Superman se ha hecho una casita en el campo y se dedica al cultivo del tomate cherry. El Capitán América ha construido una antena parabólica con su escudo y está muy a tope con la champions league de ping pong del sureste asiático. Wonder Woman anda volcadísima en el estudio de los hábitos y costumbres de la rana campestre común. Y bueno, a mí no me gusta hablar, pero se dice, se comenta que Thor anda metido en un lío de faldas y que ha perdido la cabeza y hasta el martillo. Vamos, que los clásicos se nos han venido abajo. Claro, que también es normal. Como ahora cualquiera puede tener superpoderes…

¿Cómo? ¿Que aún no lo sabes? Dale al play ipso facto, que te lo explico en un momentito:

 

Si tienes algún poder oculto al que hayas llegado por estos medios y que se me haya olvidado incluir en el video, cuéntamelo aquí debajo, en los comentarios. ¡Que igual lo tenemos todos y estamos aquí tan panchos! Y si te ha gustado el video, recuerda que me ayudas enormemente compartiéndolo. ¿He dicho enormemente? Quería decir colosalmente, infinitamente y todos los adverbios de cantidad extrema habidos y por haber en el diccionario. ¡Es tan fácil dar un poco de amorcete con un sólo click!
¡Nos vemos la semana que viene, superhéroes!
  • Norexabet Gomes - ¿Una cuota justa de autónomos? Igual te has pasado un poquito Susana, si eso es lo que nos ha convertido en superhéroes, gracias a ellos dormimos menos, trabajamos los fines de semana, podemos hacer mucha cosas a la vez: comemos, hablamos por el móvil​ y respondemos un email ¿tú sabes lo que es eso? Madre mía te has pasado, de crack por supuesto ResponderCancelar

    • Susana - Me he pasado, me he pasado… Con lo que cuesta conseguir estos superpoderes, ¡mira que querer ser una persona normal! Jajajajaja. ¡Muchas gracias, guapa!ResponderCancelar

  • Marta - Desde luego no se os puede calificar como personas “normales”. Te sales Susana!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias, Marta! Jajajaja, yo también pienso que esta resistencia a meterse en la cama (por la noche para descansar o cuando enfermamos) no es muy normal 😉 Un besazo!ResponderCancelar

  • Marta - Genial post como siempre Susana, es mejor tomárselo con ironía y humor porque no nos queda otra que vivir con ello, por lo menos hasta que a alguien se le encienda la bombillita y vea que no hay por donde cogerlo…

    Me da mi que a nuestro gobierno ya se le ve demasiado el plumero de que lo único que quieren es que trabajemos todos para las multinacionales en lugar de tener nuestro propio negocio… no?

    En fin, paciencia y a seguir soñando con que esto algún día cambiará!

    Un beso enorme!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Exacto! Me da a mí que nuestro gobierno actual tiene la bombilla muy fundida. Pero habrá que seguir intentándolo… ¡Un besazo!ResponderCancelar

  • Sandra - ¡Me ha encantado el video Susana! Por supuesto de acuerdo en todo lo que dices. Un beso.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Sandra! Ojalá entre todos consigamos darle voz a este tema y que poco a poco cambien las cosas.ResponderCancelar

  • Vanessa - ¡Qué bueno! No he parado de reir desde el inicio hasta el final del video, genial como siempre! Muchas gracias bonita por este contenido tan guay! jajajajResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Vanessa! Mira por dónde al final hemos terminado charlando de lo bueno de emprender… ¡Que vivan los Skypes terapeúticos! JajajajaResponderCancelar

  • Valentina - Madre mia Susana! Te has salido con este video!!! Me has hecho reír pero también te confieso que me has dado un poco de miedo. Cuando de yo este paso, me arrepentiré? Ay madreee!!!

    Un abrazo preciosaResponderCancelar

    • Susana - No te arrepentirás por que serás dueña de tu propio negocio y trabajarás por algo que es tuyo. ¡Eso es altamente gratificante! Pero tu animadversión hacia la clase política crecerá a marchas forzadas 😉ResponderCancelar

  • Jennifer - Jajajajaja morí de risa con el video
    Yo le sumó el poder de charlar con mi gata (porque todo el día se la pasa maullando y si le respondo más) sin distraerme y jugar con los perros con una mano mientras la otra se queda en el computador trabajando jiji
    Un abrazoResponderCancelar

  • Caperu - Ole ole y ole!! Pero qué gracia y salero tienes Susana!! Me ha gustado un montón! Un cameo con soylaforte por favor. Puede ser la bomba!! Por cierto, el hogar tiene muy buena pinta! Ya lo has encontrado!! Un abrazo!ResponderCancelar

  • Judith - Ayyy Perdón no quería reír tanto… Que igual nos ponen una cuota extra en el IVA Trimestral por intentar ser “normales” y reírnos de nosotros mismos…
    Eres la pera limonera.
    Muchas Gracias por tu postResponderCancelar

  • Sandra Rojo - Ay Susana! Menos mal que vienes a hacernos la vida (y el pago de la cuota) más divertidos!
    He enviado el video a mi family que hay unos cuantos autónomos, así nos consolamos unos a otros!!!

    Un beso bonica y feliz día!ResponderCancelar

  • mariló - me parto…. eres genial chica!!!
    menos mal que nos queda el sentido del humor…..que nos dure mucho!!!ResponderCancelar

Cómo mejorar la experiencia del cliente de tu tienda online

 

Ha sido como comer polvorones en el desierto. Preparar este post me ha costado mucho más de lo que imaginaba y por el camino he visto secarse mi sesera, mi creatividad y hasta mi flor. Cuando allá por septiembre preparaba el calendario editorial de este curso blogueril, ahíta de gazpacho (y optimismo, por lo que se ve), escribir sobre la experiencia del cliente en tiendas online me pareció una idea de las de aplaudirme a mí misma. Siete meses después me doy cuenta de que estaba insolada y lela. Debería haberme aplaudido bien fuerte, pero dejando mi cabeza en medio, entre palma y palma.

