Sé fiel a tu marca
Cuando iniciamos un nuevo proyecto todos nos enfrentamos con ilusión al nombre que le vamos a dar e incluso al diseño del logotipo. Pero también lo hacemos con prisa. Queremos estar operativos cuanto antes y eso hace que nos saltemos muchos pasos y tomemos decisiones a la ligera sobre nuestra identidad corporativa que más tarde arrastraremos como un lastre. Por ejemplo, una de esos pasos que nos saltamos es el de probar cómo queda nuestro nuevo logo sobre diversos soportes antes de elegirlo como definitivo. Puede que nuestro logo, por sí solo, funcione genial, pero después sea increíblemente difícil de adaptar a tarjetas, folletos, etc. Otro error muy frecuente relacionado con lo anterior es ir diseñando todos nuestros elementos corporativos a medida que nos van haciendo falta, es decir, a salto de mata y sin un criterio unificador. Por ejemplo, una vez que tenemos nuestro logo, nos damos cuenta de que necesitamos unas tarjetas. Vamos a la imprenta de Pepito, que allí las hacen muy baratas, nos llevamos nuestro logo y nuestros datos y el mismo Pepito nos hace un diseño low-cost en tiempo récord. ¡Genial Ya tenemos tarjetas! Nuestro proyecto sigue avanzando y pronto necesitamos un blog o una