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Después de casi 4 años dándole a las teclas en este blog, creo que no cabe duda sobre lo mucho que me gustan Brad Pitt, las comparaciones absurdas y el noble arte de partirme la sesera, sobre todo a la hora de buscar temas de los que aún no se hayan hablado o tratarlos desde un enfoque completamente distinto. Vamos, que me va lo difícil y que vivo con la croqueta a mil revoluciones. Pero esto no quiere decir que siempre acierte. Servidora intenta que sus temas sean variados y, sobre todo, que sirvan de ayuda. Pero no nos engañemos: esto es como jugar a la ruleta rusa. No hay forma más específica, certera y eficaz de ayudarte que cuando eres tú quien me propone el tema. Por eso, de tanto en tanto, me gusta abrir un turno de preguntas para que me puedas formular la duda que quieras y darle así respuesta en un post de recopilatorio.

Hace unas semanas lo anuncié en la newsletter y en Instagram y he aquí el resultado. Si no te enteraste a tiempo y te gustaría preguntarme algo para la próxima, te recomiendo con la fuerza de los mares y el ímpetu del viento que te suscribas a mi lista de correo porque ahí siempre aviso de todo y además una vez al mes entrego contenido extra.

Dicho esto, te dejo con el video. Eso sí, como me sabía mal dejar preguntas sin responder, el video me ha quedado un pelín más largo de los 5 minutos habituales. Pero ¡está todo controlado! Justo debajo tienes el minuto en el que empieza cada pregunta para que puedas ir directo al grano. Lo sé , lo sé, ¡conocerme es quererme!

 

➥00:40 ¿Cómo editas las fotos?

➥02:03 ¿Qué fondos usas para tus fotos y dónde encuentras la ropa?

➥02:40 ¿Te planteas publicas un libro en formato físico?

➥03:26 ¿Qué objetivos usas? ¿Favoritos?

➥04:16 ¿Cómo te organizas con las publicaciones del blog e Instagram?

➥05:51 ¿Cómo te apañaste cuando te lanzaste a emprender? ¿Tenías ahorros?

➥06:51 Calibrador de pantalla

➥07:26 ¿Cómo tener más seguidores en Instagram?

➥10:26 ¿Merece la pena coger proyectos que hacen que no tengas tiempo para publicar en redes y, por tanto, seguir promocionándote con la misma intensidad que antes?

➥12:37 ¿Es recomendable hacer algo especial cuando estrenas web para comunicarlo?

➥13:07 ¿Cómo puede promocionarse un escritor que ha autopublicado su libro?

➥14:49 Despedidas, tomas falsas y LO QUE PUEDES hacer por mí.

 

Y ahora me despido hasta el miércoles que viene recordándote que te abrigues bien y que tengas cuidado con el black friday, que los viernes los carga el diablo y más si hay descuentos de por medio. Respira hondo y repite conmigo: no voy a comprar cosas que no necesito, no voy a comprar cosas que no necesito… Y así hasta que termine la semana. Yo me pongo ahora mismo a repetirlo como un mantra mientras encuentro un lugar secreto en el que enterrar la tarjeta de crédito, el wifi y la cabeza. ¡Ya os contaré si consigo que las promos no me nublen la razón y llego al miércoles que viene con los bolsillos intactos!

 

¡Hasta la semana que viene!

 

  • Lourdes - Hola, Susana! Genial el post de hoy. Como lectora fiel, no sabes lo que se te agradece siempre ese extra de esfuerzo, de creatividad, de simpatía, de enfoque, de originalidad y de generosidad… que le pones siempre a tu blog. Solo quiero que sepas que desde fuera se ve y que se valora. Un besete, bonica.ResponderCancelar

    • Susana - No sabes lo que te agradezco este comentario, Lourdes. Es lo que le da sentido al trabajo que hay detrás de todo esto. ¡Un besazo!ResponderCancelar

  • cristina - Me ha encantado Susana! Eres una crack!!! 🙂ResponderCancelar

  • del Prado - Yo encuentro todos tus post sustanciosos y sobrosones. Y éste vídeo se lleva unas cuantas estrellas por útil y por lo divina. De cine se te ve con ese pelo y esa chaquetilla ideal.ResponderCancelar

  • Andrea - Muchas gracias, Susana. ¡Muy informativo el post de hoy y muy alentador! Después de oírte dan ganas de seguir trabajando duro aunque haya pequeños tropiezos. ¡Saludos!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias a ti, Andrea! Si el post de hoy te ha animado a seguir, ya me doy por más que satisfecha. ¡Un abrazo!ResponderCancelar

  • elisa - te pasas Susana!!! que completo, me ha encantado!!!
    yo tengo una pregunta, puedo ir a tu loft a que me enseñes a editar fotos???
    jejeje
    besotes guapaResponderCancelar

argumentos de venta

 

Trepar por una cuerda, ver Falcon Crest de una sentada, caminar sobre clavos ardiendo, hacerse las ingles brasileñas, conseguir que el banco te devuelva dinero… El mundo de las tareas ingratas y complejas es infinito. Pero no hay ninguna tan árida como la de intentar vender algo que ya conseguiste vender una vez.