No les engaño, señores. Ha sido una tarea ardua. Sobre este tema no sólo se ha escrito muy poco, sino que todas las novedades jugosas que han ido surgiendo en los últimos años son aún prohibitivas para el bolsillo de emprendedores y pequeños negocios. Y si algo tengo muy presente cuando escribo mis posts es que todo pueda llevarse a la práctica de inmediato, sin un gran desembolso económico. Peeeeeero ¡yo no me rindo fácilmente! Y con paciencia y muchas horas de darle a la empanadilla, he conseguido separar el grano del trigo y escribir algo útil e implementable para todas las economías.

 

Empecemos repasando lo obvio (que a veces se nos olvida)

No podemos pensar en formas depuradas de mejorar la experiencia del clientes, sin antes habernos asegurado de que:

a) Nuestra tienda carga a la velocidad del rayo.

b) El cliente puede localizar fácilmente los productos. Esto no sólo implica tener un buscador potente y funcional, sino unas categorías muy establecidas y jerarquizadas. Lo ideal es tener pocas categorías principales y jugar con las subcategorías.

c) La versión móvil de nuestra tienda es canalita en rama. ¿Sabes que en la actualidad ya se visitan más webs desde móviles que desde ordenadores?

d) El diseño es atractivo a la par que intuitivo.

e) Ofrecemos facilidades para la compra: diversos métodos de pago y posibilidad de devolución.

f) La tienda es segura para comprar (lo de dar los datos de la tarjeta nos sigue poniendo un poco nerviosetes, así que es importante percibir que estamos comprando en un entorno seguro).

 

¿Qué están haciendo los grandes?

Aquí viene la parte en la que nos sentimos pobres como ratas y nos crecen los colmillos. Pero seamos optimistas, señores, que con salud y un poco de imaginación se pueden hacer muchas cosas. ¿Para qué queremos ser Louis Vuitton cuando podemos comer croquetas caseras? Eso sí, siempre es bueno saber qué están haciendo los grandes porque tarde o temprano los precios de lo que hoy es tecnología punta se terminarán democratizando y podremos hacer lo mismo. Más tarde que ellos y adaptado a nuestras posibilidades, pero lo haremos.

Resumiendo, los grandes se están centrando en la personalización de la experiencia del cliente a través de varios frentes:

Integración del online y el offline. Con dispositivos que te permiten, por ejemplo, finalizar la compra desde un probador. O con tecnología que detecta si estás cerca de una determinada tienda y te envía a tu móvil un descuento o promoción para gastar en ese momento.

Realidad virtual o aumentada. Para tener una experiencia lo más completa posible, como si estuvieras en la tienda física. O llevarla mucho más allá. Por ejemplo, la aplicación desarrollada para el nuevo catálogo de IKEA te permite colocar los productos 3D y ver cómo quedan antes de comprarlos. También puedes explorar ambientes como si estuvieras dentro de una habitación, que es algo muy parecido a lo que hacemos cuando paseamos por la primera planta de IKEA. ¡El futuro ya está aquí!

Crear experiencias adaptativas intentando recopilar toda la información posible del usuario sin resultar invasivo. Es decir, las grandes tiendas no ofrecen lo mismo a todos. Adaptan su oferta rápidamente y de forma casi automática al contexto de cada potencial cliente para tener un mayor índice de ventas. El seguimiento de las métricas es crucial. Es decir, que el contenido o la forma de presentarlo no es el mismo para un hombre que para una mujer, para una persona que vive en un país que para la que vive en otro, para mí, que no soy madre, que para ti que sí lo eres, etc.

 

¿Qué podemos hacer los pequeños? (Pequeños por fuera pero enormes por dentro)

No me hace falta consultar ningún códice benedictino para afirmar sin temor a equivocarme que el 90% de los que aquí nos congregamos con devoción y entrega cada miércoles no tenemos presupuesto para tirar de alta tecnología. Somos más pobres que la moral de un orco. Pobres nivel paloma de plazoleta y gato de posguerra. Y sin embargo, hay muchas cosas que aún podemos hacer. Lo primero y fundamental es tomar conciencia de que estamos en la era del cliente. Ni del producto, ni de la fabricación, ni de la distribución… Es la era del cliente, así que debemos situarle en el centro de todas nuestras decisiones. Además, en esta era, el cliente, protagonista indiscutible, ya no compra sólo el producto: compra la experiencia. Por eso, debemos analizar y mejorar todo lo que sucede desde que un cliente potencial entra en nuestra página. Dicho esto, entremos en materia. ¿Qué cosas podemos hacer?

  • Diseñemos una experiencia redonda. Es decir, que desde que el cliente ponga un pie en nuestra web hasta que salga (y ojalá lo haga habiendo comprado) le guiemos a través de una experiencia completa, de forma natural y sin presiones. Se trataría de hacerlo en este orden:
    • Inspirar. Esto va más allá de mostrar un catálogo de productos. Inspirar supone dar ideas de uso, reflejar un estilo de vida, hacer que se sienta parte de ese estilo de vida y de una comunidad con la compra del producto, plantearlo como un reto, como una superación, como una mejora en su vida, aportar un significado que trascienda el simple hecho superficial de la compra.
    • Motivar a la compra. Desde el entendimiento de las necesidades del cliente, usando llamadas a la acción creadas específicamente para nuestra tienda, centradas en nuestros productos y clientes, alejadas de fórmulas estándar y quemadas.
    • Sorprender y agradecer. La experiencia de compra no termina cuando el cliente paga. Hay muchas cosas que podemos hacer después de eso para que el cliente tenga la sensación de que la experiencia ha sido redonda y gratificante.
      • Personalizar los mensajes automáticos que se envían para informar al cliente de que su pedido ha salido, que está a punto de llegarle, etc. ¿Qué tal una playlist para amenizar la espera? ¿O un imprimible gratis? ¿O un video buen rollero de la marca dando las gracias  y mostrando que no es sólo una compra más?
      • El packaging y el modo en que reciban el paquete, por supuesto, es fundamental para que la experiencia de compra sea gratificante de principio a fin. Pero no me refiero sólo a tener un packaging atractivo, sino a esos detalles que marcan la diferencia: un regalo complementario, algo que no habías pedido (no tiene por qué ser algo costoso), una nota de agradecimiento escrita a mano…

 

  • Involucremos al cliente con nuestro storytelling. Cada uno de los pasos anteriores, deben estar perfectamente orquestados con los valores y la historia de la marca. Si aún no sabes qué es esto del storytelling, te vendrá de perlas la trilogía que publiqué recientemente aquí, aquí y aquí.

