perfil de cada cliente para ser más efectivos. También pueden trabajar más específicamente su SEO para posicionarse mejor en Google.

¿Pero qué hacemos si el bolsillo no nos da para todo y no podemos renunciar a uno de los dos servicios? ¿Qué hacemos cuando ambos tienen la misma importancia? ¿No existe otra opción?

Sin ser la situación ideal, en este caso te recomiendo:

  1. Evita que tu público termine más liado que el moño de Rapunzel. Presenta la información en tu web lo más estructurada posible. Tienes que intentar que se entienda al primer golpe de vista a quién va dirigido qué. Y después repítelo hasta la saciedad en apartados como el Sobre mí, Trabaja conmigo, en tus redes… No esperes que el mensaje cale a la primera. ¡Te lo tendrás que currar mucho más que los demás!
  2. Busca un buen hilo conductor que una ambos servicios y haga que tengan mucho sentido juntos.
  3. Si tu negocio eres tú, trabaja tu marca personal hasta decir basta. No hay mejor hilo conductor que tú mismo. Cuando dejas que tu público te conozca bien, sepa cuáles son tus habilidades y puntos fuertes, el puzzle de tus servicios será más sencillo de montar. Por ejemplo, si yo no hubiera contado 20.800 veces que además de publicista, soy filóloga y no me hubiera empeñado incluso en publicar microrrelatos en mis redes, no habría conseguido vender ni un sólo ebook porque todo el mundo me asociaba con el desarrollo de páginas web.

Lo sé. Es un tema complejo. Lo de tener más de un maromo no es para todo el mundo. Por eso, la próxima vez que veas un torso marmóleo con más bultos que un cartón de huevos y la palabra poligamia asome a tu mente, piénsalo bien. Espero que te acuerdes de este post, luminoso cual día de feria. 

 

¡Hasta la semana que viene!

 

 

  • Lourdes - Más claro que el agua. Muchas gracias por este post, Susana. Es una duda que siempre he tenido.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias a ti, Lourdes, por ser mi lectora number one! Me alegra mucho que te haya ayudado el post de hoy. ¡Un beso grande!ResponderCancelar

  • Mar - Wow! Menudo post te has marcado, jamía. Mira que eres crack que a veces hasta pienso que me lees la mente. Como siempre, me has ayudado a aclararme muchísimo con esto. Feliz miércoles para ti también (me encantan tus newsletter).ResponderCancelar

    • Susana - Un poco más y lo encuaderno en formato enciclopedia, jajajaja. Se me va la mano con el teclado, lo sé, lo sé. Pero me alegra infinito saber que te ha servido de ayuda. ¡Un beso!ResponderCancelar

  • Elena - Me voy a pedir tu ebook para mi cumpleaños, le tengo unas ganas… Y es que el miércoles se está convirtiendo en mi día favorito gracias a tus post 🙂ResponderCancelar

    • Susana - ¡Jolín, Elena! No sabes la ilusión que me acaba de hacer leerte. ¡Un beso grande!ResponderCancelar

  • Tania - Siempre arrojando luz Susana! Tengo este dilema casi a diario últimamente! Lo he leído como 3 veces! jaja. Mil gracias! <3ResponderCancelar

  • Ana - Susana, muchas gracias por el post. Justo lo que a mí me pasa, que no sé muy bien hacia dónde enfocar mi público porque tengo de dos tipos, como les pasa a los fotógrafos… Enhorabuena por tu blog, me gusta muchísimo, tanto visualmente como tu forma de escribir.ResponderCancelar

  • Mercedes - Genial Susana, muchas gracias por tu post tan claro y facil de entender. Las que somos multifaceticas a veces nos cuesta enfocarnos en un servicio solo, y como nos encanta todo es dificil focalizar en una sola cosa, pero sé que es necesario para no liar al personal más de la cuenta. 🙂 gracias.ResponderCancelar

  • delPrado - Ay madre… Soy polígama y yo sin saberlo… ¡Y que me va a llevar a un pantanal sin norte!!!… ¡Ay no! Yo esto me lo tengo que mirar despacito y aplicar tratamiento urgente. ¡Gracias por ponerle luz a los baches y señalización y sujerencias de desvío antes de despeños en el camino emprendedor!ResponderCancelar

  • Elisa - Bravooooooo Bravooooooo Bravooooooo
    Tu no eres filóloga, tu tienes una gracia para escribir que no se aprende en ninguna universidad Jajjaja
    Que clarito me lo has dejado hija, así que yo mi argentino y ya!!!!
    ResponderCancelar