Te pongo en situación:

Imagina que has sacado a la venta un producto o servicio estacional, algo que sólo está disponible durante un cierto periodo de tiempo (la primera edición de un curso online, sesiones de fotos de Navidad, una colección de verano…). Seguro que a la hora de venderlo has dado el do de pecho y, dentro de tus posibilidades, te has sacado de la manga una campañita quizás modesta, pero más apañada que un jarrillo de lata, con sus argumentos de venta, sus promos en redes y, tirando la casa por la ventana, incluso con sus llamadas a la acción.

Vamos, lo normal, lo que hay que hacer. Pero eso no quita que sea agotador, y que termines con las neuronas como un guatequete de boquerones en adobo y cero ganas de volver a liarte la manta a la cabeza con una nueva campaña. El problema es que al tratarse de un producto estacional, una vez completado el ciclo, tienes que volver a empezar. Es decir, tienes que volver a vender eso que ya vendiste una primera vez.

¿Pero cómo hacerlo cuando ya quemaste todas tus naves con la primera campaña? ¿Cómo evitar volver a decir lo mismo y resultar más pesado que un collar de melones? En líneas generales, habría 2 formas: o bien te diriges a otro público objetivo esta vez, o bien te sigues dirigiendo al mismo pero con argumentos de venta diferentes. Esto último se dice rápido, pero hacerlo… Hacerlo ya es otra cosa. Así que deja que te cuente 3 maneras de encontrar este nuevo argumento:

 

1. El contexto.

Yes, Maribel. No hay nada más socorrido ni efectivo que mirar con lupa el contexto de tu público objetivo porque ahí vas a encontrar una marmita de ideas. Te pondré un ejemplo: a principios de verano me enfrentaba al reto de crear una campaña de promoción de la tercera edición de Business Craft, un curso online para artesanos y emprendedores creativos de The Craft Academy. Después de 2 ediciones y, habiendo participado ya en la campaña de la segunda edición, ¿qué más se podía decir? ¡Si ya estaba todo dicho! O eso creía hasta que di con la tecla. La campaña tenía que dar comienzo en el mes de septiembre y justo ese dato se convirtió en el eje central. Porque… ¿qué sucede en septiembre? ¿Qué suele hacer el público objetivo de la campaña en esas fechas? Regresar, después de las vacaciones, a un trabajo que no les llena mientras siguen soñando con vivir de su talento, apuntarse al gimnasio o a cualquier curso de poca trascendencia que termina dejando a medias, ponerse objetivos como si fuera fin de año… ¿Y qué es Business Craft? Un curso, pero un curso de los que sí trascienden, porque sirve para convertir una idea creativa en un negocio rentable y poder vivir al fin de tu talento. Gracias a ese momento de luz, surgió una de las campañas de las que me siento más orgullosa. Si no la viste, puedes echar un ojo a la primera y segunda parte aquí y aquí (hazlo con total tranquilidad de que no intento venderte nada; el periodo de ventas de este curso ya se cerró ;).

 

2. La emoción.

Ya lo decía Pascal: hay razones del corazón que la razón desconoce. Y si lo decía este señor tan listo, habrá que hacerle caso. Si ya hemos apelado a todo tipo de argumentos racionales con anterioridad y nuestro público objetivo se conoce mejor nuestro producto que la coronilla de su churri, ¿a cuento de qué vamos a seguir taladrándole la sesera y la paciencia con lo mismo? Por esta vez, vamos a intentar convencer llegándoles a la patatuela, así que para ello nos preguntaremos: ¿qué nos compran realmente cuando nos compran? Siguiendo el ejemplo anterior, el del curso, podríamos pensar, desde un punto de vista racional, que compran conocimiento. Pero si vamos al trasfondo del asunto, nos daremos cuenta que lo que compran es un sueño, un cambio de vida, un pasaporte a la libertad… ¡Y he ahí un gancho emocional perfecto!

Sin embargo, no por apelar a las emociones tenemos que dejar de lado por completo los argumentos racionales. Aunque los releguemos en esta ocasión a un segundo plano, es importante que estén presentes. James Chartrand (otro señor muy listo) dice que compramos con las emociones y justificamos la compra con la lógica”.

 

3. La prueba social.

Si algo bueno tiene el haber vendido algo con anterioridad y habernos quedado más secos que el ropero de Tarzán en cuestiones de ideas, es precisamente esto. Como ya nos han comprado antes,  ahora podemos hacer uso de los argumentos de nuestros clientes. Sus testimonios son otra marmita. Así que bucea hondo, que de ahí vas a sacar oro. Palabrita de buzo.