 

  • Intentemos que nuestro contenido de producto no termine en unos textos y unas fotos. Vamos a crear contenido de producto de alto valor.
    • Con imágenes de calidad. Intentemos no sólo enseñar el producto sin más. Creo que ya tenemos interiorizado lo de ofrecer varias vistas del producto para que el cliente pueda hacerse una idea lo más completa posible: de cerca, de lejos, desde arriba, de un lado, del otro… ¿Pero tenemos tan claro que también debemos mostrar fotos en las que el producto aparezca contextualizado? Uno de los mejores ejemplos que tenemos de esto en nuestro país es, sin duda, Mr Wonderful.
    • Con vídeos que te ayuden a acercar tu experiencia a la realidad. En una tienda física, no sólo podemos ver el producto: podemos tocarlo, olerlo… Todos nuestros sentidos entran en juego y nos permiten tener una experiencia de compra mucho más completa. En el 2.0 estamos más limitados, pero un video nos puede ayudar a evocar lo que sentiríamos con el resto de sentidos y a darle un valor mucho más emocional a la compra.
    • Con textos que no se limiten a una descripción objetiva del producto. Hago hincapié en lo que comentaba en el punto anterior: hay que buscar la manera que entren en juego otros sentidos que no sea sólo el de la vista y generar emociones. Un ejemplo perfecto es el de Olivia Soaps. Las descripciones de sus productos son tan evocadores que casi sentimos que podemos olerlos o tocarlos. He aquí parte del texto de un producto concreto, una vela: “Años 60, una maleta llena de camisetas de rayas, los genios de la Nouvelle Vague discutiendo en las terrazas, y la generación yeyé bailando un twist en la playa. Un verano a lo Bardot que huele a lavanda, verbena y petit grain”.
    • No olvidemos que el contenido generado por nuestros clientes también es importante. Aporta credibilidad y hace que la experiencia sea más completa. Reviews, fotos en las que nuestros clientes potenciales puedan ver a otros usando ese producto en su vida real…

 

  • Colorterapia en lugar de aromaterapia. Seguro que ya lo sabes: todos los Zaras del mundo huelen igual. Y no es la única marca que usa el sentido del olfato para mejorar la experiencia del cliente en su tienda física. ¿Pero cómo puedeuna pantalla competir con esto? Colorterapia, señores. Intentemos evocar las mismas sensaciones experimentando con el color en vez de con los olores.

 

  • Personalizar y analizar en la medida de nuestras posibilidades. La alta tecnología se nos escapa, pero con ayuda de un software de CRM (que los hay de todos los precios y hasta gratuitos) podemos llegar a un grado de personalización bastante bueno, al menos para conocer y segmentar mejor a nuestros clientes y ofrecerles algo más personalizado y exlusivo que nos proporcione un mayor grado de acierto, aumente la fidelidad, nos permita dar un mejor servicio de atención al cliente, etc.

 

Y sí, soy consciente de que este post es más largo que un agosto en Sevilla. Pero hay tan poco escrito sobre el tema y me parece tan importante, que me negaba a pasar sobre él de puntillas. Porque aquí somos de meternos en jardines oscuros y profundos, llenos de enanos que montan circos y crecen como por arte de magia. Aquí somos de cavar profundo y terminar de barro hasta las orejas, pero contentos y felices de sentir que lo que escribes sirve. Porque como decía Gemma Fillol el otro día, basta de POST-ureo. En cuestiones blogueriles, aporta o aparta. Y yo soy de las que eligen la A. Siempre.

Antes de despedirme, toca hablar de fechas y calendarios. Y es que estamos al borde de la Semana Santa y también del encanecimiento por uso y abuso de la jornada laboral infinita. Por eso, aquí la que suscribe va a auto-recetarse unas vacaciones por vía oral e intravenosa. Es decir, que el miércoles que viene no hay post. Pero como me conozco y sé que mientras desconecto y vuelvo a re-conectar al final la semana de descanso se me queda en un día y medio, he decidido alargar el descanso blogueril una semanita más. Esto significa que el próximo post será el miércoles 19 de abril y que tenéis tiempo de sobra para digerir el empacho de información al que os he sometido hoy.

¿Tú también harás un break en Semana Santa? ¿Cómo te has organizado para conseguirlo?

Ay, ay, la señora cotilla que habita en mí ya se revuelve en mi interior anticipando un poco de salseo blogueril…

  • Ana Paniagua - Mientras te leía, no hacía más que acordarme de Olivia Soaps, que precisamente ahora acaban de llamar a mi puerta. Hice el pedido ayer a las 0.00. Impresionante, como tu post! un abrazo!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Exacto! La tienda de Paula es un ejemplo excelente y, nosotras, que a veces parecemos gemelas separadas al nacer, no podíamos no pensar lo mismo, jajajaja.ResponderCancelar

  • Elena - Cómo me cuesta innovar, diferenciarme o destacar entre tanta cosa buena cómo hay ya. Qué fuerza tiene lo fácil para arrastrarte a no arriesgar. En fin, como nos das vacaciones, yo prometo una segunda lectura más detenida para interiorizar e implementar lo que nos cuentas en este megapost. De momento lo de la playlist ya ronda mi cabeza…
    Susana, disfruta de tus merecidas vacaciones y descansa, pero de verdad. Te leo a la vuelta con ganas ResponderCancelar

  • Sonia - ¡¡Ay Susana qué susto me has dado!! Entre que me parecía que la newsletter hoy tardaba en llegar y el título del correo casi me da un soponcio. ¡Pensaba que ibas a anunciarnos que lo dejabas! Hija mía no vuelvas a hacerlo, que una ya no tiene edad para estos sobresaltos ;-D

    El post como siempre genial, súper completo y ameno. Disfruta de las vacaciones y nos leemos a la vuelta.