 

¡Y hasta aquí los 3 métodos de búsqueda! Mi consejo es que te guardes este post a mano porque estoy convencidísima de que el día de mañana, cuando tengas que repetir una promo y te encuentres sudando la gota gorda en el desierto de las ideas, te va a salvar del apuro. ¡Y eso no tiene precio! Aunque bien es cierto que yo jamás me opondría a que quisieras agradecérmelo con un jamón, a ser posible, de la sierra de Huelva.

 

¡Hasta la semana que viene!

 

 

  • Ana Jiménez - Al final vas a hacer que parezca una asesina en serie, con medio estudio forrado con post tuyos. Pero hija, es que vas provocando jajajaja.

    Pues nada va directo a la impresora, para colgarlo en el panel, que cuando las ideas escasean toda ayuda es bien venida.
    Gracias de nuevo bonica, por compartir tu sabiduría 🙂ResponderCancelar

    • Susana - Jajajajajaja, lo he visto en mi mente y me ha encantado. Es más, solicito secuestro exprés por vuestra parte (sólo por la vuesta, ¿eh?, a ver si hay algún loco leyéndome que piense que ancha es Castilla) y fiesta de pijamas para comer mantecados y bailar al son de Ojete calor ;)))ResponderCancelar

  • Gustavo - Susana, siempre aprendo algo contigo. Y que fácil nos lo pones. Tendríamos que coger apuntes como en la Uni y que nos hagas exámenes al final de trimestre. Gracias!!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Gustavo! No me des ideas, que me vengo arriba, jajajaja.ResponderCancelar

  • Mónica - Gracias Susana!
    Por seguir compartiendo con todos de esa forma tan divertida y positiva, tan tuya 😉
    Me alegra mucho tu vuelta!ResponderCancelar

    • Susana - Gracias a ti, Mónica! Qué bueno volver y que sigas estando aquí!ResponderCancelar

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Pocas cosas dan tanto dolor de patatuela como cuando se te desuscribe alguien. Para el resto de los humanos quizás parezca un hecho nimio, pero para el emprendedor de manual, ese que guarda un látigo debajo del escritorio y que se atiza bien fuerte ante el más mínimo fallo, dispuesto a no pasarse ni una, esto es motivo de comida de tarro inmediata. ¿Estaré haciendo algo mal? ¿Es que ya no le gusta mi contenido? ¿He pisado a su gato?

¡El pensar se va a acabar! Dame un par de minutos, que te lo explico en un periquete. Y de paso te enseño mi pasión oculta por el mundo de las hombreras. ¡Dentro video!

Espero que este video actúe de analgésico y cicatrizante y no se te clave nunca más una espinita en el corazón. Al menos, en lo que respecta a este tema. Con eso y un par de cervecitas, yo me doy por más que satisfecha para toda la semana. ¡Ya me contarás si te ayuda! ¡O lo que quieras! Ya sabes que aquí abajo, en los comentarios, podemos seguir charlando y que la marujilla que llevo dentro siempre está ansiosa por saber cómo te las apañas tú con estas cuestiones. Porque, a fin de cuentas, aquí estamos para aprender todos de todos. Y si es entre risas, mucho mejor.

 

¡Hasta la semana que viene!

 

  • Mrs. Maple - Jajaja, me he reído muchísimo y no te falta razón, que dolorcito se pone en el corazón cuando alguien se va, pero la vida y las redes siguen!
    p.d. menudo loft! no nos invitarás a una fiesta de pijamas?ResponderCancelar

    • Susana - ¡Claro que sí! Pero sólo si traéis esquijama con un dibujo de raquetas cruzadas en el pecho, como los de antes… :)))ResponderCancelar

  • vanessa - ayyyy, por favor, me encanta tu casa y el momento hombreras, jajajaja, ole ese gracejo sevillano que te ha salido, jejejeje!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Gracias, guapetona! ¡Estás más que invitada cuando quieras!ResponderCancelar

  • Karla - y como duele la espinita… me ha encantado el video (y tu sweater!) pero sobretodo verte de vuelta.ResponderCancelar

    • Susana - Síiii, duele y escuece, pero hay que relativizarlo un poco, que si no, nos volvemos locos. ¡Un besazo!ResponderCancelar

  • Marta - Jajaja. Muy bueno el vídeo. Pues esto es como en la vida real, que se queden lo que se verdad quieren estar contigo, porque les aportas algo, par cotillear nada más, que se vayan! Así que si alguien se desuscribe es porque no es tu público objetivo, no te aportará nada …
    Por cierto, todos esos Donuts te comes?;) Ah! Bonita casa!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Exacto, Marta! Igual que en la vida real: no sirve de nada tener amigos sólo como objeto de decoración, del mismo modo que no sirve de nada tener suscriptores si no te leen. Y sí, me como todo eso y mucho más, jajajaja. ¡Un besazo, guapa!ResponderCancelar

  • cristina - Eres una crack!Un placer verte y escucharte! Un besazo! 🙂ResponderCancelar

  • cristina - Oye Susana una preguntilla, lo de hacerte preguntas que quisieramos respondieses cuando era? Al email verdad? Un beso!ResponderCancelar

    • Susana - Era al mail o por Instagram, lo que prefieras. ¡Pero date prisa que ya estoy preparando ese post! ¡Muac!ResponderCancelar

  • Sonia Layola - Que crack estás hecha chica. Cómo me río contigo y que bien me ha hido esto post. Justo hoy dije que pasaba a ser una newsletter mensual para dar mejor contenido a los subscriptores y se me borran dos. Sí, ya sé no es un drama pero ya me ves autoflagelandome en soledad. Por cierto, qué daño hicieron los 80 a la moda! Ja,ja!ResponderCancelar

    • SomosCookies - Sonia, por cierto, leí tu newsletter y me pareció una muy buena idea y muy acorde con el estilo “slow” de tu blog. Además, como siempre, lo explicas muy bonito. Esos suscriptores que se han ido…. en fin!, jajajaja.ResponderCancelar

    • Susana - Jajajajajaja, yo estoy convencida de que las hombreras volverán algún día, como todo, y tendremos que ver cómo gestionar este tema… No te preocupes por la gente que se borra. Intenta no tomarlo como algo personal porque la mayoría de las veces no lo es. ¡Un beso grande, guapetona!ResponderCancelar

  • SomosCookies - Lo que he podido reírme con tu vídeo Susana! Solo por eso y por haber traído de nuevo a mi vida la palabra “enjundia” ya te estoy agradecida. Pero es que además de reírnos, lo que aprendemos contigo! Llevamos tiempo intentando hacer nuestra newsletter algo un poquito especial y con tu vídeo creo que le vamos a dar otra pensadita y alguna vuelta de tuerca. Por qué lo de regalar hombreras con la suscripción como que no, verdad? ResponderCancelar

    • Susana - Jajajajajaja, como que ahora mismo no tendría mucho éxito, pero todo vuelve y lo mismo algún día lo petáis con eso. ¡Un besazo!ResponderCancelar

  • Daniela - Qué crack eres mujer 🙂ResponderCancelar

  • Esther - Jajaja, me encantan tus vídeos, cuánta razón y qué arte para expresarla 😉ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Esther! No sabes cómo me alegra saberlo. ¡Un besazo!ResponderCancelar

a que hora es mejor publicar en redes

 

Queridos cohabitantes del 2.0,

Entre pitos, flautas y videos de gatitos, hace aproximadamente una década desde que le abrimos la portezuela de nuestras vidas a las redes sociales. Primero tímidamente, compartiendo una receta, una foto de la infancia y, los días más locos y atrevidos, contando nuestro estado del modo más literal. Ay, qué tiempos aquellos en los que actualizábamos escribiendo frases de 4 palabras (“hoy sofá y manta”). Después nos soltamos la melena y llegó la necesidad imperiosa de publicar fotos de las vacaciones, enseñar muslamen, opinar de política, maldecir a nuestros jefes… Y con Instagram se impuso el despiporre: selfies everywhere, morritos a destajo, manipedis gloriosas a la orilla del mar, desayunos para morirse de una subida de azúcar…

Vamos, que las redes se han instaurado en nuestras vidas y hoy en día acaparan una parte importante de nuestras alegrías y desvelos. Sí, he dicho desvelos. Porque no todo es jauja y felicidad. Las redes han añadido un buen puñado de males de la vida moderna a nuestra lista, sobre todo desde que hemos perdido visibilidad a golpe de algoritmo. La cosa está muy mala y uno no sabe ya qué probar para no sentir que le está hablando al vacío. Por eso una de las preguntas que más me hacen mis clientes es a qué hora es mejor publicar, en qué momento del día nos va a ver más gente, cuándo van a ser más visibles…

Vaya por delante que aquí no hay fórmula mágica y quien diga lo contrario tiene una nariz de 10 metros y un pájaro carpintero taladrándole la sesera. Pero sí hay varias cosas que podemos hacer para buscar nuestra propia receta. Esa hora mágica que a nosotros nos funciona especialmente bien:

 

1. Piensa en los hábitos de tu audiencia.

Intenta hacerte una idea aproximada de sus horarios y ver en qué momento, dependiendo de tu contenido, es mejor publicar a una hora u otra. ¡Te pondré mi propio ejemplo! Mi audiencia está formada mayoritariamente por emprendedores y pequeños negocios. Parte de mi contenido está específicamente elaborado para ellos (como pueden ser mis posts sobre marketing) y otra parte está más centrado en mí: en compartir mis historias y mi día a día. Por tanto, cuando hago publicaciones sobre temas profesionales, me gusta hacerlo en horario laboral de mi público, a ser posible a primera hora de la mañana porque sé que después su día es un no parar y no podrán leerme. Sin embargo, cuando hablo sobre asuntos más livianos, personales o cómicos, suelo buscar esos momentos en los que sé que mi audiencia está relajada y simplemente quiere pasar un buen rato, por lo que publico a última hora del día.