    Besos,
    SoniaResponderCancelar

  • Bruno - Es alucinante, no hay nada y tú te sacas aquí la Biblia de la inteligencia de negocio en internet. Muchísimas gracias por el tiempo que dedicas siempre estoicamente a enséñarnos y por tu empeño de cumplir siempre a pesar de las dificultades. Susana, presidenta! Descansa, pero vuelve. Formas parte de nuestras vidas.ResponderCancelar

  • del Prado - Disfruta! Pero que sepas que sin ti se le caen los lunares a mis miércoles. Y break de Semana Santa yo no que estoy volviendo de tomar unos días de sol, pescaíto y azahar con la familia. Lo que tengo ganas es de apasionarme en la tarea blogil con tu ebook y los apuntes de tus post a mi vera.ResponderCancelar

  • Arianna - Ayyy tu post ha sido un chute de energía en toda regla. Llevo varios días trabajando en mejorar la experiencia de mis clientes y leerte me ha abierto los ojos a nuevas posibilidades.
    Muchísimas gracias por lo de “aportar” lo haces genial 🙂ResponderCancelar

email de bienvenida

 

Lo más importante que nos ha enseñado el cine es que desayunar en la cama es posible. Lo más importante que nos ha enseñado la vida real es que parecer un pollo en pepitoria después de desayunar en la cama también lo es. Porque uno empieza haciendo equilibrios con la taza, la bandeja, las tostadas y termina con más ingredientes encima que un ave de corral a la cazuela. Desayunar en la cama es sólo comparable a pasar un día de levante en la playa con todos los orificios de tu cuerpo apuntando al este. El peligro de taponamiento es más que evidente, sobre todo si tenemos en cuenta que la capacidad de la miga de pan para hacer masa es mucho mayor que la del grano de arena. De hecho, aunque se produjera una colisión cósmica mientras desayunas y tu cuerpo fuera encontrado millones de siglos después, más seco que el esparto, seguirías teniendo migas de pan.

Pero en asuntos del corazón, sobre todo al comienzo de una relación, los detalles puntúan mucho más que el sentido práctico de la vida y el blanco inmaculado de tus sábanas. Por eso, si a tu chati le da el siroco y decide plantarse en la habitación con media cocina haciendo equilibrio sobre una bandeja, tú ignoras el peligro de muerte por obstrucción de orificios aleatorios con miga de pan y te centras en lo importante: te quiere.

Los detalles hablan por nosotros y comunican de una forma sutil y a la vez efectiva. Es un error no dedicar parte de nuestro tiempo a cuidarlos. Este es el caso, por ejemplo, del email de bienvenida.

Lo veo muy a menudo cuando hago webs para mis clientes. El 99% quiere que le integre un formulario de suscripción y se preocupan mucho por el diseño del mismo. Quieren un banner atractivo, bien situado, con un mensaje potente que anime a los usuarios de la web a suscribirse… ¡Y hasta ahí todo perfecto! El problema es que se despreocupan del resto (¡y no será porque no les advierto!). Cuando un cliente potencial decide que va a dejar que entres regularmente en su bandeja de entrada y se suscribe, es importante cuidar esa relación. Ser respetuoso, no bombardear, ofrecer contenido de valor… son puntos que todos tenemos más o menos claros. Pero a menudo se nos escapa justo el primer detalle importante: el email de bienvenida.

¿Qué cosas debemos tener en cuenta?

 

1. Tener un email de bienvenida.

Porque en la mayoría de los casos brilla por su ausencia. Si no tienes la opción de crear un autoresponder, prueba a personalizar el email de confirmación de la suscripción que se envía de forma automática. Si usas Mailchimp, lo encontrarás en Listas > Seleccionas la lista que te interese > Signup forms > General forms > Forms and response emails > Confirmation thank you page y Final welcome email.

 

2. En la personalización está la clave.

Por eso, es importante incluir etiquetas para personalizar el nombre y poder dirigirte a cada suscriptor de forma individual. También es importante escribir en un tono cercano, que vaya en línea con la identidad de tu marca. Por ejemplo, en mi caso, he sustituido la frase por defecto “se ha completado tu suscripción” por la de “¡confeti para todos!”, mucho más en línea con mi forma habitual de expresarme.

 

3. ¿Y ahora qué?

Es lo primero que se va a preguntar alguien que se suscribe a tu newsletter. Ya se ha suscrito, pero ¿y ahora qué? ¿Cuándo recibirá el primer email? ¿Hay algo que pueda o deba hacer mientras tanto? ¿Qué puede esperar del hecho de haberse suscrito? Sería bueno que informaras a tu nuevo suscriptor sobre la periodicidad con la que recibirá emails, qué encontrará en ellos, qué apartados de tu web le pueden resultar útiles, cómo es tu comunidad de suscriptores, animarle a que interactúe… Vamos, lo que viene siendo una bienvenida de toda la vida. Es lo mismo que hacemos en el 1.0 cuando alguien llega por primera vez a un sitio.

 

4. ¿Te apetece tomar algo?

Y sí, esto también es algo que solemos hacer cuando ejercemos de anfitriones: ofrecer una bebida, un aperitivo, alguna cosa para agradecer la visita… A no ser que seas de la hermandad del puño o de los que aprovechan para sacar una bandeja con mantecados y polvorones de la Navidad del 89 que sólo pueden ingerirse con ayuda de cincel y martillo. Pero lo normal es ser cortés y dadivoso en la medida de nuestras posibilidades.

En el email de bienvenida, debemos hacer lo mismo. Puedes ofrecer un descargable, un descuento, e incluso una playlist… Es simplemente un detalle de bienvenida y ni siquiera es necesario usarlo para incentivar la suscripción, puedes ofrecerlo después. En mi caso, en ese email de bienvenida doy por sorpresa un descuento exclusivo que en ningún momento anuncio en mi web como reclamo para la suscripción. Pero esto ya depende de la estrategia y del negocio de cada uno, lo importante es que en cualquier caso seas agradecido y tengas un detalle extra con tus suscriptores, lo avises de antemano a modo de reclamo o no.

 

Venga, anímate, ¿qué te cuesta cuidar los detalles? Te aseguro que vas a tardar menos en esto que en exprimir un zumo y hacer unas tostadas. Y además, tendrás tus sábanas como una patena y a tus suscriptores la mar contentos. Y oye, contar con unos orificios libres de migas de pan y nada obstruidos es algo que se agradece mucho. ¡Son todo ventajas!

Para terminar de darte un empujoncito, te dejo tarea para estos días:

  • Revisa cómo es tu email de confirmación de suscripción.
  • Incluye una etiqueta para personalizar el nombre si aún no la tienes (puedes ver cómo se hace aquí).
  • Revisa el modo en que está redactado ese email. ¿Crees que es cálido y personal o más bien parece un mensaje automático, igual para todo el mundo?
  • Añade información útil en ese email: cada cuánto les escribirás, con qué motivo, qué posts que hayas escrito recientemente o qué apartados de tu web le pueden interesar…
  • Piensa en un detallito e inclúyelo (una ilustración, una playlist, un pequeño manual, un servicio o descuento exclusivo…).

 

Y ahora a practicar. ¡Hasta la semana que viene!

 

 

  • Anna - Muchas felicidades por esa cifra redonda que estás a punto de alcanzar. Te mereces eso y mucho más y yo espero estar aquí para verlo. El post, como siempre, brillante y desternillante. La intro es apoteósica, chiqilla.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Anna! La verdad es que no suelo echar mucha cuenta de los números, pero esta cifra me hace especial ilución. ¡Muac!ResponderCancelar

  • Laura - ¡Me ha encantado, lo que me he reido! Pienso ponerme manos a la obra a la de ya, muchas gracias por ponernos deberes tan claritos, así sí, jajajaja. Por cierto, muchas felicidades por tu cumpleaños, alegría de las redes :*ResponderCancelar

  • Mar - Por dios, qué risa con la miga de pan. Eres una genia, Susana.ResponderCancelar

  • Caperu - Susana! Mil gracias por compartir tu experiencia, en serio. Conforme iba leyendo el post se me iban ocurriendo cosas. Mira que no quería activar yo el tema del mail automático… De hecho ni siquiera sé si puedo, pero me has creado hasta ganas!ResponderCancelar

    • Susana - Te animo a que lo hagas. Siempre es bueno tener palabras de agradecimiento y un detalle con aquellos que dedican parte de nuestro tiempo a leerlo. Si lo haces, ya verás que no te arrepientes 😉ResponderCancelar

  • Silvia - ¡Gracias linda!

    Me has inspirado y movido a la acción. He rehecho la página de bienvenida, detallito incluído. http://www.silviaalegria.com/ya-terminamos

    Un beso grande!ResponderCancelar

    • Susana - Silvia, ¡te ha quedado genial! Me ha encantado ver in situ cómo has aplicado los consejos del email. ¡Un beso gigante!ResponderCancelar

  • Anastasia - Hola Susana! Como siempre me quedo encantada con tus palabras. 🙂 Muchas gracias! Soy una fiel seguidora tuya y estoy enamorada de las fotografías de tu blog. Seguro que ya te lo habían dicho, me gustaría saber que cámara usas y si es la misma para los videos y fotografías que haces? Muchas gracias por el precioso, útil e innovador contenido que compartes!!!!! 😀ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias, Anastasia! No hay nada que me guste más que saber que mis posts y mis fotos gustan. Es la mejor recompensa al trabajo que conllevan. Tanto para mis fotos como para mis video uso la misma cámara: una Nikon D600. ¡Un saludo!ResponderCancelar

cómo escribir más rápido

 

Que sí, que ya sé que tengo fama de gozar cosa bárbara esto de darle a las teclas. Líbreme el Señor de destruir un mito que yo misma he ayudado a edificar. Pero, qué queréis que os diga, si tengo que elegir entre estar mano sobre mano o mano sobre teclado, yo me quedo con la A. Tener un blog es genial y toda la pesca. Dicho esto, no os voy a negar que si tardamos una hora en vez de dos en escribir un post, eso que nos llevamos de gozo, disfrute y/o descanso sofalero para nuestro cuerpo.

Por eso, mientras me devanaba la quijotera y un poco las entrañas pensando qué podría contaros hoy que fuera útil cual jarrillo de lata, pensé en explicaros cómo haceros las ingles brasileñas en modo DIY sin esteticista ni viaje a Brasil a la vista. Y después pensé que era marzo, que el grajo aún vuela bajo y que hay jardines (simbólicos o literales) que es mejor no explorar. Así que, lectores de mis entretelas, que no os confundan mis idas de croqueta introductorias. Yo realmente quiero hablar sobre cómo escribir más rápido.

 

1. Be a cow, my friend.

Una vaca, una cabra, una oveja o lo que gustes. La cuestión es que rumies lo que vas a escribir porque esto permitirá que escribas tu post del tirón. ¿Cuál es la clave del buen escritor rumiador? Saber con antelación sobre qué vas a escribir. En mi caso, cada año preparo un calendario de contenido a 6 meses vista (después lo voy completando cada vez que tengo una idea nueva). Esto me permite ahorrar una barbaridad de tiempo por 2 motivos diferentes:

  • Por estar trabajando en bloques. El hecho de no tener que dedicar un rato cada semana a pensar sobre qué escribir (cuando realmente ya deberías estar escribiendo) te dará la vida, créeme.
  • Porque cuando ya sabes que dentro de x días tendrás que escribir sobre un tema, tu subconsciente empieza a trabajar por ti. Sin darte cuenta, te sorprenderás muchas veces dándole vueltas al asunto. Y cuando llegue el momento de escribir, prácticamente lo tendrás todo en la cabeza.