 

2. Estudia la interacción que hay en tus publicaciones.

Compara entre publicaciones hechas en diferentes días y a diferentes horas para detectar en qué momento están más activos tus seguidores. Ayúdate también de las estadísticas que te aportan las redes. Por ejemplo, en Instagram te indican claramente qué día de la semana y a qué hora están más activos tus seguidores.

 

3. Sal de tu zona de confort.

Prueba a publicar a horas a las que nunca lo has hecho (y analiza después lo que sucede, claro). Esto no sólo te va a permitir comparar resultados y, quién sabe, descubrir quizás una franja horaria que te funciona mejor; también te va a permitir darte a conocer entre gente que no es la que te sigue normalmente porque tiene otros hábitos y otros horarios. Hacer esto de vez en cuando es muy necesario para refrescar un poco tu público y sumar gente nueva.

 

Estoy convencida de que siguiendo estos 3 pasos tendrás mucha más certeza sobre cuál es tu momento estrella para publicar. Y si nada de esto sirve, siempre puedes adoptar un gatito mono, hacerte con un criadero de monsteras, mudarte a una fábrica de macarons o invocar al dios de la visibilidad. Pero me da a mí que es más fácil lo que te propongo y no pierdes nada por intentarlo, ¿no crees?

 

Antes de marcharme deja que te haga una pregunta: ¿a qué hora sueles publicar tú? ¿Publicas siempre a la misma o vas cambiando? ¡Te espero aquí abajo, en los comentarios!

 

¡Hasta la semana que viene!

 

 

  • Marian Zamorano Espinar - Yo intento publicar a las 8 de la mañana, Instagram guay pero Facebook sí que lo noto muy parado ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Marian! ¿Has probado a publicar en horas diferentes en Facebook? ¿Has notado alguna diferencia?ResponderCancelar

  • SantiMB - Gran pregunta que se hace todo bloguero que se precie, y que es de difícil responder.

    Mi experiencia me dice que es mejor a primera hora de la mañana, sobre todo si la publicación implica el envío de un e-mail a los seguidores. La gente suele aprovechar la primera hora del día para revisar el correo entrante. Tengo un fotoblog en el que publico 3 veces al día, a primerísima hora de la mañana, a mediodía, y a última de la tarde, y recibo más visitas a primera hora de la mañana, luego a última de la tarde, y finalmente a mediodía.

    También influye el cómo la gente llega al blog. Tengo otro blog en el que publico una vez a la semana y también a primerísima hora, pero el contenido de los posts es más largo. En este blog recibo un buen flujo de visitas a primera hora de la mañana, los que han recibido el e-mail. Luego a los largo del día llega la gente que viene desde Facebook, Twitter i Instagram, y por la tarde/noche me llegan los demás que habían abierto el e-mail pero no habían “pinchado”, y los que vienen de Pinterest.

    En cualquier caso yo creo que es mejor a primera hora de la mañana.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Santi! ¡Muchísimas gracias por responder mi pregunta con tanto detalle! Estoy muy de acuerdo en que los mails, al menos para temas profesionales, es mucho mejor enviarlos a primera hora de la mañana y que lo mismo sucede con las publicaciones asociadas a esos emails. Para temas más relajados a mí me funciona muy muy bien la primera hora de la noche. De hecho, en la primera hora tras la publicación, alcanzo un pico de visibilidad muy alto, mucho más que a cualquier otra hora del día. ¡Pero no me imagino publicando sobre temas más serios y técnicos a esa hora! En cualquier caso, te invito a que pruebes de tanto en tanto con una hora diferente. Seguro que no consigues más visibilidad porque veo que en tu caso lo tienes controladísimo, pero es muy posible que puedas conectar así con gente con la que no lo haces habitualmente y así puedas ir ampliando tu círculo. No es una técnica para hacer cada dos por tres, pero de vez en cuando es muy aconsejable. ¡Un abrazo!ResponderCancelar

  • Paula Pellicer - ¡Buenos días!
    Yo depende del día y si las niñas me lo permiten, intento publicar a las 08.00 y sino 9.30-10h cuando ya he vuelto de repartirlas a sus coles 😉

    A malas, sino he tenido tiempo durante la mañana, lo intento a las 21h!! Que sé que las mamis (mi público objetivo) en breve estarán, con suerte, relajadas en el sofá mientras sus retoños ya duermen… Todo son suposiciones, claro.

    Y cómo dice Marian, Facebook es otro mundo, las estadísticas no salen ni a escopetazos.. no sé el algoritmo que utilizan, pero hay muy poca interactuación.

    ¡Gracias por el post!
    PaulaResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Paula! En mi caso, cuando publico pasadas las ocho de la mañana me va fatal, así que intento ponerme de tope esa hora o dejarlo para la noche. Pero como todo depende de los hábitos del público de cada uno, esa hora mágica es variable según el caso. Al final, lo importante es ir probando y comparando, y no estancarse a una hora concreta para siempre. En mi caso, descubrí con sorpresa que cuando publicaba por la noche, durante la primera hora se producía un pico de visibilidad brutal, mucho mejor que en cualquier otro momento del día. Yo, que era de publicar a primerísima hora de la mañana, nunca lo habría imaginado. ¡Menos mal que me dio por probar! A partir de ahí, descubrí que lo que sucede durante la primera hora tras tu publicación, va a determinar muchísimo su visibilidad durante todo el día, así que es importante buscar ese pico o ese estallido. En Facebook voy a cambiar la hora de publicación. Me gustaría probar con la franja horaria entre las 15 y las 16 h porque en mis últimas estadísticas indican que en ese momento hay un buen número de seguidores conectados. ¡Habra que intentarlo!ResponderCancelar

  • Miriam - En mi caso siempre público a última hora del día, sobre las 21-22h pero depende de los hashtags que ponga en las fotos llego a más o menos público. No siempre me funcionan los mismos pero si he comprobado que la hora de publicación me ayuda más. Por las mañanas mis seguidores están a otras cosas y no miran instagram y Facebook. Pero probaré a hacer el cambio de horas y así ver qué resultados me da. Muchas gracias por el post.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Miriam! Consulta tus estadísticas para probar con otras franjas horarias dependiendo de lo que te indiquen si quieres ir un poco más sobre seguro. Igual te llevas una sorpresa, ¡nunca se sabe! Y como decía en el post, aunque no consigas más visibilidad publicando a esa otra hora, lo que seguro que consigues es coincidir con gente con la que no lo haces habitualmente (porque tienen otros horarios y hábitos diferentes), cosa que viene muy bien para ir ampliando tu círculo. Es por eso que hacer esto de tanto en tanto siempre viene bien. ¡Un beso!ResponderCancelar

  • Sandra Rojo - Ay querida amiga! Con el algoritmo hemos topado!
    La verdad es que IG es de esas herramientas que se ha vuelto esquizofrénico, a días lo amas, a días quieres mandarlo a paseo y no verlo nunca más.
    Yo he subido seguidores aunque a paso leeeeeento y tedioso. Pero lo que más me apena es que la gente ya no me ve, yo tampoco les veo a ellos. A fin de cuentas IG está pensado para hacer promos de cara a negocios y se están poniendo las pilas… pero todo pagando! Yo estoy tratando de cambiar de horas, revisitar a las personas que sigo para no perderme posts, encomendarme a la virgen de Lourdes… Beso!ResponderCancelar

    • Susana - Totalmente, Sandra! Lo de Instagram es amor-odio en toda regla. Con lo fácil que podrían ser las cosas y lo difíciles que las ponen… Un beso enorme!ResponderCancelar

  • Lidia - Gran post Susana pero yo creo que voy a empezar a implorar al Dios de visibilidad ¡Jajajaja! He estado publicando entre las 8 y las 9:30 de la mañana y más o menos bien. Pero he decidido hacer caso a las estadísticas de Instagram y publicar cuando tengo más audiencia pues… ¡Sorpresa! Tengo menos interacción que antes ¡pa morirse! Seguiré una semanita más y si no vuelvo al horario mañanero 😉 ¡Un beso!ResponderCancelar

    • Susana - Dale tiempo, que la gente de esa nueva franja horaria también se tiene que acostumbrar a ti… Pero si ves que no hay manera, ni caso, que las estadísticas nos ayudan mucho, pero al final los resultados mandan… ¡Un besazo!ResponderCancelar

  • Guadalupe - Bella! Hace mucho que no te leía por culpa de esos benditos algoritmos y que cuando tu publicas en horario laboral, de este lardo del charco aún seguimos durmiendo! ja
    Mis horarios de posteos? Una de las cuentas que manejo lo hago dentro del horario laboral preferentemente entre as 8 y las 9hs, ya que se trata de ventas de productos para construcción.
    Las otras cuentas están relacionadas a actividades de relajación, viajes, hobby o productos de craft, me va mejor hacerlo al mediodía entre las 12 y 13hs o bien de noche a las 21hs. A veces me da un poco de pena no saludar temprano, así que pruebo con una publicación matutina, pero no resulta. Mi perfil personal también, de noche, otro horario no resulta.
    En cuanto a las estadísticas de Instagram o Facebook, cuando comencé a utilizarlas mi ausencia bajó consideradamente, por lo que ahora me estoy dedicando a estudiarlas y analizarlas según mis pruebas personales.
    Besos! Grato volver a leerte y escribirte!ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, Guada! ¡Qué alegría volver a leerte y escribirte! Me encanta que lo tengas todo tan estudiado y controlado. Las estadísticas siempre son una ayuda, pero no hay nada cómo probar, experimentar y analizar los resultados para terminar encontrando nuestra propia fórmula. ¡Un besazo! Feliz de verte por aquí…ResponderCancelar