 

2. No revises, no leas lo que ya has escrito, no hagas correcciones hasta el final.

Imagina que tienes más hambre que la garrapata de un peluche. Entras en el primer restaurante que ves con la firme intención de comer el primer plato, el segundo, el postre y hasta la bandeja de la propina del tirón y sin respirar. Pero a cada bocado, el camarero te interrumpe para que le indiques si está bien de sal, si todo está en su punto, si sobra o falta algún ingrediente… Y va haciendo correcciones sobre la marcha. Antes del segundo plato se te habrá pasado el hambre y hasta las ganas de vivir.

Con la escritura sucede lo mismo: no sabotees tu creatividad con revisiones y correcciones continuas. Déjalas para el final, cuando hayas escrito hasta el último punto y ya no necesites mantener la inspiración a tu lado.

 

3. Ponte en modo creativo antes de escribir.

Lógicamente, en esto de escribir rápido, no sólo cuenta tener clara la información en tu cabeza y dejar que las palabras fluyan. La inspiración desempeña un papel muy importante. Cuanto más inspirados estemos en el momento de sentarnos a redactar, más rápido lo haremos. Eso es así aquí y en la China tropical. Lo malo es que no tenemos un interruptor para ponernos en modo creativo a nuestro antojo. Lo bueno es que, aunque no exista, podemos inventarlo. Te explico cómo:

  • Haz tareas en piloto automático. ¿Sabes que las mejores ideas siempre se me ocurren en la ducha? Lo tengo comprobadísimo. Cuando escribo posts justo después de ducharme tardo 3 veces menos. Y lo mismo me sucede con las campañas, los nombres de marca… Vamos, que como siga así voy a terminar más arrugada que la axila de una tortuga. Pero sé que no soy un caso aislado. Hay quien se inspira secándose el pelo, fregando los platos, planchando… Aprovechemos esa energía que generamos para sentarnos a escribir a continuación. Igual no es la hora más razonable del día, pero merece la pena hacerlo en ese momento porque vamos a ahorrar muchísimo tiempo.
  • Mueve tu cucu. La creatividad es un fenómeno integral que implica pensamientos, emociones, sensaciones, contextos e incluso posturas y movimientos corporales. De hecho, podemos potenciar nuestra creatividad haciendo algunos movimientos corporales que integren diferentes partes del cuerpo (cabeza, cuello, hombros, abdomen, brazos, manos, cintura, caderas, piernas y pies). Por eso, hacer estiramientos o bailar tu canción favorita como si no hubiera un mañana antes de sentarte a escribir son cosas que deberían esculpirse en las tablas de la ley de todo blogger que se precie. Y sí, eso otro que estás pensando también.

 

He aquí mis infalibles para escribir súper rápido y tener un post listo cada miércoles aunque mi casa se esté quemando, en mitad de una tormenta ciclónica o en lo que se cuecen los garbanzos. Voy a dejarte algunos deberes para que puedas hacer lo propio: a) elabora un calendario de contenido a 6 meses vista; b) encuentra una canción que haga que te muevas como las maracas de Machín; y c) fíjate en qué tarea cotidiana hace que tu cabecita fluya más y mejor.  Y no te vayas sin contarme en los comentarios cuál es la canción y la tarea que has elegido. ¡Seguro que me das ideas! Y quién sabe, igual entre todos generamos una onda creativa-energética tamaño industrial y nos fichan para la reposición de Bola de Dragón Z.

¡Hasta la semana que viene!

 

  • Lourdes - Destacaría tantas cosas de este post que no sé ni qué decirte, sólo que un día de estos se me van a saltar los empastes de lo que me río contigo. Eres muy crack, Susana, mucho.ResponderCancelar

  • Noe - Vi la foto esta mañana en Instagram y me dejó enamorada y ahora el post aún más. No sé qué me gustan más, si tus fotos o tus textos. Lo de la garrapata de peluche me ha llegado al alma, jajajja. Si tengo que elegir una canción que me pone las pilas no sabría con cual quedarme, creo que con alguna de Bruno Mars. Y yo donde más me concentro es en la peluquería, jajajaja.ResponderCancelar

  • Laura María - Hacer ganchillo y bailar Don’t stop me now, de Queen. No lo puedo hacer a la vez, pero bueno… El ganchillo hace que mi cabeza fluya, como tú dices. Y esa canción me pone de buen humor, así que probaré a hacerlo todo seguido la próxima vez que necesite ideas. Un post genial, Susana!!ResponderCancelar

  • imma - Genial el post. Yo me inspiro conduciendo del trabajo a casa y es muy difícil decir una canción concreta. Cualquier que tenga ritmo hace que mi cucu se dispare automáticamente, aunque llevo una temporadita que tengo enganchada la del inicio de Lalaland y empiezo a dar saltitos a lo swing cada vez que la escucho.ResponderCancelar

  • Carlos - Eres genial Susana.
    Gracias por tus escritos y sigue dandónos tus interesantes consejos.
    Están ayudando mucho a éste bisabuelo de 84 años.ResponderCancelar

  • ana.m.velandia - Me voy corriendo a completar mi lista de temas, que ya me estoy acercando peligrosamente al final… y si nos fichan para bola de dragón me pido hacer de dibujante ;PResponderCancelar

  • Tatiana - A mí se me ocurre todo, cuando me despierto y no puedo dormir a las cinco de la mañana. El problema es que, o me levanto y lo escribo en una nota, o a la mañana siguiente la musa se ha ido y mis ideas con ella.
    Muy interesante el post y muy de acuerdo contigo.
    http://www.treintamasdiez.comResponderCancelar

  • Paloma - Te conocí el otro día y devore varios de tu post, el de hoy me ha encantado! Súper ameno, gracioso, práctico… yo quiero escribir como tú!ResponderCancelar

  • Vivian - Un post genial! A mí se me ocurren siempre las mejores ideas en medio de la noche, mientras duermo, llega un momento que me despierto y veo la luz! Así que lo tengo genial 😉 Así que me voy a poner algo sesentero, a lo Rita Pavone, y a mover el cucu que voy!ResponderCancelar

  • Juana - Hola!!

    Como siempre enhorabuena por tu post, además de didáctica eres super divertida, vamos, un solete!

    Pues a mí hay varias canciones que me sirven a veces para soltar esos nervios, esas ganas de salir corriendo a la nevera o esa sensación de chincheta puesta encima de la silla que al final te lleva a la dispersión. Jungle drum de Emilíana Torrini me encanta desde la primera vez que la oí, Do you remember de Ane Brun, Dog days are over de Florence+The Machine, Pack up de Eliza Doolittle y últimamente Nobody but me de Michael Bublé. Casi te dejo una playlist!

    Y de tareas, suele ser la plancha, con la que desconecto o simplente poner algo de orden a la jungla que me rodeaResponderCancelar

  • Marta Gago - Me ha encantado.
    A mí la inspiración me suele venir trabajando sobre otra cosa y voy tomando notas en un cuaderno ; pero también me viene caminando. Cuando salgo a caminar todas las mañanas, organizo muchas ideas en la mente y me vienen nuevas ideas.
    No me gusta escribir los post de una vez, es decir, lo escribo sin revisar y al día siguiente lo cojo y le doy forma. Me gusta dejarlos reposar un día.

    En mi caso, como los artículos no son para mí ( espero hacerlo pronto) , sino para clientes suelo tener una labor de investigación a veces importante, lo que me lleva también su tiempo.

    Saludos!ResponderCancelar

  • delprado - Deberes! Toma ya, motivación al cubo! O sea… una canción como interruptor. Eso es genial. Pero estas son las horas y aún no la he decidido. Me estoy escaneando a ver qué cuerpo me quiero para escribir y antes saber a quién me dirijo y antes mi porqué y antes… Qué enzarce! Pero lo voy hilando eh… Y a mí apúntame en las de creatividad nocturna y despertares visionarios. Contarle a un amigo muy amigo, la ducha y fregar los cacharros también son ases en la manga 😉ResponderCancelar

  • Alex - ¡A lo kame kame ha! jajaja, perdona he leído Dragon Ball y tenía que soltar algo.

    Muy útil tu post, sin duda lo que más uso y más me funciona es el modo “automático”, más que nada para evitar que mi cabeza se apague y se le quiten las ganas de pensar y de querer escribir. Ayuda más que nada para eso para que no me entre la pareza. Pienso poner en práctica lo del escritor rumiador, igual así consigo que me cueste menos escribir.

    Un besete guapa.ResponderCancelar

  • Caperu - Susana!! A mí me pasa lo mismo, el momento más inspirador es la ducha y mientras me seco el pelo… No tengo ni idea de por qué es así. Será que darme calorcito en la sesera la estimula, yo que sé! Lo de bailar ya no lo tengo tan claro, pero cada época tengo canciones que me dan subidón (ahora estoy con el “For once in my life” versionado por Stevie Wonder. También me funciona muy bien para desestresarme cantar a voz en grito (pobres vecinos).
    Un abrazo!ResponderCancelar

cuando el estrés se hace crónico

 

Está el rinoceronte de Java, el tigre de las nieves y después estoy yo. Por ese orden. Todos en peligros de extinción. Ellos, por la caza furtiva y la invasión de su hábitat. Yo, por el uso y abuso de la jornada laboral. Por ser lo que se dice en mi tierra una mijita jartible. Lo que viene siendo pesada en grado superlativo.

Sí. Porque yo soy de las que dicen “estoy teniendo una racha de mucho trabajo” durante un año seguido, sin detectar que la frase está al borde de desintegrarse en el aire de tanto usarla. Y es que una racha no es un año ni dos; es un mes a lo sumo. Y cuando se sobrepasa, ya no estamos hablando de un simple periodo de estrés normal, sino de estrés crónico.

Pero, ojo, que esto no me pasa sólo a mí. Que aquí quien más y quien menos se está consumiendo como una velita a golpe de jornada laboral extralarga. Cada vez que hablo con un autónomo es como si me hubiera metido en un bucle espacio-temporal. La conversación es exactamente la misma con independencia de la identidad del interlocutor. Siempre. Todos estamos un poco estresados justo ahora, en este preciso momento. Entendiéndose por “ahora” ese periodo de tiempo insondable que va desde el instante en que nos dimos de alta hasta el día del juicio final. Un presente continuo como un templo.

Va siendo hora de admitirlo. Vamos a quitarle el carácter extraordinario a esta situación y a vestirla de calle. Porque cuando la tratamos como un fuego que hay que apagar, como una etapa de la que vamos a salir pronto haciendo horas extras, vivimos en un sobresfuerzo permanente, en un estrés perpetuo, en un soñar siempre con un mañana que nunca llega, en el que al fin tendremos un horario normal. Y mientras tanto, la vida pasa.

¿La solución? Sólo hay 2 caminos:

A) Quitar el carácter excepcional a la situación y afrontarla dentro de una jornada de trabajo normal, de 8 horas. Esto implica asumir que siempre tendremos una larga lista de pendientes y aprender a vivir con ella, como una mala suegra, sabiendo que esta ahí, oculta en la penumbra del pasillo, lista para encaramarse a nuestras chepas en cualquier momento.

B) Tomar decisiones drásticas e inmediatas sobre el volumen o las características de los proyectos que vamos a coger en adelante y mantenernos firmes y decididos como los pechos de Sabrina en la Nochevieja del 87.

No hay más. A ó B. No hay soluciones intermedias que no impliquen un poco de autoengaño y mucho de volver a lo mismo de siempre. Yo opté por la opción B hace muchos meses y aunque no pude ser 100% drástica porque tenía una lista de espera inmensa, ahora que ya queda poco para ver la luz al final del túnel sé que no me equivoqué. Es más, ojalá hubiera tomado la misma decisión un año antes. Hoy estaría escribiendo este post a ritmo de conga y hasta habría tenido tiempo de hacerme un eyeliner perfecto sin apuñalarme un ojo.