  • Sonia de vitamina D - La verdad que es un rollo esto de los algoritmos… tanto, que he perdido por completo el interés por Facebook. En instagram va algo mejor… mis horas punta son las 15 o las 22 y la verdad que cuando publicó fuera de esas horas, no hay nada de repercusión. También he probado con los stories fuera de la franja y nada, no me ve casi nadie… Menos mal que los que se saben los trucos, interactúan siempre y consiguen sacarte una sonrisa Gracias por el post Susana, estoy deseando verte en un nuevo vídeo ResponderCancelar

    • Susana - ¡Dicho y hecho, jajaja! Hay nuevo video en el post de hoy 😉 Tienes razón, desmotiva muchísimo el publicar como si le hablaras a la pared. Yo con los stories no noto problemas de momento, pero en el feed me pasa como a ti, que cada vez parece que cuesta un poquito más tener visibilidad y hay que andar ciñéndose a determinadas franjas horarias. ¡Qué pena!ResponderCancelar

  • María Rosa - Hola Susana! Pues yo soy un desastre, publico cuando puedo, cuando lo tengo todo listo después de estar delante del ordenador dándole vueltas al post y a la newsletter y antes de ir al cole a por la niña. Así que sobre las 12-13h.
    El resto de días de la semana, como ya he interiorizado la hora de publicación, publico a la misma hora en IG y FB.
    Y el éxito de interacción o no, hasta ahora lo relacionaba con lo bonito de la foto, la verdad. Generalmente cuando publico una foto de una prenda de punto nueva y muy cuqui, tengo mucha más interacción que con otras prendas bonitas pero no taaaaan monas o, incluso con la misma prenda megamona, hay más interacción en la primera foto que en sucesivas de la misma prenda que voy publicando en los días siguientes.
    En fin, muy novata…ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, María Rosa! No te preocupes, que ya verás cómo con el tiempo vas sabiéndote todas las triquiñuelas. Por supuesto, lo mucho o poco que guste el contenido es fundamental. ¡En eso no te equivocas! Pero te animo a probar a publicar a diferentes horas del día y medir los resultados para ver si encuentras una franja horaria que te ayude a ser un poco más visible. ¡Ya me contarás!ResponderCancelar

morir_de_exito_blog

 

Corría el mes de septiembre cuando decidí, por primera vez en todos estos años, que no era el momento de volver al blog. Que no podía ni debía retomarlo aún. Para alguien como yo, más papista que el Papa, no fue una decisión fácil. Sentía que estaba cayendo en una incoherencia profunda, que estaba traicionando todo eso que he venido promulgando por aquí durante tanto tiempo. La constancia. La regularidad. La frecuencia…

Para entonces, yo andaba convertida en una suerte de Rapunzel de barrio. Después de un año y medio trabajando a destajo, sin encontrar un par de horas para ir a la peluquería, mi pelo ya había llegado a la zona alta del culamen y amenazaba con estrangularme en un descuido nocturno. Yo creía que en verano al fin podría descansar y hacer todas esas cosas que llevaba meses posponiendo por culpa de mis jornadas maratonianas: cortarme el pelo, matar al mostruo de pelusas que había empezado a vivir debajo de la cama, llevar el aceite usado a un punto limpio, ordenar el trastero y mi vida… Lo normal. Pero no. No fue así. Había una maraña de trabajo formándose en la sombra: clientes cuyos proyectos requerían más atención de lo que parecía en un principio, problemas técnicos, retrasos, favores, cambios de planes, propuestas golosas inesperadas… Total, que me he pasado el verano, a grosso modo, picando piedra y sudando la gota gorda. Así que cuando llegó la fecha de volver al blog, yo no sólo no había desconectado, me había quemado. A lo loco. Nivel monumento fallero sobre volcán en erupción, al grito de dracarys.

Lo curioso es que durante todos estos meses, cada vez que alguien me preguntaba cómo me iba y le contaba que tenía muchísimo trabajo, siempre me decían lo mismo: “qué bien, estarás súper contenta, eso es señal de que tienes éxito”. Pero yo no me sentía contenta, ni exitosa y ni siquiera persona la mayor parte de los días. Tener una alta demanda nada tiene que ver con el éxito. Al menos con mi concepto de éxito, que está más relacionado con el exquisito placer de no hacer nada de vez en cuando, con quedarse en las nubes sin prisa alguna por volver a bajar, con mimar ese trocito de ti que aún queda en pie a pesar de los años, las cicatrices y los tsunamis emocionales  y con dedicar tiempo de calidad a la gente que te quiere y te hace feliz. Si no puedes disfrutar de eso… el resto no sirve de nada.

Así que por una vez en la vida, me he permitido no tener prisas y llegar tarde. O en el momento perfecto, según se mire. Porque es ahora y no antes cuando puedo disfrutar de volver a darle a las teclas. Despacito y con buena letra. Pero, sobre todo, con la lección bien aprendida. Y es que morir de éxito también es morir.

Vivamos pues.

 


P.D. Esto es sólo una mínima parte de lo que he aprendido y quiero compartir contigo. La semana que viene comienzan los posts habituales sobre marketing, en la línea de siempre. Vamos, que vuelve el blog, vuelven las newsletters de los miércoles y vuelve la croqueta del mes. Sí, ¡ya sabes! Esa entrega mensual para suscritos en la que te regalo una ilustración y un podcast. Así que si aún no estás suscrito, no me tardes, que arrancamos ya.

 

¡Hasta la semana que viene!

 

 

  • Manel - Para habernos matado! Esta temporada superará la última de calle, pero en éxito del bueno.ResponderCancelar

    • Susana - ¡Eso espero! Porque otra temporada así y no lo cuento, jajajajaja.ResponderCancelar

  • Ana Garcia - Espero que sea el punto y final definitivo al estres, que puedas relajarte y disfrutar.

    BesosResponderCancelar

    • Susana - A estas alturas de la película me conformo no ya con un punto y seguido, ¡sino con un punto y coma! Jajajajaja. ¡Un beso!ResponderCancelar

  • Enrique - Se te echaba de menos 🙂ResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Enrique! Este verano me salvaste la vida con uno de tus plugins :)))ResponderCancelar

  • Laura - Coincido contigo, pero, ten en cuenta que, aunque la mayoría de la gente te diga que lo entiende, no es verdad. Ya he pasado por ahí y han pasado un par de años hasta que simplemente no me ha importado.

    Suerte. Estoy segura de que conseguirás ese éxito que buscas.

    BesitosResponderCancelar

    • Susana - ¡Toda la razón, Laura! Esto sólo lo entienden de verdad los que han estado en una situación similar. Tengo gente que no comprende cómo puedo tener semejante agobio trabajando por mi cuenta. Es más, hay quien ni siquiera lo considera un trabajo de verdad. Yo les daba a todos una semana en la piel de un autónomo… ¡Estoy segura de que no llegaban cuerdos ni al segundo día! ¡Un beso grande!ResponderCancelar

  • Sonia Pica Pecosa - ¡¡Qué bueno que volviste!! Te eché muchísimo de menos aquí y en IG.

    Un beso,
    SoniaResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Sonia! Estoy feliz de volver a estar aquí tan bien rodeada. ¡No hay palabras!ResponderCancelar

  • Judith - Bienvenida y Deseada Vuelta
    Como dices en el momento perfecto para ti y por tanto para el resto…
    Te hemos echado de menos pero te queríamos ver bien y si ha habido que esperar pues Bendita Espera
    Que poquito a poco logres el equilibrio
    BesitosResponderCancelar

    • Susana - ¡Muchas gracias, Judith! ¡Yo sí que os he echado de menos! No sabes lo que se agradece volver así, con tanto mensaje de cariño. ¡Un beso grande!ResponderCancelar

  • OLI&MOLI - Eso me voy a repetir: vamos a volver en el momento perfecto. ¡Por una vida sin estrés! Pero que bien que hayas vuelto…ResponderCancelar

    • Susana - ¡Claro que sí! El momento será el perfecto sea cual sea. Mucho ánimo con el html, ¡guapuras!ResponderCancelar

  • José Antonio - Ay, Susana.

    ¡Cuánto te he echado de menos! Sin ti mis miércoles empezaban a ser más aburridos.

    Me alegro de que estés de vuelta y con las ideas más claras.

    Y lo de “ordenar el trastero… y la vida” ¡lo has clavado!

    Aquí tienes un fan incondicional que siempre que puede habla de ti (para bien, eh) y no para que mueras de éxito ;-).ResponderCancelar

    • Susana - ¡Hola, José Antonio! ¡Qué alegría leerte! Muchísimas gracias por este recibimiento… ¡así da gusto volver!ResponderCancelar

  • María - Susana, es que me chifla tu forma de hablar y comunicarte y sí, tienes toda la razón, para mí el concepto de éxito es: ingresos pasivos, o lo que yo resumo como: que me paguen por estar tumbada en una hamaca cerca del mar tomándome un buen vaso de zumo de naranja recién exprimido.

    Un abrazo enorme y si necesitas un poco de tiempo para ti y para disfrutar de tus series, no me importaría recibir alguno de tus clientes jajaja (es broma, o no)ResponderCancelar

    • Susana - Jajajajaja, me parto. Mándame un mailcito cuando puedas y cuéntame qué tipo de proyectos sueles hacer, que siempre viene bien saberlo por si veo que hay algo con un perfil que encaja. ¡Un beso!ResponderCancelar