En resumen, si leyéndome acabas de darte cuenta de que llevas un año repitiendo que estás pasando por una racha de estrés, llámame loca, pero igual deberías tomar medidas. Que en la penumbra del pasillo, en compañía de las suegras se serie Z,  habitan otros seres del mal como los infartitos, las úlceras, las migrañas y en general la falta de gozo y disfrute.  ¡No tentemos a la suerte! Así que piensa: ¿qué vas a hacer? ¿A ó B? ¡Y cuéntamelo en los comentarios!

 

¡Hasta la semana que viene!

 

 

  • Verónica - Y voy leyendo y cada párrafo me siento más identificada . Vamos a por la opción B . Susana nos alegras la semana y nos abres los ojos!ResponderCancelar

  • Anita - Eres una fenomena. Me atrapas siempre desde la primera línea. Llevo un rato leyendo sin parar todos tus posts y a cada cual más genial. Aquí tienes una lectora entregada nueva, aunque aún no sepa si la a o la bResponderCancelar

  • ana.m.velandia - Desde que algún ser del mal me dio un sustito opté por la opción A, pero sigo sin manerjarla porque creo que si no la acompañas de cierta dosis de B no sirve de mucho, como dices la lista acecha y se sube a la chepa en cuanto te descuidas… así que estoy dando mis primeros pasitos en el B…. espero aprender a tiempo de esquivar a los seres de serie Z y mientras porfa sigue compartiendo tus avances!ResponderCancelar

  • María - Un año? Yo llevo así 2 y medio. Leo tu post y se me hace un nudo en el estómago y las lágrimas se empujan a la puerta de mis lagrimales cual churumbeles en la fila (?) de salida al recreo…

    Ojalá pudiera optar por la B, lo tengo más que decidido, pero mira que resulta difícil, oiga! Pero lo intentaré, como hacer yoga a diario, cada día un ratito.

    Un besazo!!!ResponderCancelar

    • juani - María, no te lo pienses y hazlo. Tiene consecuencias a veces no muy buenas, pero mejor eso que tu salud.ResponderCancelar

  • Beatriz - Para mi fue una mezcla de A y B. Por un lado me doy temporadas de margen para refrescarme mentalmente (yo lo llamo “vacaciones creativas” porque descansas de lo que te poner nerviosa pero sigues haciendo otras cosas productivas para el negocio). Por otro, decidí centrarme en un publico màs pequeñito y selecto de tal forma que comencé a trabajar menos pero en productos de mucha más calidad. El feedback ha sido increible y, por si fuera poco además, estoy mucho más feliz y centrada, y eso creo que también se va reflejando en todo lo que haces. Lo bueno se retroalimenta a sí mismo!

    Me costó casi seis años parar y darme cuenta de que mi pico de trabajo se reía en la Misma jeta del Everest, pero lo conseguí y sí, ojala lo hubiera sabido un año antes. O dos, o tres…

    Un besín Susana, me encanta leerte cada miércoles!ResponderCancelar

  • Ursulady - Más razón que un santo! Yo también soy una mijita jartible o como dice mi madre, un culo inquieto.
    Mi época va por los dos años y medio y no soy autónoma pero cuando termino la jornada laboral me encierro en mi mini actual proyecto de bloggerismo, ósea que al caso no desconecto el cerebro nada más que cuando empiezo a roncar. Consultaré con la almohada que opción vamos a tomar!
    ¡Ánimo! 🙂ResponderCancelar

  • juani - Tal cual has contado, cada punto y cada coma. Yo no he pasado sólo un año, han sido bastantes más hasta que me dí cuenta, o mejor dicho mi salud me avisó. Lo pagué caro muy caro. Un besito guapa.ResponderCancelar

  • Sara - Pues en pro de mi salud mental al final he optado por la “B”. Aunque sean proyectos más rentables que otros que hago, la verdad es que esos otros me satisfacen mucho más y no acaban con mis nervios. Como tú no he podido ser radical ya que tengo cosas pendientes, pero estoy decidida a no aceptar proyectos con cierto tipo de características y con los que acabo loker perdida. ¡Un abrazo grande!ResponderCancelar

  • Sonia - No sé si me gustan más tus fotos, tus textos o tus consejos! Lo ideal sería combinar A y B y no sólo siendo autónoma. Pero puestos a escoger tienes razón en coger el plan B. Ser selectivo es importante. Si trabajas 8 horas pero lo que haces no te motiva, es mortal. Y más tu, estoy segura que vas a atraer muchos proyectos preciosos! Un beso enormeResponderCancelar

  • Marta - En primer lugar, cómo me gusta leerte!
    Lo de autónoma 8 horas es complicado, porque el estar en casa y no consultar el correo, organizar la agenda, preparar documentación…Lo sigues haciendo. Sentarse a las 10 en el sofá es un logro, si lo hago me siento culpable…Para mi no es solo pensar que tengo mucho trabajo pendiente, sino que no estoy produciendo y me siento culpable, es como si estuvieras perdiendo el tiempo.
    Sí he conseguido, que a no ser por fuerza mayor al menos mitad del sábado y domingo no encender ordenador, pero si estás en casa, hay veces que lo haces.
    La opción B es la que estoy intentando tomar. Antes lo aceptaba todo porque no podía rechazar el dinero ( pensaba) y además, presupuestos bajísimos que me creaban mucho estrés y al final, no eran rentables.
    Un besoResponderCancelar

  • delprado - Recordaré tu plan A y tu plan B allá donde cualquier jornada laboral que atente con “apuñalarme un ojo con el eyeliner”, “lavarme los dientes con body milk”, “no tener los bajos pa´farolillos” o no me deje tiempo de leer tus post tome posesión de mi calendario y de mi vida. Punto. Gracias!ResponderCancelar

  • Silvia - Creo que voy a optar por las dos opciones porque últimamente tengo una ansiedad que ni la de un yonki en Proyecto Hombre. Una semana más, GRACIAS.ResponderCancelar